El Gobierno de China ha acusado a Japón de encaminarse hacia una relajación de sus límites en materia nuclear y ha alertado de que los movimientos para permitir la presencia de armamento atómico estadounidense en territorio japonés o para incorporar submarinos de propulsión nuclear constituyen una amenaza para la paz y la estabilidad tanto en Asia como a escala global.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Mao Ning, se ha pronunciado en este sentido durante una rueda de prensa, en respuesta a las recientes manifestaciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre una eventual revisión de la política nuclear del país, formuladas en una comparecencia ante el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes celebrada este miércoles.
Takaichi dejó abierta la posibilidad de discutir la iniciativa del exministro de Exteriores Katsuya Okada, que propuso que, en situaciones excepcionales, se autorizase la entrada o el atraque en puertos japoneses de buques estadounidenses que transporten armas nucleares. Esta alternativa implicaría introducir excepciones a los “Tres Principios no Nucleares” de Japón, que establecen que el país no debe poseer, fabricar ni permitir la introducción de armamento atómico en su territorio.
“Estas declaraciones revelan una vez más las desmesuradas ambiciones de las autoridades japonesas por poseer armas nucleares”, ha afirmado Mao, que ha reprochado al Ejecutivo nipón desatender sus compromisos internacionales en materia de no proliferación.
La portavoz china ha subrayado que esta postura entraña un peligro para la seguridad regional e internacional y ha rechazado que este tipo de debates puedan plantearse al margen de las obligaciones jurídicas y del marco internacional configurado tras la Segunda Guerra Mundial.
Mao también se ha referido a la cuestión de los submarinos de propulsión nuclear, después de que Takaichi indicara que su Gobierno analizaría el asunto “concreta y realista”, en un escenario marcado, según sus propias palabras, por el aumento de la actividad militar de los países vecinos.
Ante este escenario, el Ministerio de Exteriores chino ha reiterado que Japón debe atenerse a sus compromisos internacionales y dar respuesta a las preocupaciones del resto de países, al tiempo que ha exigido a Tokio que renuncie a sus planes de rearme.
La representante de Exteriores ha instado además a las autoridades japonesas a llevar a cabo una profunda autocrítica sobre los crímenes perpetrados por el militarismo nipón en el pasado y a abandonar cualquier intento de remilitarización o de adquisición de capacidades nucleares que, a su juicio, pueda volver a situar a Japón en conflicto con la comunidad internacional.