El artista chino Gao Zhen, de amplio reconocimiento internacional, ha sido sentenciado este martes a tres años de prisión por un tribunal de la ciudad de Sanhe, en la provincia de Hebei. Los jueces le han considerado culpable del delito de “difamar a héroes y mártires” por una serie de obras y esculturas satíricas realizadas años atrás, entre las que figuran varias piezas dedicadas a Mao Zedong.
La Red de Defensores de los Derechos Humanos, conocida también como Weiquanwang, ha explicado en un comunicado que, aunque varios hermanos de Gao lograron acceder a la vista, no se permitió la entrada a los representantes de la Embajada de Estados Unidos en China, que habían acudido para seguir el proceso.
Gao, residente permanente en Estados Unidos, fue arrestado en agosto de 2024, acusado de vulnerar la legislación china durante sus estancias en el país para visitar a su familia. El juicio se ha desarrollado a puerta cerrada en Sanhe y la condena fija que deberá permanecer en prisión hasta el 25 de agosto de 2027, teniendo en cuenta que ya lleva dos años privado de libertad.
Desde su detención, numerosas voces del mundo del arte y de los derechos humanos han exigido su liberación inmediata. Mientras tanto, su esposa tiene prohibido salir de China por motivos de “seguridad nacional” y su hijo, ciudadano estadounidense, continúa sin poder regresar a Estados Unidos.
En abril, Naciones Unidas trasladó su “preocupación” por la situación del influyente creador contemporáneo, que entonces aún esperaba el desenlace del juicio.
“Este caso muestra el uso retroactivo de una ley que castiga la expresión artística y socava la legalidad. Nos preocupan las informaciones sobre el deterioro de su salud bajo detención y pedimos a las autoridades que sea liberado de forma inmediata e incondicional”, afirmó entonces el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Seif Magango.
La ONG Amnistía Internacional ha condenado este martes la sentencia, que califica de “asalto a la libertad artística” y de prueba de “la determinación de las autoridades para contener a aquellos que buscan una expresión artística independiente”.
“Ningún artista debe hacer frente a un castigo por crear un trabajo que desafía las narrativas oficiales o que invita a la reflexión sobre la historia”, ha afirmado la directora de Amnistía para China, Sarah Brooks, que ha recalcado que este juicio “muestra las motivaciones políticas con las que son usadas las leyes”.
Según Brooks, el sistema judicial chino pretende “silenciar a artistas, activistas y otros individuos que se atreven a expresar una postura diferente de aquella que sostiene el Gobierno chino”. Ha subrayado además que ni la esposa ni el hijo de Gao han cometido delito alguno y, pese a ello, “son objeto de intimidaciones y acoso, incapaces de abandonar China sin detención mediante”.
Amnistía Internacional reclama que se anule la condena y se retiren todos los cargos contra el artista. “Debe ser inmediatamente liberado, de forma incondicional, y la ley en cuestión debe retirares para que se ponga fin a la criminalización de la expresión pacífica de una creación artística”, ha aseverado la organización.