El Ejecutivo chino ha reclamado este viernes a las autoridades japonesas que respeten sus principios antinucleares y sus compromisos internacionales, advirtiendo de que no deben “jugar con fuego” en el ámbito del armamento nuclear. Sus palabras llegan después de que una reciente encuesta mostrara un amplio respaldo ciudadano en Japón a mantener las actuales restricciones sobre este tipo de armas.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, lanzó este mensaje en una rueda de prensa al ser cuestionado por los resultados de un sondeo elaborado por la Asociación de Investigación de Opinión Pública de Japón sobre la política nuclear del país.
De acuerdo con los datos de la encuesta, difundidos por la agencia oficial china Xinhua, el 76% de la población japonesa apoya la continuidad de los “tres principios antinucleares”, que establecen que Japón no producirá ni permitirá la introducción de armas nucleares en su territorio.
Además, un 77% de los participantes en el sondeo rechaza que Japón adopte un sistema de “compartición nuclear” con Estados Unidos, fórmula que permitiría a Washington desplegar armamento nuclear en suelo japonés.
Para Lin, estas cifras reflejan una oposición “abrumadora y clara” de la sociedad japonesa a la posesión de armas nucleares y muestran el aprecio de la población por la paz y la prosperidad logradas tras un elevado coste histórico.
En este escenario, el portavoz chino ha instado al Gobierno japonés a “escuchar la voz del pueblo” y a cumplir estrictamente sus obligaciones derivadas del Derecho Internacional, entre ellas la de no aceptar, fabricar, poseer ni proliferar armas nucleares.
Lin ha acusado igualmente a determinados sectores del actual Ejecutivo nipón de promover la llamada “opción nuclear” y de intentar poner en cuestión los tres principios antinucleares, lo que, a su juicio, evidencia el aumento de las ambiciones políticas y militares de las fuerzas conservadoras del país.
Según el portavoz, estas iniciativas ponen en peligro el futuro de la ciudadanía japonesa y chocan con el rechazo mayoritario de la sociedad a la proliferación nuclear. “La voluntad popular no debe ser desafiada”, ha recalcado.
Por ello, China ha pedido a Tokio que no vuelva a “malinterpretar la tendencia histórica” y que se abstenga de adoptar medidas contrarias al deseo de la población japonesa de preservar la paz.
Estas palabras se producen pocos días después de que Pekín criticara el nuevo Libro Blanco de Defensa de Japón, al que acusó de exagerar la denominada “amenaza china” y de tratar de justificar la aceleración del refuerzo militar japonés.
El propio Lin Jian ya había señalado a mediados de esta semana que Japón continúa avanzando en su remilitarización pese a su pasado militarista, cuestionando el desarrollo de capacidades ofensivas de largo alcance y de nuevas formas de guerra incluidas en su estrategia de defensa.
Para China, esta trayectoria representa un riesgo para la estabilidad regional, por lo que ha urgido a Japón a extraer lecciones de su historia y a abandonar lo que Pekín interpreta como una senda de expansión militar.
Aunque estas últimas declaraciones no se referían de forma directa a la política nuclear japonesa, se inscriben en el mismo marco de críticas de China al proceso de fortalecimiento militar de Japón y al posible cuestionamiento de las restricciones que Tokio mantiene desde hace décadas en materia nuclear.