Ceuta: el espejo del fracaso de las políticas migratorias europeas

La eurodiputada de Sumar hace balance en DEMÓCRATA de la reunión extraordinaria celebrada este jueves en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior (LIBE) del Parlamento Europeo para analizar la crisis migratoria en Ceuta

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Estrella Galán

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Las reuniones deberían servir para encontrar soluciones. Sin embargo, algunas tienen como único fin señalar culpables sin abordar lo importante. La reunión extraordinaria celebrada hoy en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior (LIBE) del Parlamento Europeo pertenece claramente a la segunda categoría.

Mientras Ceuta continúa afrontando las consecuencias de una tragedia humana sin precedentes, con al menos ciento cuarenta y dos personas fallecidas, cientos de menores que necesitan protección, personas susceptibles de protección internacional que necesitan acceder al procedimiento de asilo y una ciudad completamente tensionada por una emergencia que desborda sus capacidades, los populares, con el respaldo entusiasta de toda la extrema derecha europea, han convocado una reunión extraordinaria de LIBE para convertirla en un tribunal político contra el Gobierno progresista de España.

Porque cuando una institución europea dedica más energía a señalar a un Gobierno que a preguntarse por qué ha vuelto a producirse una tragedia de estas dimensiones, significa que Europa sigue negándose a reconocer las causas del fracaso.

Estrella Galán
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Las cuatro dimensiones

Reducir lo ocurrido en Ceuta a una cuestión migratoria es un error interesado. Lo sucedido tiene, al menos, cuatro dimensiones inseparables.

En primer lugar, se trata de una tragedia humanitaria. Al menos ciento cuarenta y dos personas han perdido la vida. No son solo cifras inaceptables. Son personas con nombres, familias y proyectos de vida truncados en una frontera sur de Europa.

Mientras las soluciones que se ponen sobre la mesa solo plantean más securitización y más fronteras, siguen existiendo familias que buscan a sus seres queridos y más de un millar de menores necesitan protección urgente.

En segundo lugar, lo ocurrido en Ceuta demuestra el fracaso del modelo migratorio europeo y de sus necropolíticas basadas en la externalización de fronteras y en acuerdos con terceros países como Marruecos.

“Lo ocurrido en Ceuta demuestra el fracaso del modelo migratorio europeo y de sus necropolíticas basadas en la externalización de fronteras”

Durante años la Unión Europea ha construido su política migratoria sobre la ficción de que era posible externalizar las fronteras sin externalizar también las responsabilidades. Ha delegado una parte esencial de su política migratoria en terceros países que no respetan los derechos humanos y ahora se sorprende cuando esa dependencia la hace completamente vulnerable.

Porque la tragedia de Ceuta no va solo de migración. Va, sobre todo, de soberanía europea. Cuando la Unión Europea presume de autonomía estratégica mientras delega el control de sus fronteras exteriores en regímenes que vulneran sistemáticamente el derecho internacional, está renunciando a esa autonomía que dice defender.

Por eso la respuesta no puede ser más bunkerización de Europa, como ha planteado el comisario Brunner durante toda la reunión, sin abordar ni una sola propuesta sobre vías legales y seguras.

Pero, sobre todo, estamos ante una crisis con una evidente dimensión geopolítica, donde Marruecos, de la mano de Trump y Netanyahu, con los aplausos de toda la internacional del odio, ha vulnerado las fronteras exteriores de la Unión Europea atacando su integridad y su soberanía.

En un contexto internacional marcado por profundas tensiones en el Mediterráneo y Oriente Próximo, sería irresponsable ignorar que distintos actores pueden tener interés en utilizar crisis fronterizas para aumentar su capacidad de presión o influir en el equilibrio político europeo.

Por eso cada vez resulta más difícil explicar lo ocurrido como un episodio migratorio convencional. Las circunstancias obligan a preguntarse qué papel desempeñaron las autoridades marroquíes instrumentalizando a personas vulnerables como parte de una estrategia de presión política.

Pero existe una cuarta dimensión no menor, que explica por qué el debate europeo está tan lejos de las víctimas: el secuestro del Partido Popular por la narrativa de la extrema derecha.

Las derechas no tardaron ni veinticuatro horas en convertir la tragedia en propaganda con los lemas de siempre: invasión, efecto llamada, blindaje, expulsiones, amenaza híbrida, yihadistas o violadores. Los agitadores aprovecharon para incendiar las redes y convertir Ceuta en un plató de odio, encontrándose con la respuesta contundente y digna de la ciudadanía ceutí, que les echó de sus calles.

Lo verdaderamente preocupante es que el Partido Popular haya decidido asumir ese marco y convertirlo en la hoja de ruta de la política europea.

Contra el Gobierno

La extrema derecha ya no necesita gobernar. Le basta con conseguir que el resto de la derecha piense, hable y legisle utilizando sus categorías políticas. Y la Comisión Europea sigue esas mismas líneas.

Eso es exactamente lo que hemos visto hoy en la Comisión LIBE. Mientras el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta solicitaba recursos extraordinarios, solidaridad europea y mecanismos ágiles de reubicación entre los Estados miembros, el principal esfuerzo político del Partido Popular ha consistido en organizar una reunión para arremeter contra el Gobierno español.

La pregunta incómoda sigue sin respuesta. ¿Por qué una frontera europea depende cada vez más de terceros países que no respetan los derechos humanos? ¿Por qué seguimos respondiendo a cada tragedia con más externalización y más blindaje cuando esas políticas han demostrado producir el efecto contrario? ¿Por qué a la señora Von der Leyen no le faltó tiempo para felicitar a Marruecos en vez de condenar una actuación que ha puesto en riesgo la soberanía europea?

“El principal esfuerzo político del Partido Popular ha consistido en organizar una reunión para arremeter contra el Gobierno español”

Si quienes hoy se llenan la boca hablando de Ceuta estuvieran realmente preocupados por la ciudad, las prioridades serían otras. La Comisión propondría un fondo extraordinario de apoyo y cuotas obligatorias de reubicación entre los Estados miembros para compartir la responsabilidad de una frontera que es claramente europea.

Y, en España, las comunidades autónomas —muchas gobernadas por el Partido Popular— dejarían de utilizar políticamente esta tragedia y cumplirían con su obligación legal y moral de acoger a los menores que hoy soporta prácticamente en solitario la ciudad autónoma con el apoyo del Ministerio de Infancia y Juventud.

La solidaridad europea no puede ser un eslogan que desaparece cuando llega el momento de asumir responsabilidades.

La reunión de hoy podría haber concluido con una propuesta firme para impulsar una resolución del Parlamento Europeo que reclamara una investigación independiente, condenara la utilización de personas vulnerables como instrumento de presión política y exigiera responsabilidades a Marruecos.

Instrumentalización de la migración

En 2021, tras una crisis similar, el Parlamento Europeo concluyó con una resolución condenando la instrumentalización de la migración que hizo Marruecos para ejercer presión política sobre España.

Hoy, desgraciadamente, estamos ante otras mayorías parlamentarias, donde la extrema derecha ya no solo grita desde los márgenes, sino que condiciona el centro del debate, y donde el Partido Popular está secuestrado por ese marco ideológico en lugar de defender una respuesta europea basada en la solidaridad, la autonomía estratégica y el derecho internacional.

Mientras el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, el señor Vivas, presente en la reunión, pedía a la UE recursos, solidaridad y una respuesta común, solo se ha encontrado un escenario de utilización política y polarización, ¡Qué bochorno!. Cuando una tragedia humanitaria deja de servir para revisar políticas fracasadas y solo se utiliza para desgastar adversarios políticos, lo que fracasa ya no es solo la política migratoria europea, sino el propio proyecto europeo.

sobre la firma

Estrella Galán es eurodiputada de Sumar en el grupo de La Izquierda en el Parlamento Europeo. Trabajó como directora general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

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