El Ejército de Corea del Norte ha informado este martes de un nuevo ensayo con una "ojiva de dispersión de un misil de crucero estratégico" destinado a comprobar tanto su potencia destructiva como su trayectoria de vuelo en un "ataque vertical". Según las autoridades militares, este tipo de carga tendría la capacidad de "reducir a cenizas una zona objetivo de entre cinco y seis hectáreas", en un contexto marcado por las críticas de Pionyang a una "brutal demostración de guerra nuclear" por parte de Estados Unidos y Corea del Sur.
El anuncio ha sido realizado por el mismo general que lanzó esas acusaciones el lunes, Kim Jong Sik, quien ha detallado que las fuerzas norcoreanas llevaron a cabo ese mismo día "una serie de pruebas para evaluar la potencia de una ojiva de dispersión de un misil de crucero estratégico y sus características de vuelo para un ataque vertical", de acuerdo con la agencia estatal KCNA.
Tras el ensayo, la Administración de Misiles del Ejército norcoreano ha concretado que la ojiva de dispersión instalada en el misil es "de tamaño medio" y ha subrayado que se ha mejorado la "maniobrabilidad terminal del misil de crucero" utilizado durante las pruebas.
El responsable del organismo militar, Jang Chang Ha, ha subrayado que "es más urgente que nunca" para Pionyang avanzar en el desarrollo de sus sistemas de armas con el objetivo de "salvaguardar la seguridad del país y disuadir todo tipo de amenazas". "Estas pruebas constituyen un ensayo fundamental y demuestran, además, una capacidad de combate real", ha señalado, mientras que, según la propia KCNA, la Administración de Misiles sostiene que estos ensayos se enmarcan en las "labores habituales de investigación científica" orientadas a reforzar la potencia de los sistemas de combate norcoreanos.
El comunicado se ha difundido menos de un día después de que el general Kim Jong Sik arremetiera contra las maniobras conjuntas 'Iron Mace' —ejercicios destinados a practicar la integración de las fuerzas nucleares estadounidenses con las tropas convencionales surcoreanas—, calificándolas como una "brutal demostración de guerra nuclear" de Seúl y Washington. Además, las describió como el "ejemplo más claro de que la ambición" de la Casa Blanca por "aplastar con armas nucleares" a Pionyang "se mantiene intacta y con un nivel de peligro que aumenta día a día".
Estas nuevas pruebas se suman a los ensayos realizados el sábado con una bomba de racimo también adaptable a un misil balístico y que, según destacó el mismo mando militar, sería "capaz de reducir a cenizas un área objetivo de doce a trece hectáreas con su poder de densidad más alta".