El gobernador de California, Gavin Newsom, ha lanzado este lunes una dura advertencia: las autoridades estatales perseguirán con cargos de delitos graves a cualquier persona que trate de alterar el proceso electoral o manipular las papeletas durante las elecciones de medio mandato que se celebran este martes en Estados Unidos.
A través de un vídeo difundido en redes sociales, Newsom ha señalado directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al que acusa de recurrir a “mentiras” sobre un supuesto fraude electoral masivo inexistente con el objetivo de preparar el terreno y denunciar un robo en las 'midterms'.
El mensaje se ha hecho público pocos minutos después de que el Tribunal Supremo rechazara la petición de urgencia del Departamento de Justicia para paralizar el recuento de 20.000 votos en el estado. En esa grabación, el gobernador sostiene que las acusaciones de la Casa Blanca sobre el voto de “no ciudadanos” forman parte de una táctica diseñada “durante meses” para legitimar un posible resultado desfavorable.
“Si interfieren con nuestros votantes, serán procesados por un delito grave. Si manipulan nuestras papeletas, se enfrentarán a la justicia. No importa quién haya dado la orden”, ha subrayado el dirigente demócrata, que también ha recordado que “el presidente no puede indultar ante la justicia de California” gracias a la legislación aprobada recientemente en el estado.
En esta línea, Newsom ha criticado las citaciones penales emitidas por el Departamento de Justicia contra empleados electorales locales, a las que ha calificado de maniobra de intimidación. Además, ha explicado que el Gobierno estatal ha puesto en marcha un paquete de trece normas de protección del voto, una dotación de 40 millones de dólares (35,8 millones de euros) para agilizar el escrutinio y un despliegue de 135 abogados y más de 1.000 voluntarios encargados de supervisar los centros electorales.
El pronunciamiento del gobernador llega después de que el Alto Tribunal rechazara este lunes la solicitud del Ejecutivo federal para separar las papeletas de unos 20.000 votantes, respaldando así las resoluciones de las cortes inferiores, que habían considerado erróneo el sistema de verificación del Gobierno y confirmando que California procederá a recontar todos los sufragios con normalidad.