El Gobierno de Estados Unidos ha decretado este miércoles la aplicación de un arancel del 25% sobre “la mayoría” de las importaciones procedentes de Brasil, justificando la medida en la supuesta falta de “buena fe” del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en las conversaciones mantenidas con Washington.
“El presidente (Donald) Trump ha ordenado al Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) que imponga un arancel del 25% a la mayoría de las importaciones brasileñas”, ha anunciado el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en un mensaje en redes en el que ha llamado a que “no haya ninguna duda sobre el motivo: el presidente Lula y su Gobierno no han negociado de buena fe con Estados Unidos”.
A continuación, el alto cargo estadounidense ha insistido en que las decisiones económicas impulsadas por el mandatario brasileño “son perjudiciales tanto para los estadounidenses como para los brasileños”. “Durante el último año, Lula ha antepuesto su propio ego a la consecución de un acuerdo que beneficie al pueblo brasileño, y estos aranceles son el precio que hay que pagar por ello”, ha espetado.
Horas antes de este anuncio, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, había adelantado en una entrevista con Bloomberg TV que, “probablemente”, la Administración Trump adoptaría esta medida una vez concluyese una investigación comercial en curso.
“No está claro qué productos, si es que hay alguno, quedarían exentos del arancel ni cuándo entrarían en vigor estos aranceles”, manifestó Greer en dicha entrevista, dejando en el aire el alcance exacto y el calendario de aplicación de la nueva tasa.
Según detalla Bloomberg, la investigación acusaba a Brasilia de llevar a cabo prácticas que discriminan y suponen una carga para el comercio estadounidense, poniendo el foco en su sistema de pagos electrónicos Pix, utilizado diariamente por millones de ciudadanos en Brasil.
En concreto, el informe sostiene que Brasil “ha perjudicado injustamente” a los proveedores estadounidenses de servicios de pago electrónico competidores al impulsar políticas que dan ventaja a Pix, un sistema comparable a Bizum, que el Ejecutivo brasileño ha registrado recientemente como ‘marca de renombre’ ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) para blindar su protección si amplía su uso a otros productos o servicios distintos de los previstos inicialmente, especialmente tras las críticas de Washington.
Este giro en la relación comercial contrasta con los movimientos de principios de julio, cuando ambos gobiernos parecían haber intensificado sus contactos para cerrar en breve un pacto que suavizara o eliminara los aranceles dictados por Donald Trump contra las exportaciones brasileñas, impuestos en su día como respuesta al juicio por intento de golpe de Estado contra el expresidente Jair Bolsonaro.