EEUU prepara un paquete de seguridad de 1.000 millones para Colombia tras la llegada de De la Espriella

Estados Unidos anuncia un paquete de seguridad de 1.000 millones de dólares para el nuevo Gobierno de Colombia de De la Espriella, centrado en narcotráfico y comercio.

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Acto de investidura de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia Europa Press/Contacto/Sebastian Marmolejo

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Estados Unidos tiene previsto asignar mil millones de dólares (alrededor de 860 millones de euros) a un amplio programa de apoyo en materia de seguridad destinado al nuevo Gobierno de Colombia, encabezado por Abelardo de la Espriella, según hizo público este viernes el Departamento de Estado coincidiendo con la ceremonia de investidura del presidente.

La Administración del mandatario estadounidense, Donald Trump, ha presentado esta iniciativa como uno de los ejes centrales de la nueva fase en las relaciones entre Washington y Bogotá, poniendo el foco en la lucha contra el narcotráfico y las redes criminales, el control de fronteras y el refuerzo de las capacidades de las fuerzas de seguridad colombianas.

“Como piedra angular de esta renovada colaboración, Estados Unidos, en colaboración con el Congreso, tiene previsto anunciar una ayuda de 1.000 millones de dólares como parte de un paquete de seguridad para apoyar a la Administración del presidente De La Espriella en el logro de nuestros objetivos comunes”, ha señalado el Departamento de Estado en una hoja informativa difundida este viernes.

El Gobierno estadounidense ha subrayado igualmente que una delegación encabezada por el fiscal general en funciones, Todd Blanche, ha asistido a la toma de posesión de De la Espriella, un gesto que, según Washington, evidencia su voluntad de estrechar tanto la cooperación económica como la coordinación en seguridad con el nuevo Ejecutivo colombiano.

La Casa Blanca enmarca este anuncio en una “nueva etapa” que pretende profundizar una relación bilateral de más de dos siglos y ha reiterado su disposición a colaborar con Colombia para avanzar en objetivos compartidos en seguridad y prosperidad económica.

Prioridad: lucha contra el narcotráfico

Entre los ejes prioritarios fijados por Washington figura el refuerzo de la cooperación frente a organizaciones terroristas extranjeras y redes criminales transnacionales. Para ello, Estados Unidos plantea aportar tecnología, optimizar el gasto en defensa de Colombia y mejorar la coordinación operativa entre ambos Ejércitos.

El plan incluye también actuaciones contra las estructuras financieras de estos grupos, como la congelación de activos y la persecución judicial de quienes participen en su financiación.

Otro de los pilares de la estrategia es la erradicación de cultivos de coca y las operaciones para interceptar cargamentos de cocaína, junto con una mayor coordinación en el control de fronteras para hacer frente a la inmigración irregular.

Washington aspira además a cooperar con las autoridades colombianas en la recuperación de la presencia del Estado en áreas que estuvieron bajo dominio de grupos armados. En este marco, el programa prevé labores de desminado y proyectos conjuntos en seguridad, justicia y desarrollo económico.

La protección de la infancia frente al reclutamiento y la explotación por parte de grupos armados se sitúa igualmente entre las metas señaladas por la Administración estadounidense.

En este contexto, el Departamento de Estado ha destacado la incorporación de Colombia al “Escudo de las Américas”, una iniciativa impulsada por Trump y orientada a reforzar la cooperación regional contra el narcotráfico y el crimen organizado.

Impulso a la cooperación económica

Paralelamente a la agenda de seguridad, Washington pretende intensificar los lazos comerciales y facilitar una mayor llegada de inversión estadounidense a Colombia. Con este fin, ambos gobiernos prevén poner en marcha un diálogo bilateral sobre prosperidad económica que aborde, entre otros asuntos, la estabilidad macroeconómica colombiana y el refuerzo de las infraestructuras energéticas.

El plan contempla explorar nuevas oportunidades de inversión en minerales críticos y abrir la puerta a más operaciones para compañías estadounidenses.

En esta misma línea, Estados Unidos se propone respaldar a pequeñas y medianas empresas colombianas de los sectores agroindustrial, manufacturero y tecnológico, conectándolas con compradores estadounidenses y con cadenas de suministro vinculadas a las de Estados Unidos, en las que busca integrar a Colombia como socio clave para diversificar dichas cadenas mediante el denominado ‘nearshoring’.

La colaboración bilateral se ampliaría además al ámbito de la energía nuclear civil, con la intención de forjar una relación de largo recorrido entre Colombia y la industria nuclear estadounidense en aplicaciones con fines pacíficos.

Una nueva fase tras años de tensiones

La llegada de De la Espriella al Palacio de Nariño marca el inicio de una nueva etapa tras los choques mantenidos en los últimos años entre Trump y el anterior presidente colombiano, Gustavo Petro.

Trump expresó públicamente su apoyo a De la Espriella durante la campaña, mientras que Petro, antiguo guerrillero y primer jefe de Estado de izquierdas en Colombia, protagonizó varios enfrentamientos públicos con Washington por cuestiones de política exterior, inmigración y lucha antidroga.

Las fricciones se intensificaron a raíz de las críticas de Petro a la postura estadounidense sobre Gaza y a las operaciones militares de Washington contra embarcaciones en el Caribe. El exmandatario llegó a acusar a Trump de ser “cómplice de genocidio” por la ofensiva israelí en Gaza y reclamó “procedimientos penales” por los ataques de Estados Unidos contra barcos en la región.

Trump, por su parte, ha defendido estas operaciones como parte de una estrategia dirigida a combatir el narcotráfico y la inmigración ilegal, aunque organizaciones de Derechos Humanos han cuestionado algunas de estas acciones y alertado sobre sus posibles consecuencias legales.

Con el nuevo Gobierno en Bogotá, Washington busca ahora dejar atrás ese periodo de tensión y reforzar la relación bilateral mediante una agenda que combine seguridad, lucha contra el narcotráfico, comercio, inversión e infraestructuras.

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