El Ejército etíope afirma que frustra la ofensiva del TPLF y provoca enormes pérdidas al grupo

El Ejército etíope asegura que ha frenado la ofensiva del TPLF en el norte del país y que ha provocado enormes bajas en sus filas, reavivando el conflicto en Tigray.

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Militares etíopes realizan maniobras de combate DEPARTAMENTO DE DEFENSA DE EEUU

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El Ejército de Etiopía ha afirmado este jueves que sus fuerzas han conseguido detener la ofensiva a gran escala lanzada el día anterior por el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) en el norte del país, asegurando que los choques han dejado hasta el momento “enormes pérdidas humanas y materiales” en las filas del “grupo ilegal”.

En un comunicado difundido en redes sociales, el primero emitido por las Fuerzas Armadas desde el reinicio de las hostilidades, el mando militar ha subrayado que “el ilegal TPLF se ha quemado con el mismo fuego que inició” y ha acusado al grupo tigriña de “priorizar la guerra sobre la paz”.

El comandante del Mando Noreste del Ejército etíope, Assefa Chekol, ha explicado que el TPLF, “aliándose con enemigos históricos de Etiopía”, lanzó en la noche del martes una ofensiva sobre Tigray y otras zonas colindantes. No obstante, ha recalcado que “el ataque fue repelido por la formidable fuerza” de las tropas gubernamentales, que habrían logrado “incautar diversas armas y munición, así como capturar a milicianos”.

Assefa ha añadido que “el TPLF y sus grupos aliados han fracasado en su intento de penetrar en la zona, saquear y desplazar a la población” y ha incidido en que “la rápida contraofensiva ha infligido enormes pérdidas humanas y materiales” al bloque insurgente.

Según su relato, la alianza encabezada por el TPLF abrió varios frentes desde la región de Ahmara, próxima a la frontera con Tigray, pero “se vieron forzados a retirarse a sus lugares de origen”. El mando etíope ha cifrado en “272 combatientes enemigos murieron y 260 resultaron heridos” las bajas sufridas por el TPLF y sus socios, además de señalar que “muchos otros fueron capturados”.

“El Ejército está supervisando los movimientos del enemigo y llevando a cabo contraataques bien planeados desde las posiciones estratégicas que controla, ejecutando así una misión clave para limpiar la zona operativa de fuerzas enemigas”, ha manifestado Assefa, que también ha agradecido a la “población local” su “apoyar” a los militares en la zona de operaciones.

El pronunciamiento castrense se produce en un contexto de creciente inquietud internacional ante el repunte de la violencia, con mensajes críticos dirigidos al TPLF por parte de diversos actores, entre ellos el embajador de Estados Unidos en Etiopía, Ervin Massinga, quien reprochó al grupo su nueva ofensiva y le advirtió de que “embarcarse en una lucha imposible de ganar” es algo que “no beneficia en nada a la población”.

Por su parte, el TPLF anunció el miércoles el inicio de una “guerra defensiva” contra las fuerzas federales etíopes y sostuvo que se veía obligado a dar este paso “tras la intensificación de la invasión a través de varios métodos por parte del autocrático y genocida régimen del Partido de la Prosperidad (PP) de (el primer ministro etíope) Abiy (Ahmed) contra el pueblo de Tigray”, tras semanas de escalada y ataques crecientes.

En las primeras horas de la ofensiva, las fuerzas tigriña y sus aliados se hicieron con el control de los tres aeropuertos de la región de Tigray, ubicados en Mekelle, Axum y Gambella, según confirmó Getachew Reda, asesor de Abiy y antiguo dirigente destacado del TPLF. Este avance ha reavivado el temor a un nuevo conflicto de gran intensidad, similar al que tuvo lugar entre 2020 y 2022 y que dejó cientos de miles de muertos, antes de concluir con un acuerdo de paz suscrito en 2022 en Sudáfrica.

El pacto, sellado en Pretoria, estableció la formación de un gobierno provisional en Tigray aceptado por las autoridades federales, encabezado precisamente por Getachew. Sin embargo, a comienzos de mayo el TPLF retomó el control de las instituciones regionales, desencadenando una nueva ola de tensiones y acusaciones mutuas sobre el incumplimiento de los compromisos recogidos en el acuerdo.