El responsable de la Misión de Naciones Unidas en República Democrática del Congo (MONUSCO), James Swan, ha celebrado en Goma su primera reunión con el expresidente Joseph Kabila desde que, a mediados de octubre, se anunciara su designación como dirigente de un nuevo bloque político-militar que agrupa al Movimiento 23 de Marzo (M23) bajo la denominación Frente para la Refundación de la Nación (FRN).
Además de este cara a cara con Kabila, Swan ha mantenido contactos con otros representantes del FRN y, durante estas conversaciones, ha remarcado “la importancia del proceso de paz, el respeto del alto el fuego y la búsqueda de una resolución pacífica al conflicto en el este de RDC”.
El jefe de la MONUSCO también ha asistido a una sesión del mecanismo de supervisión del alto el fuego, centrada en abordar cuestiones relativas a las tareas de observación y verificación sobre el terreno. “La MONUSCO sigue comprometida con su apoyo al mecanismo y los esfuerzos de paz en marcha, en línea con su mandato”, ha señalado la misión a través de sus cuentas oficiales en redes sociales.
En paralelo a estos contactos, el M23 ha denunciado al Ejército congoleño por supuestos “ataques simultáneos contra varias zonas densamente pobladas” en el territorio de Masisi, que habrían dejado cuatro civiles muertos y diez heridos, coincidiendo con la citada reunión entre Swan y altos responsables del FRN.
El ascenso de Kabila a la jefatura del FRN, estructura que toma el relevo de la Alianza Río Congo (AFC, por sus siglas en francés), refuerza su posición al frente de la insurgencia contra su sucesor en la Presidencia de RDC, Félix Tshisekedi. El lanzamiento de esta coalición estuvo acompañado de duras críticas a la gestión del actual mandatario y de la proclamación de que se emprenderían acciones para desalojarle del poder.
La Fiscalía congoleña había reclamado ya la pena capital contra Kabila, después de que el Senado aprobara retirarle la inmunidad parlamentaria, al considerarle presunto responsable intelectual de una serie de graves violaciones de derechos humanos atribuidas a los combatientes del M23 en el este del país, incluidos asesinatos, ejecuciones sumarias, violaciones y deportaciones forzosas.
La creación del FRN se produjo en un escenario de bloqueo del proceso de paz auspiciado por Estados Unidos, que desembocó en un acuerdo suscrito en diciembre de 2025 entre RDC y Ruanda sin resultados tangibles sobre el terreno. Tampoco ha logrado consolidarse el alto el fuego pactado en julio de 2025 con mediación de Qatar, que ha sido vulnerado en decenas de ocasiones desde su firma.