Pete Hegseth tiene un problema dentro de su propio partido. Horas después de la derrota republicana en las elecciones legislativas, el senador Thom Tillis ha puesto en cuestión que el secretario de Defensa sea la persona adecuada para negociar las necesidades del Pentágono con el Congreso, el vicepresidente Vance ha dicho que las midterms se han perdido "por la guerra de Irán" y Trump, según la CBS, estaría estudiando su relevo.
No hay una destitución anunciada. Pero la continuidad de Hegseth entra en la discusión sobre cómo responder al resultado electoral y cómo sacar adelante decisiones que requieren acuerdos parlamentarios. El responsable de Defensa afronta presión desde la oposición y desde las filas que sostienen al presidente.
Un senador republicano cuestiona su continuidad
Tillis ha señalado en declaraciones a CBS que Hegseth es uno de los motivos por los que el Pentágono carece de las garantías de financiación que necesita. El senador por Carolina del Norte plantea revisar si debe seguir siendo el encargado de presentar esas necesidades ante los legisladores durante las semanas que quedan de la actual legislatura.
Su rechazo precede al resultado electoral. El mes pasado ya pidió a Trump que buscara otro responsable para el Pentágono y criticó la salida de mandos militares experimentados. Ahora sitúa el debate en una cuestión inmediata: la capacidad del secretario para obtener respaldo parlamentario.
La intervención tiene una consecuencia política. La discusión sobre Hegseth ya no puede presentarse únicamente como una ofensiva demócrata contra un colaborador del presidente. Hay republicanos que consideran su permanencia un obstáculo para alcanzar acuerdos.
La financiación de Defensa aumenta la presión
El conflicto puede concretarse antes de que los nuevos congresistas ocupen sus escaños. Según The Hill, los demócratas han amenazado con bloquear la financiación extraordinaria de Defensa solicitada por la Administración y el proyecto presupuestario anual del Pentágono.
El senador demócrata Tim Kaine ha sostenido que una salida de Hegseth facilitaría los acuerdos entre ambos partidos. El republicano Thomas Massie también ha anunciado que impulsará una votación sobre su destitución mediante el procedimiento de impeachment cuando se reanude la actividad parlamentaria.
Los demócratas preparan investigaciones sobre el Pentágono
La victoria electoral permitirá a los demócratas dirigir las comisiones del Congreso y reforzar la fiscalización de la Administración. Hegseth figura entre los primeros objetivos de esa ofensiva de control, según la información publicada por Punchbowl News tras los comicios.
Para el Pentágono, el cambio implica afrontar una mayoría parlamentaria dispuesta a examinar su gestión. Las decisiones del secretario, sus explicaciones ante los legisladores y la documentación que facilite cobrarán mayor importancia política.
Los roces sobre el acceso a información ya existían antes de las elecciones. The Washington Post ha descrito presiones de senadores republicanos para obtener materiales sobre las operaciones militares contra presuntos narcotraficantes en Latinoamérica. Ese antecedente muestra que las exigencias de supervisión tampoco proceden exclusivamente de la oposición.
La guerra con Irán pesa sobre el resultado
Trump ha reconocido que la guerra con Irán influyó en la derrota, aunque mantiene su defensa de la decisión de iniciar el conflicto. Durante la campaña, los candidatos demócratas vincularon la guerra con el encarecimiento de los combustibles y del coste de la vida.
Ese debate afecta directamente al responsable de Defensa, pero no permite atribuirle por sí solo el resultado electoral. La derrota abre una discusión más amplia sobre estas decisiones y apunta en una dirección concreta, la del líder del departamento de Defensa.