El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha cuestionado este jueves la decisión de la Unión Europea de prescindir del gas ruso, incluso si se alcanzara un acuerdo de paz en Ucrania, así como la negativa a reactivar los flujos a través del gasoducto Nord Stream. A su juicio, esta estrategia es un error en un contexto de estancamiento y pérdida de impulso de la economía europea.
Peskov sostiene que romper con los hidrocarburos de Rusia implica abandonar uno de los pilares que, según su visión, han apuntalado durante décadas la competitividad industrial y el bienestar de los países de la UE: el acceso a energía a precios reducidos.
“Esta postura no es nada acertada”, ha afirmado en una entrevista para el diario ruso “Izvestia”, en la que ha subrayado que Europa vive un periodo de deterioro económico pese a contar con una economía de gran tamaño, una notable capacidad productiva y amplias reservas.
El representante del Kremlin ha puesto como ejemplo Alemania, donde, según ha indicado, una parte de la ciudadanía afronta ahora unas condiciones distintas a las que estaba habituada. “Algunos ciudadanos alemanes, por ejemplo, no están muy acostumbrados a salir de su zona de confort, y ahora se ven obligados a hacerlo”, ha señalado.
En esta línea, ha reiterado que el suministro de gas natural barato y el acceso a otras materias primas energéticas procedentes de Rusia fueron determinantes para el desarrollo económico europeo, y ha acusado a los gobiernos comunitarios de actuar contra sus propios intereses al desmantelar estos lazos comerciales.
“Ahora se están cortando la rama sobre la que estaban sentados”, ha resumido Peskov, en alusión a la política comunitaria de reducir la dependencia energética de Moscú, que considera carente de una visión estratégica a largo plazo.
Críticas al veto permanente a la energía rusa
El portavoz presidencial ha reprobado igualmente las declaraciones de los países europeos que se han comprometido a no volver a adquirir recursos energéticos rusos, argumentando que una renuncia indefinida es poco creíble en el ámbito internacional, donde el contexto político y económico puede variar con el tiempo.
En este sentido, Peskov ha insistido en que el término “nunca” no es adecuado para describir las relaciones entre Estados, ya que restringe las opciones futuras sin considerar suficientemente la evolución de los intereses nacionales.
Sus palabras llegan en plena implementación de los planes de la Unión Europea para suprimir progresivamente las compras de gas ruso, después de que la Comisión Europea reiterara este miércoles que el bloque no reanudará las importaciones de gas desde Rusia, incluso si se firma un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra en Ucrania, recordando que la normativa comunitaria vigente impide restablecer estas operaciones.
A finales de 2025, negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo (gobiernos) alcanzaron un acuerdo para poner fin a todas las importaciones de gas ruso en 2027. El plan prevé una desconexión gradual del gas natural licuado (GNL), que deberá completarse como muy tarde el 31 de diciembre de 2026, y fija para septiembre de 2027 la eliminación definitiva del resto de compras de gas a Rusia.