El Senado de Estados Unidos, controlado por los republicanos, ha respaldado este martes una iniciativa para poner fin a la guerra del país norteamericano contra Irán, marcando distancia con el presidente Donald Trump en un conflicto que ha encarecido el coste de vida para los estadounidenses y ha tenido repercusiones económicas a escala global.
La Cámara Alta ha dado “luz verde”, por 50 votos frente a 48, a una resolución ya aprobada por la Cámara de Representantes que exige que la Administración actual cese las hostilidades contra el país centroasiático a menos que el Congreso autorice nuevos ataques.
El texto ha salido adelante gracias a los votos de los senadores republicanos Lisa Murkowski (por Alaska), Bill Cassidy (por Luisiana), Susan Collins (de Maine) y Rand Paul (de Kentucky), sumados a los de la bancada de la oposición, a excepción de John Fetterman, demócrata por el estado de Pensilvania, el único de su partido que ha votado en contra de la medida.
En todo caso, los efectos prácticos de esta resolución no están claro, dado que la semana pasada Teherán y Washigton alcanzaron un acuerdo preliminar que establece el cese de las hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz y que prevé conversaciones para un pacto más amplio que incluya la cuestión nuclear.
