España y México acercan posturas con el encuentro entre Felipe VI y Sheinbaum tras años de tensiones diplomáticas

Felipe VI y Claudia Sheinbaum apuestan por reforzar la cooperación bilateral en una nueva etapa de diálogo, inversión y entendimiento mutuo

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El Rey de España, Felipe VI, con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum CLAUDIA SHEINBAUM EN X

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Un apretón de manos para escenificar un acercamiento diplomático tras años de fricciones diplomáticas. El rey Felipe VI y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, han sellado este jueves en Ciudad de México un reencuentro que ambos países venían esperando desde hacía años.

Un gesto institucional que, más allá de la fotografía y del protocolo, simboliza el cierre de una etapa de frialdad diplomática entre Madrid y Ciudad de México que se ha prolongado durante siete años de tensiones políticas.

El escenario elegido no ha sido casual. El encuentro ha tenido lugar en el Palacio Nacional, en pleno centro de la capital mexicana, un edificio cargado de simbolismo histórico que se levanta sobre lo que fue la última residencia del emperador mexica Moctezuma y que, posteriormente, fue transformado por Hernán Cortés en su propio palacio.

La reunión llega tras un periodo en el que las relaciones entre ambos países atravesaron uno de sus momentos más delicados. Durante la presidencia de Andrés López Obrador, México llegó a exigir a España una disculpa formal por los abusos cometidos durante la conquista de América, un gesto que tensó de forma notable el vínculo entre ambos gobiernos y enfrió los canales de diálogo institucional.

Hoy, sin embargo, el tono es distinto. Mucho más medido y, sobre todo, más orientado a recomponer una relación que nunca dejó de ser relevante en términos económicos, culturales y estratégicos.

Un reencuentro discreto, breve y marcado por la lluvia

La ceremonia de bienvenida ha sido más sobria de lo habitual. La lluvia, persistente durante buena parte de la mañana en Ciudad de México, ha obligado a reducir parte del protocolo previsto, restando solemnidad visual al acto pero no importancia política.

A la llegada del monarca español al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, ha sido recibido por el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, antes de desplazarse directamente al Palacio Nacional, donde le esperaba la presidenta mexicana para el saludo oficial.

Ambos han posado brevemente para los medios gráficos antes de iniciar un encuentro bilateral celebrado a puerta cerrada y prolongado durante aproximadamente una hora. Fuentes diplomáticas españolas trasladan que la reunión ha sido “cordial y franca”, dos palabras que en el lenguaje diplomático suelen traducirse en algo más importante de lo aparente.

Un reencuentro que parecía complicado en el corto plazo y que, sin embargo, se ha producido con naturalidad institucional.

Diplomacia, historia y también fútbol

El desplazamiento de Felipe VI a México se enmarca en una visita oficial que incluye su asistencia al partido que la selección española disputa en el Mundial de Fútbol contra Uruguay este viernes a las 2.00 am (hora peninsular española).

Desde la Casa Real y el Ministerio de Asuntos Exteriores se subraya que el viaje responde a una estrategia de intensificación de las relaciones con México, un país considerado clave en América Latina tanto por su peso económico como por su relevancia política y cultural.

La propia Cancillería mexicana ha insistido en la misma línea, destacando que ambos Estados buscan reforzar los lazos diplomáticos en beneficio del bienestar de sus sociedades.

Del conflicto diplomático al intento de normalización

La relación entre España y México ha pasado por distintas fases a lo largo de los últimos años, pero el punto de mayor fricción se produjo durante el mandato de López Obrador, cuando el entonces presidente mexicano elevó el tono de sus críticas hacia España y llegó a reclamar disculpas formales por los abusos de la conquista.

Aquella etapa supuso un enfriamiento evidente en los contactos diplomáticos de alto nivel, con una reducción de los encuentros institucionales y una creciente distancia política entre ambos gobiernos.

Sin embargo, incluso en ese periodo, los vínculos económicos y sociales entre ambos países siguieron funcionando con normalidad. España mantuvo su posición como uno de los principales inversores en México, y el flujo comercial entre ambas economías no dejó de crecer.

La situación dio un giro cuando Felipe VI admitió en marzo que durante la Conquista se produjo “mucho abuso” y actuaciones que, a la luz de los valores actuales, no permiten sentirse “orgullosos”, a pesar de la existencia de las Leyes de Indias impulsadas por los Reyes Católicos para proteger a los pueblos originarios.

El jefe del Estado español realizó estas consideraciones durante la visita a la exposición “La mitad del Mundo. La Mujer en el México indígena”, acogida por el Museo Arqueológico Nacional y en la que estuvo acompañado por el embajador de México en Madrid, Quirino Ordaz.

La economía y la cultura como puentes de continuidad

Más allá de los desencuentros políticos, la relación entre España y México se sostiene sobre una base sólida que ha resistido el paso del tiempo. España es actualmente el segundo mayor inversor extranjero en México, un dato que refleja la intensidad de una relación económica profundamente entrelazada.

A ello se suma un intercambio comercial significativo y una red de empresas, instituciones y actores culturales que han mantenido vivo el vínculo entre ambos países incluso en los momentos más delicados.

La llamada diplomacia cultural también ha jugado un papel relevante en este proceso de deshielo. La referencia constante a la historia compartida, a los pueblos originarios y a la construcción identitaria de México ha formado parte del lenguaje político de la presidenta Sheinbaum en su encuentro con el Rey.

En un mensaje difundido en redes sociales tras la reunión, la mandataria mexicana ha destacado que durante la conversación se abordaron precisamente esos elementos históricos, además de la importancia de fortalecer la relación bilateral en beneficio de ambas naciones.

Albares: una etapa de “hermandad y cooperación”

Desde el lado español, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha enmarcado el encuentro en una fase de relaciones “excelentes e intensas” entre ambos países.

Albares ha subrayado que la cita supone un nuevo impulso a la relación bilateral y ha insistido en conceptos como hermandad, amistad y cooperación, en un momento en el que España busca reforzar su posición en América Latina y consolidar su agenda internacional de cara a los próximos compromisos multilaterales.

Uno de esos hitos será la próxima Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Madrid los días 4 y 5 de noviembre, y que se perfila como una oportunidad para consolidar este nuevo clima diplomático.

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