Etiopía avisa a Eritrea de consecuencias extremadamente severas si rechaza el diálogo

Abiy Ahmed avisa a Eritrea de “consecuencias extremadamente severas” si rechaza el diálogo y reclama al TPLF el fin de la lucha armada en Tigray.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, durante una cumbre de los BRICS en India en septiembre de 2026 (archivo) Alexander Kazakov/Russian Presid / Zuma Press / Eu

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El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, ha lanzado una seria advertencia a Eritrea sobre las “consecuencias extremadamente severas” que acarrearía ignorar sus propuestas para abrir un proceso de diálogo y rebajar las tensiones. Sus palabras llegan en pleno cruce de acusaciones entre Adís Abeba y Asmara por el respaldo eritreo al Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) en las nuevas hostilidades en el norte de Tigray y por las denuncias eritreas sobre supuestos planes etíopes para invadir el país.

En este contexto, Abiy ha instado a las autoridades eritreas a “se conviertan en un socio para el desarrollo, el lugar de alinearse con fuerzas que buscan una confrontación con Etiopía”, y ha reiterado que habrá “unas consecuencias extremadamente severas” si “siguen rechazando los llamamientos a unas relaciones pacíficas” y continúan por un “camino destructivo”.

El jefe del Gobierno etíope, distinguido en 2019 con el Premio Nobel de la Paz por el acuerdo firmado precisamente con Eritrea, ha arremetido contra el Ejecutivo de Asmara por “desaprovechar el potencial económico heredado de una base industrial y comercial” tras la independencia del país en 1993, después de tres décadas de guerra con Etiopía.

En una entrevista concedida a la cadena EBC, Abiy ha lamentado el declive económico del país vecino y ha subrayado que “Asmara, anteriormente un destacado centro urbano y comercial, ha perdido mucha de su posición”. Asimismo, ha descrito que Masaua “está casi vacía” y que Assab “está deshabitado”, en referencia a esta estratégica ciudad portuaria, uno de los principales focos del pulso diplomático entre ambos países y clave en las demandas de Adís Abeba para obtener salida al mar Rojo.

El primer ministro ha reprochado además a las autoridades eritreas, encabezadas por Isaias Afewerki, que “han ignorado el bienestar de su propio pueblo” y que se han transformado en “un instrumento de fuerzas hostiles”. A su juicio, “un Gobierno que ha fracasado a la hora de abordar los desafíos de su propio país no puede ayudar a otros a resolver los suyos”.

Abiy ha puesto en duda qué ganaría Eritrea de “actores externos que animan a una confrontación con Etiopía” y ha recalcado que “esa fuerzas pueden dar munición y otro apoyo militar, pero no pueden desencadenar la transformación económica que necesita Eritrea para resolver los problemas que sufre su población”, según declaraciones recogidas por la televisión pública Fana.

“En lugar de dirigir recursos y energía política hacia la hostilidad, Eritrea debería concentrarse en reconstruir su economía y mejorar el bienestar de su pueblo”, ha señalado, insistiendo en que su Ejecutivo considera “esencial” mantener “relaciones pacíficas con los países vecinos” para avanzar en estabilidad y desarrollo.

En su mensaje, Abiy ha remarcado que “los dos países tienen el potencial de lograr una relación en la que la cooperación beneficie a sus poblaciones y apoye la estabilidad regional”. Ha aprovechado también para distanciar a la población de Tigray del TPLF, afirmando que el frente “no tiene nada en común con la identidad y la dignidad de la población de Tigray”, pese a que sus dirigentes sean tigriña y procedan de esta región.

En esta línea, ha subrayado que “la ideología, las políticas, las creencias y el comportamiento político del TPLF son absolutamente incompatibles con la dignidad del pueblo de Tigray” y ha recordado que “los líderes y las organizaciones políticas surgen y desaparecen, y los gobiernos cambian, por los pueblos y el país permanecen”.

Pide al TPLF deponer las armas y promete reconstruir Tigray

Abiy ha denunciado que la ciudadanía de Tigray “ha pagado un inmenso precio” por las decisiones del TPLF y ha instado a los habitantes de la región a que “deje de sacrificar sus vidas por líderes políticos” y “redirija su energía hacia la educación, los negocios, la agricultura y la industria”, subrayando que, mientras continúa el conflicto, “los líderes del TPLF siguen teniendo vidas confortables”.

El primer ministro ha asegurado que el Gobierno federal se compromete a “reconstruir” Tigray cuando cesen los combates y ha defendido que “una paz duradera, una gobernanza efectiva y un desarrollo económico son esenciales para garantizar un futuro mejor para su pueblo”. En este sentido, ha abogado por “poner fin al ciclo de conflicto” y “trabajar hacia la paz” en la región.

En su llamamiento directo a los combatientes, Abiy ha reclamado a las milicias que “depongan las armas” y ha resaltado la importancia de “preservar las instituciones” y garantizar que las autoridades locales sean elegidas “a través de elecciones”. Sus declaraciones llegan pocos días después de que su oficina anunciara la creación de un nuevo gobierno interino en Tigray, con el objetivo de organizar comicios en un plazo de seis meses.

Esta decisión reproduce el esquema adoptado en noviembre de 2020, al inicio de la anterior guerra con el TPLF, cuando Abiy nombró a Mulu Nega al frente de una administración transitoria, más tarde sustituida por el gobierno acordado en Sudáfrica en el pacto de paz de noviembre de 2022.

No obstante, esa administración, dirigida por Getachew Reda —entonces alto responsable del TPLF y actualmente asesor de Abiy— fue acumulando fricciones internas. Finalmente, el grupo tigriña impulsó su destitución y terminó haciéndose con el control de las instituciones regionales, lo que reavivó el choque con el Ejecutivo federal y desembocó en el actual conflicto, en el que las fuerzas gubernamentales han avanzado hacia áreas próximas a la frontera con Eritrea.

La escalada ha disparado las alertas ante un posible choque directo entre Etiopía y Eritrea, después de que Adís Abeba acusara a Asmara de desplegar tropas en Tigray en apoyo del TPLF y en medio del deterioro de las relaciones bilaterales, marcado por las exigencias etíopes de lograr una salida al mar y por la inestabilidad crónica en esta zona del Cuerno de África.