La organización Human Rights Watch (HRW) ha instado este martes a las autoridades de Tailandia a abrir causas penales por las presuntas torturas y malos tratos cometidos contra reclutas en la División de Marina de la Armada Real Tailandesa. La ONG recalca que tanto el Gobierno como el estamento militar “deben poner fin a la arraigada práctica de novatadas y otras brutalidades” y llevar ante la Justicia a los responsables “independientemente de su rango”.
En un comunicado, HRW ha reiterado que “las autoridades tailandesas deben investigar penalmente las presuntas torturas y malos tratos infligidos a los reclutas en la División de Marina de la Armada Real Tailandesa” y ha subrayado que “el Gobierno y las Fuerzas Armadas tailandesas deben poner fin a la arraigada práctica de novatadas y otras brutalidades contra los reclutas y procesar a los responsables conforme a la ley, independientemente de su rango”.
La entidad ha puesto el foco en el caso del soldado Panuwat --cuya identidad completa se ha mantenido reservada por razones de seguridad--. A finales de junio, el militar relató en una entrevista que, un mes antes, un grupo de reclutas de mayor graduación lo golpeó a él y a otros compañeros, los obligó a desnudarse, los azotó con cinturones y les provocó quemaduras con cera caliente y un encendedor durante una novatada en el primer Batallón de Infantería de la Guardia Real, primer Regimiento de Infantería, División de Marina, en la provincia de Chonburi.
Tras hacerse público el caso, la Armada Real Tailandesa anunció sanciones disciplinarias contra los presuntos implicados, pero sin activar un procedimiento penal, ha señalado Human Rights Watch.
La directora para Asia de HRW, Elaine Pearson, ha advertido de que “la terrible experiencia que sufrieron el soldado Panuwat y otros reclutas demuestra que la Armada Real Tailandesa sigue incumpliendo sus promesas de acabar con la tortura y otras formas de brutalidad en los cuarteles”. Pearson ha insistido en que “las autoridades deben proteger a los reclutas investigando a fondo y procesando penalmente a todos los responsables de este atroz acoso, incluidos los oficiales que permiten que esto ocurra bajo su mando”.
La organización ha recordado que, el 24 de junio, dos días después de la denuncia de Panuwat, la Armada Real Tailandesa concluyó en una investigación interna que 15 suboficiales de alto rango habían participado en actos violentos contra el soldado --que ha sido trasladado a otra unidad-- y otros reclutas, y ordenó su detención durante 30 días como medida disciplinaria.
Asimismo, otros tres suboficiales de alto rango que presenciaron la agresión fueron arrestados durante siete días por no impedirla, mientras que dos suboficiales más afrontan una detención disciplinaria de diez días y han quedado fuera de las condecoraciones anuales al mérito por no haber comunicado el incidente a los mandos de la unidad.
Ante la falta de una causa penal, la responsable regional de Human Rights Watch ha reclamado que “los gobiernos preocupados deberían denunciar el maltrato a los reclutas por parte del Gobierno tailandés y su falta de enjuiciamiento penal por las presuntas torturas durante la revisión del historial de Derechos Humanos de Tailandia en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en noviembre”.
Para HRW, “lo que le sucedió al soldado Panuwat y a otros reclutas en la División de Infantería de Marina debería ser el último caso de brutalidad en los cuarteles en Tailandia”.