El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha manifestado este sábado durante una visita oficial que una amplia franja del sur de Líbano —desde la frontera, atravesando toda la denominada zona de seguridad hasta la Línea Amarilla— “está destruido”, y ha subrayado que ya “no quedan residentes” como consecuencia de la ofensiva militar de Tel Aviv en esta área.
“Todos los pueblos han sido arrasados, unas 23.000 casas, todas destruidas y demolidas. Ni siquiera me refiero a lo que hay bajo tierra, a los túneles. Todo ha quedado destruido”, ha aseverado Katz, que ha aprovechado su desplazamiento para felicitar a las fuerzas desplegadas sobre el terreno por los resultados de la operación.
El titular de Defensa ha insistido en que Israel está aplicando el “modelo de Gaza”, donde, según ha indicado, han cumplido sus “objetivos” tras destruir entre el “70-80% del territorio gazatí”. Ha recalcado que su propósito es reproducir el mismo “modelo de destrucción” en el sur de Líbano.
Todo ello se produce pese al acuerdo suscrito en junio, que preveía un alto el fuego y una retirada progresiva de las tropas israelíes del sur del país. No obstante, el Ejército de Israel ha continuado llevando a cabo ataques en distintos puntos de la región, alegando motivos de seguridad y la negativa del partido-milicia chií Hezbolá a aceptar el pacto como justificación para mantener sus operaciones militares.
Por otra parte, en el contexto de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán, Katz ha señalado que se han lanzado 35.000 bombas sobre Teherán y ha afirmado que están “absolutamente preparados” para atacar a la República Islámica con toda su “fuerza descomunal”. Además, el ministro ha subrayado que “esta vez” se incluirán los “objetivos energéticos”, al considerarlos “fundamentales para hacer retroceder a Irán 40 años”.