Italia mantendrá su respaldo a Ucrania mientras aspira a reincorporar a Rusia como socio europeo

Italia promete apoyar a Ucrania mientras defiende una paz justa, reformas en la ONU y un futuro en el que Rusia vuelva a ser socio de Europa.

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El vice primer ministro y ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, ante la Asamblea General de Naciones Unidas UN PHOTO

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El vice primer ministro y titular de Exteriores italiano, Antonio Tajani, ha señalado ante la Asamblea General de Naciones Unidas que Italia continuará respaldando a Ucrania “el tiempo que sea necesario”, al tiempo que mantiene la expectativa de “un futuro en el que Rusia pueda volver a ser un socio” para el continente europeo. En su intervención, ha lamentado igualmente la proliferación de conflictos abiertos a escala global.

“Italia defiende las normas, el diálogo y la diplomacia. Por ello, hemos condenado y seguimos condenando, la agresión de Rusia contra Ucrania”, ha subrayado Tajani, reiterando el compromiso de Roma de seguir “apoyando a Ucrania todo el tiempo que sea necesario”, mientras trabaja “por una paz justa y por un futuro en el que Rusia pueda volver a ser un socio de diálogo en lugar de una amenaza para Europa”.

El ministro ha instado además a Moscú a aceptar un alto el fuego, que no debería interpretarse como “concesión”, sino como “el primer paso hacia una arquitectura de seguridad europea que proteja a todos, incluida Rusia”. Frente a las “crecientes amenazas híbridas” que, según ha denunciado, se ciernen sobre Europa, Tajani ha expresado su solidaridad con Alemania tras el ataque contra el aeropuerto de Leipzig.

Oriente Próximo y seguridad regional

El ‘número dos’ del Gobierno italiano ha abordado también la situación en Oriente Próximo. En relación al conflicto palestino-israelí, ha recalcado que “la paz solo puede alcanzarse mediante una solución de dos Estados: dos pueblos, dos Estados”. Ha insistido en que “es preciso consolidar la tregua, permitir la entrada de ayuda humanitaria sin obstáculos y hacer realidad el desarme de (el Movimiento de Resistencia Islámica) Hamás”.

En cuanto al golfo Pérsico, Tajani ha afirmado que “el estrecho de Ormuz debe reabrirse”, defendiendo la necesidad de “reactivar el diálogo en el golfo (Pérsico) e instar a Irán a renunciar a cualquier amenaza nuclear y a toda política agresiva hacia otros países de la región”, en alusión a las represalias de la República Islámica contra bases y activos de Estados Unidos en Oriente Próximo.

Asimismo, ha reclamado el fin de los ataques a la navegación comercial en el mar Rojo —donde los rebeldes hutíes de Yemen han consolidado posiciones estratégicas en el estrecho de Bab el Mandeb tras su ofensiva de hace dos semanas— y en el mar Negro, aludiendo de forma específica a las acciones rusas “contra cargamentos de grano ucraniano destinados a África”.

Plan Mattei y migración en África

El jefe de la diplomacia italiana ha dedicado parte de su discurso al continente africano desde la óptica migratoria, reivindicando los acuerdos suscritos con 18 países en el marco del plan Mattei, que ha descrito como “una asociación entre iguales, en agricultura y energía, educación y formación, infraestructuras y sector farmacéutico”, poniendo el foco en la producción de vacunas.

“Con este espíritu, y en defensa del derecho a no verse obligado a emigrar, combatimos a los traficantes de seres humanos que se aprovechan de la pobreza”, ha indicado, subrayando que “los acuerdos con los países de origen y tránsito nos ayudan a combatir la migración irregular, mientras que la educación, la formación y el acceso al empleo favorecen una migración segura y regular”.

Un mapa global de crisis interconectadas

En cualquier caso, Tajani ha insistido en que “Ucrania, Oriente Próximo, el golfo (Pérsico), Sudán y el Sahel no son crisis aisladas”, del mismo modo que tampoco lo son “las guerras comerciales, la competencia en inteligencia artificial, los ataques híbridos y sus repercusiones económicas y sociales” o el auge del terrorismo.

“Todos estos son frentes distintos de una transformación única y profunda: el orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial se está desmoronando”, ha afirmado, recordando que este “orden imperfecto” que “no evitó guerras, injusticia ni sufrimiento (...) se ha roto”.

Ante este escenario, ha apelado a reforzar el diálogo internacional y a una ONU capaz de “reconocer sus limitaciones, superar su parálisis y reformar sus instrumentos”. “Italia cree en esta institución, en su valor y en su papel central”, ha enfatizado.

“Debemos tener el valor de decirlo: con demasiada frecuencia, esta Organización parece impotente”, ha señalado, incidiendo en que “durante demasiado tiempo, su reforma se ha visto frenada por intereses contrapuestos”. En este contexto, ha reiterado que “Italia desea un Consejo de Seguridad que sea más legítimo, más representativo y que rinda cuentas a todos los Estados miembros”.

Roma, ha explicado, encara este momento desde una posición definida: “Nuestro hogar es Europa, nuestra alianza es con Occidente y nuestros valores son la libertad, la democracia y la dignidad de todo ser humano”, ha recalcado el ministro, que ha reclamado que estos vínculos “no sean percibidos como muros”, sino como “puentes”.

“Pertenecer a Occidente”, ha concluido, “exige que recurramos a la fuerza de nuestros valores para interactuar con los demás, forjar asociaciones entre iguales y recomponer el tejido de un sistema internacional que corre el riesgo de caer en el caos”.