La Cámara de Representantes de EEUU aprueba una ley para forzar a Trump a detener la guerra con Irán

La Cámara de Representantes de EEUU aprueba una resolución para forzar a Trump a retirar las tropas de la guerra con Irán, con apoyo de cuatro republicanos.

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El Capitolio de los Estados Unidos en Washington, D.C Europa Press/Contacto/Li Rui

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La Cámara de Representantes de Estados Unidos dio luz verde este miércoles a una iniciativa legislativa destinada a obligar al presidente Donald Trump a poner fin a la guerra contra Irán. La medida, que supone un serio revés para la Casa Blanca, salió adelante gracias al apoyo de cuatro congresistas republicanos que se desmarcaron de su partido y se alinearon con la mayoría demócrata al considerar, entre otros motivos, que el conflicto carece de legalidad al no contar con una autorización expresa del Congreso.

Según datos recogidos por la cadena CNN, el texto fue aprobado por 215 votos a favor frente a 208 en contra. Entre los republicanos que respaldaron la resolución figuran Brian Fitzpatrick (Pensilvania), Tom Barrett (Michigan), Warren Davidson (Ohio) y Thomas Massie (Kentucky). Este último se ha consolidado como una de las voces más críticas con el magnate neoyorquino dentro del Partido Republicano. Su enfrentamiento con Trump ya le pasó factura en mayo, cuando perdió la nominación para las elecciones de medio mandato --las 'midterms'-- después de que el mandatario se decantara por Ed Gallrein.

"La gente está harta de esto. Están hartos de que la gasolina cueste cinco dólares el galón (1,14 euros el litro) y el gasóleo seis dólares (1,37 euros el litro), y de que no podamos permitirnos echar fertilizante en nuestros campos de Kentucky", subrayó Massie en declaraciones recogidas por CNN tras la votación, que, en su opinión, "envía un buen mensaje: que la Cámara del pueblo, que representa al pueblo, está harta de esta guerra".

Barrett, por su lado, sostuvo que "la gente está frustrada" por el impacto de la guerra, mientras que Fitzpatrick recordó que "hay una ley vigente", en referencia a la Ley de Poderes de Guerra. "No veo qué tiene de complicado. Que se presente al Congreso, se debata en profundidad y se someta a votación. Así es como se supone que debe funcionar el sistema", defendió.

Davidson, en cambio, se ha mostrado partidario de continuar la contienda, a la que ha calificado como "justa misión", aunque ha insistido en la necesidad de tramitar una autorización formal para el uso de la fuerza militar con el fin de "proporcionar" a las Fuerzas Armadas estadounidenses "la orientación estratégica necesaria para cumplir sus objetivos y la seguridad de que cuentan con el respaldo del Congreso y del pueblo", según publicó en redes sociales.

Desde las filas demócratas, el líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, recalcó que "la guerra imprudente y costosa que Donald Trump ha elegido ha costado a los estadounidenses comunes cientos, si no miles, de dólares más en costos adicionales, particularmente en lo que respecta a los precios de la gasolina". "Esta guerra imprudente y costosa debe terminar hoy", añadió, de acuerdo con lo informado por el portal The Hill.

El texto ha sido promovido por el congresista Greg Meeks (Nueva York), el demócrata de mayor rango en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara. La propuesta se apoya de forma amplia en la Ley de Poderes de Guerra y, citando dicha norma, ordena a Trump retirar todas las tropas estadounidenses "de hostilidades" con Teherán "a menos que estén explícitamente autorizadas por una declaración de guerra o una autorización específica del Congreso para el uso de la fuerza militar contra Irán".

La resolución es de carácter "concurrente", lo que implica que debe ser aprobada tanto por la Cámara de Representantes como por el Senado, pero no se remite a la Casa Blanca para su firma o veto. El Ejecutivo ha rechazado la iniciativa de Meeks alegando motivos legales y la ha tildado de "veto legislativo inconstitucional" sobre las prerrogativas del poder ejecutivo.

La Administración también ha tratado de deslegitimar la medida argumentando que el conflicto concluyó "con el alto el fuego ordenado por el presidente el 7 de abril de 2026", pese a los ataques posteriores y a la continuidad del despliegue militar estadounidense. "No existen hostilidades actuales de las que retirar a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos", sostuvo la Casa Blanca el mes pasado en una declaración de política administrativa contraria al texto de Meeks, recogida igualmente por The Hill.

La aprobación de esta resolución marca un punto de inflexión en la pugna política en torno a la guerra contra Irán después de tres intentos fallidos en la Cámara de Representantes para frenar el conflicto. Tras más de tres meses de enfrentamientos, la contienda ha desencadenado un fuerte impacto económico global, especialmente en los mercados energéticos y en el suministro de fertilizantes. El desenlace de la guerra sigue siendo incierto, en un contexto en el que, aunque Trump ha asegurado que podría alcanzarse un acuerdo este mismo fin de semana, los cruces de ataques entre Estados Unidos e Irán han vuelto a intensificarse en los últimos días.

El documento pasará ahora al Senado, donde el Partido Demócrata ya ha logrado en el pasado sacar adelante resoluciones similares y donde la Casa Blanca también ha visto erosionarse su apoyo interno. El mes pasado, la Cámara Alta aprobó su propio texto para limitar la campaña militar en Irán después de que el senador Bill Cassidy modificara su voto pocos días más tarde de que Trump contribuyera a su derrota en las primarias republicanas de Luisiana.

Aun así, no se sabe con certeza cuándo se celebrará la votación definitiva de dicha iniciativa y, en cualquier caso, se trata de una resolución "conjunta", que sí debería llegar al despacho de Trump y solo adquiriría rango de ley si el presidente la firmara, algo que se considera altamente improbable.

En paralelo, el desgaste del respaldo a Trump entre los republicanos va más allá de la guerra en Oriente Próximo. Cada vez más legisladores se distancian de proyectos emblemáticos del presidente, como el milmillonario plan para construir un salón de baile en la Casa Blanca o el billonario fondo de compensación dirigido a supuestas víctimas de la "instrumentalización" de la Justicia por gobiernos anteriores, una iniciativa que el propio Ejecutivo parece haber dejado de lado, a tenor de las declaraciones realizadas la víspera por el fiscal general interino, Todd Blanche.