La ciudadanía estadounidense está acudiendo a las urnas en línea con las previsiones durante las primeras horas de las elecciones de mitad de mandato, unos comicios legislativos que se perfilan como de los más multitudinarios de los últimos años. La atención se centra especialmente en varios estados decisivos para definir el control del Senado, donde la afluencia se aproxima en algunos casos a la registrada en las presidenciales.
Impulsados por el empuje de un electorado demócrata movilizado en buena medida por el ala progresista y por la tradicional disciplina del votante republicano, que acostumbra a votar presencialmente el mismo día de la cita electoral en lugar de recurrir al voto por correo o anticipado, los comicios de 2026 apuntan a superar con holgura los 112 millones de votantes de 2022 e incluso podrían rozar el máximo histórico de 120 millones alcanzado en 2018.
En estados como Carolina del Sur ya se han batido marcas de participación. A las 16.30 horas (22.30 en España peninsular y Baleares), casi 1,8 millones de residentes habían emitido su voto desde la apertura de los colegios, lo que supone un 52,3 por ciento de los electores inscritos. En ciudades como Detroit se calcula una participación final del 45%, tres puntos por encima del récord de 2018, según la secretaria municipal Janice Winfrey.
Florida, tradicional bastión republicano, podría cerrar la jornada con unos 1,4 millones de votantes registrados pasando por las urnas, en niveles similares a los de 2022, de acuerdo con las estimaciones del secretario electoral del estado, Brad Raffensperger.
Texas, considerado uno de los territorios decisivos en estas legislativas, también se mueve en cifras comparables a una elección presidencial: hasta 10 millones de personas podrían haber votado al término del día, por encima de lo registrado en las dos últimas citas legislativas.
Incidencias técnicas y quejas por el papel de los observadores
La jornada transcurre en general sin grandes sobresaltos, aunque se han producido incidencias puntuales como la registrada en el condado neoyorquino de Westchester, donde la rotura de los escáneres encargados de leer las papeletas obligó a sustituir las máquinas para poder continuar con la votación.
Destacan, además, dos quejas por un posible comportamiento irregular de observadores del Departamento de Justicia en los estados de Michigan y Nuevo México.
En Michigan, los observadores supuestamente pidieron a los trabajadores electorales sus materiales y les hicieron preguntas inapropiadas, según la oficina de la Secretaria de Estado Jocelyn Benson. En Nuevo México, los observadores hicieron a los votantes “algunas preguntas inusuales”, según afirmó a CBS News un portavoz de la Secretaria de Estado de Nuevo México, Maggie Toulouse Oliver.
Como último apunte: el voto por correo del Papa León XIV ha sido recibido, según ha confirmado el secretario del condado de Will, en el estado de Illinois, a CBS News Chicago. El papa, cuyo nombre de nacimiento es Robert Prevost, es el primer pontífice en votar en unas elecciones estadounidenses. La semana pasada, el Vaticano anunció que el Pontífice había emitido su voto por correo.