La Armada de Australia ha iniciado este jueves una investigación formal tras localizar una cámara en un aseo femenino del buque de guerra “HMAS Leeuwin”, lo que obligará a revisar minuciosamente todas las dependencias de la nave.
Según las primeras indagaciones, las sospechas se centran en un militar que habría colocado el dispositivo cerca de la zona de duchas del barco, amarrado en Cairns, en el noreste del país, y que después habría difundido las grabaciones a través de Internet.
El jefe de la Armada, Matt Buckley, ha garantizado una pesquisa a fondo para aclarar lo sucedido y depurar responsabilidades. “Para tranquilizar a todo el personal, el comandante de la flota está llevando a cabo una auditoría al 100% de todas nuestras instalaciones”, ha aclarado en un comunicado.
“Tienen mi compromiso de que abordaremos este acto de violencia sexual con la máxima firmeza. Cualquiera que cometa tales actos deberá rendir cuentas”, ha aseverado Buckley, que ha afirmado que se trata de un asunto de “extrema gravedad”.
El máximo responsable naval ha subrayado que “mi máxima prioridad, como siempre, es el bienestar de nuestra gente. Todo el personal potencialmente afectado está recibiendo nuestro apoyo absoluto”, antes de remarcar que este comportamiento “constituye una traición a la confianza” y es “absolutamente despreciable”.
No obstante, ha insistido en que “no permitiremos que actos de esta naturaleza nos definan”. “Nuestra Armada es una institución en la que combatientes altamente profesionales deben confiar día tras día en sus compañeros de armas. No se tolerará nada que socave la confianza y el respeto mutuos que necesitamos”, ha zanjado.