La misión de la OTAN en Irak (NMI) ha alcanzado un acuerdo con el Ejecutivo iraquí para poner en marcha una oficina de carácter especializado en Bagdad, la capital del país, alrededor de cinco meses después de que todo su personal fuera replegado al Mando Conjunto Aliado de Nápoles a raíz de la crisis de seguridad provocada por la guerra de Irán.
Este regreso ha quedado perfilado durante una reunión telemática celebrada este domingo entre el asesor de Seguridad Nacional de Irak, Qasim al Abudi, y el jefe de la misión, el teniente general Ramón Armada.
Durante el encuentro, “abordaron maneras de reducir las tensiones y se subrayaron la necesidad de encontrar soluciones a las crisis recurrentes en la región mediante el diálogo y la vía diplomática”, según recoge un comunicado del departamento de Seguridad Nacional iraquí difundido en Telegram.