La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha lanzado este lunes un llamamiento urgente por valor de 15 millones de dólares (13 millones de euros) con el objetivo de sostener la asistencia humanitaria a más de 300.000 personas en Sudán. El organismo alerta de que las existencias actuales de material de ayuda inmediata podrían quedar agotadas a finales de este mes, en pleno recrudecimiento de los combates entre el Ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), y en un contexto de aumento constante de las necesidades de la población civil.
De acuerdo con las proyecciones de la OIM, esa financiación es necesaria "solo" para mantener durante un año, y en su nivel mínimo de 2026, la capacidad de la Plataforma Humanitaria Común de Suministro de la organización, que permitiría asistir a 305.000 personas. Desde julio de 2023, este mecanismo logístico ha facilitado ayuda a otras 2,84 millones de personas.
Pese a que las necesidades básicas de la población no han dejado de crecer, la cobertura de esta herramienta gestionada por la OIM se ha ido reduciendo de forma progresiva. Ha pasado de superar el millón de beneficiarios en 2024 a los 804.000 del año anterior y a los 330.000 alcanzados en lo que va de 2026, lo que evidencia un deterioro de la capacidad de respuesta.
En este escenario, la OIM calcula que son imprescindibles 27 millones de dólares (algo más de 23 millones de euros) para poder asistir a 570.000 personas, mientras que una dotación de 42 millones (36 millones de euros) permitiría ofrecer apoyo "inmediato" y salvar la vida "hasta" un millón de personas, ampliando de forma significativa el alcance de la ayuda.
"Todo el sistema humanitario podría colapsar en cuestión de semanas si no actuamos ahora. Sin nueva financiación, no podremos hacer llegar la ayuda donde más se necesita", ha alertado la directora general de la OIM, Amy Pope, que ha subrayado el agravamiento del conflicto y el consiguiente incremento del número de desplazados internos, que Naciones Unidas cifra ya en 8,6 millones de personas.
Casi el 70% de quienes se han visto obligados a huir de sus hogares vive en asentamientos informales, donde se enfrenta a "violencia constante, inundaciones y las fuertes lluvias que dañan los refugios". En este marco, la OIM calcula que la capacidad de almacenamiento y de operación de la Plataforma de Suministro —encargada de coordinar el envío de ayuda de emergencia de la ONU y de más de 100 organizaciones socias— "solo podrá mantenerse hasta diciembre de 2026" si no se refuerza la financiación.
"Su interrupción debilitaría significativamente la capacidad de la comunidad humanitaria para entregar y movilizar rápidamente asistencia vital" a la población sudanesa, ha advertido Pope, quien ha incidido en que reactivar este sistema logístico en caso de colapso "sería un proceso complejo, costoso y que requeriría mucho tiempo, y exigiría recursos sustanciales para restablecer las cadenas de suministro, los sistemas operativos y las redes de coordinación con los socios".
La guerra civil en Sudán estalló en abril de 2023 por las profundas discrepancias sobre la integración del grupo paramilitar en las Fuerzas Armadas, lo que hizo descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasan al Bashir, ya gravemente dañada tras la asonada que apartó del cargo al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
Este conflicto, en el que han intervenido diversos países respaldando a las partes enfrentadas, ha colocado a Sudán en el centro de una de las mayores emergencias humanitarias del planeta. Millones de personas se han visto forzadas al desplazamiento interno o al exilio, mientras crece la preocupación internacional por la expansión de enfermedades y por los daños sufridos en infraestructuras esenciales, que impiden prestar servicios básicos y atender a cientos de miles de damnificados.