El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha alertado de la crítica coyuntura sanitaria que vive la República Democrática del Congo (RDC), golpeada al mismo tiempo por una epidemia de ébola que ya supera los 10.000 casos y 5.000 fallecidos, y por el “peor brote de cólera registrado en el país en décadas”, que acumula más de 60.000 contagios y 1.800 muertes en lo que va de año.
En una comparecencia ante la prensa en Ginebra, Tedros explicó que, aunque en determinadas áreas la transmisión del ébola se ha desacelerado, continúan apareciendo nuevos focos. Los esfuerzos para frenar la expansión se ven seriamente condicionados por los movimientos masivos de población, las adversas condiciones climáticas, los ataques contra las instalaciones sanitarias y las complicaciones logísticas para llegar a las zonas más aisladas.
Como respuesta a este escenario, la OMS ha propuesto sumar dos vacunas candidatas —desarrolladas por la Universidad de Oxford junto al Serum Institute de India y por la farmacéutica Moderna— a los ensayos clínicos coordinados por el Instituto Nacional de Investigación Biomédica de la RDC, con el objetivo de combatir de forma específica la cepa Bundibugyo.
La agencia sanitaria de Naciones Unidas ha subrayado igualmente la inquietud que provoca la coincidencia de ambas emergencias en las provincias orientales de Kivu Norte y Kivu Sur, donde el conflicto armado ha destruido infraestructuras esenciales y ha provocado una grave escasez de agua potable y servicios de saneamiento.
Tedros ha remarcado también el peligro de que el cólera se extienda a lo largo de la cuenca del río Congo hasta la capital, Kinshasa, y ha pedido a la comunidad internacional que retire las restricciones de viaje impuestas a los países afectados, insistiendo en que estas medidas penalizan la transparencia y dificultan una respuesta sanitaria coordinada a nivel mundial.