La cita de ministros de Exteriores del G20 que se celebra este viernes y sábado en la ciudad estadounidense de Atlanta ha comenzado sin la habitual imagen de grupo que suele acompañar a este tipo de encuentros, debido a la asistencia del jefe de la diplomacia rusa, Sergei Lavrov, cuya presencia ha provocado el rechazo de varios socios europeos del bloque.
La participación del ministro ruso sobrevolaba la reunión desde que Estados Unidos cursó por primera vez una invitación a un representante de Moscú a este foro desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, conflicto que también supuso la expulsión de Rusia del G8.
“Con Rusia no se hacen las cosas como de costumbre”, ha declarado el ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, en unas palabras recogidas por la agencia Bloomberg a su llegada al encuentro, donde ha defendido la necesidad de “evitar enviar señales visuales equivocadas”.
El jefe de la diplomacia alemana ha recalcado además que “tenemos que debatir estas controversias aquí, en esta mesa, y por eso es importante esta conversación”, subrayando que, pese a las tensiones, considera esencial discutir con Rusia en el marco de la cumbre.
En las semanas previas, otros asistentes, como el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, ya habían avanzado que no aparecerían en fotografías junto a los representantes rusos, en lo que se interpreta como una postura coordinada entre varios países europeos.
El encuentro de Atlanta se produce después de la reunión de responsables de Economía celebrada el pasado agosto en Asheville, en Carolina del Norte, a la que también acudió el ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov. A esta cita le seguirá la cumbre de líderes del G20 prevista en Miami en diciembre, donde todas las miradas están puestas en una posible presencia de Vladimir Putin, lo que supondría un encuentro inédito desde el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania.
Rubio reclama reforzar la estabilidad económica global
En este contexto de fricciones políticas, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha inaugurado la reunión destacando que llega en un “momento decisivo” para el planeta. “Nos enfrentamos a una serie de crisis económicas y geopolíticas interrelacionadas, muchas de las cuales suponen graves amenazas”, ha señalado.
A su entender, el actual orden económico internacional se encuentra sometido a una fuerte presión, con “perturbaciones y tensiones que afectan al suministro energético y alimentario mundial”, “a la cadena de suministro global, al comercio y a la propia libertad de navegación”.
En esta línea, ha instado a que el G20 encare de forma conjunta estos riesgos y refuerce la resiliencia económica del grupo, defendiendo la protección de los mercados y de las economías de sus miembros. “Podemos contribuir a sentar las bases para una mayor estabilidad geopolítica y para la agenda más amplia de prosperidad económica que abordarán nuestros líderes. Como diplomáticos y líderes políticos, tenemos un papel fundamental que desempeñar”, ha concluido.