Lai defiende en el Día Nacional que el refuerzo militar busca evitar la guerra ante la “presión” de China

Lai Ching-te reivindica en el Día Nacional que el refuerzo militar de Taiwán busca disuadir a China, mientras impulsa reformas económicas y sociales.

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El presidente de Taiwán, Lai Ching-te Cheng-Chia Huang / Zuma Press / Europa Press

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El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, ha aprovechado este sábado la conmemoración del Día Nacional para reiterar que el refuerzo de las capacidades de Defensa de la isla tiene como objetivo principal disuadir una guerra y prevenir un conflicto con China, y no provocar una escalada, al tiempo que acusa a Pekín de coerción y agradece los cauces de diálogo abiertos con Estados Unidos.

Desde Taipéi, Lai ha vuelto a denunciar la presión constante de China en las denominadas "zonas grises" alrededor de Taiwán, una táctica que ha descrito como un plan calculado para modificar el statu quo en el estrecho. Ante este escenario, ha insistido en que Taiwán debe seguir reforzando su resiliencia en ámbitos clave como las infraestructuras, la energía y las telecomunicaciones, a la vez que ha reclamado una implicación mayor de la comunidad internacional.

"China continúa aplicando presión a través de actividades militares y zonas grises en un intento de alterar el estatus quo con Taiwán. El resultado no es solo una cuestión de nuestra propia supervivencia en medio de una expansión tan autoritaria; es sobre si la comunidad internacional sigue creyendo que la fuerza no debe superar a las reglas y que los poderosos no pueden detener a la gente de sus derechos para determinar su futuro", ha declarado.

En este contexto, el dirigente taiwanés ha subrayado que el fortalecimiento de la Defensa no excluye el diálogo con Pekín, sino que pretende garantizarlo "con dignidad y paridad", de forma que Taiwán pueda "valorar la paz sin renunciar a su libertad".

Al mismo tiempo, Lai ha recalcado que Taipéi recibe "con agrado" que Pekín y Washington recurran al diálogo para gestionar su rivalidad estratégica y minimizar el riesgo de un choque directo. No obstante, ha criticado el "intento de China de distorsionar" el relato histórico sobre la Segunda Guerra Mundial y ha remarcado que los derechos del pueblo taiwanés deben ser salvaguardados.

"Gracias a Estados Unidos y China por gestionar su competencia a través del diálogo y reducir el riesgo de conflicto. Pero también debemos destacar que mantener la seguridad regional, la paz y la estabilidad requiere una comprensión correcta de cómo ha evolucionado la historia. No debe haber tolerancia para distorsionar la historia de la Segunda Guerra Mundial. Debe haber respeto por el derecho de los pueblos de Taiwán a existir", ha matizado.

Impulso económico y agenda social

En otro tramo de su discurso, Lai ha puesto el foco en la evolución económica del país y ha resaltado que el crecimiento del primer semestre ha alcanzado un "histórico" 14%, lo que, según ha indicado, sitúa a Taiwán entre las economías con mayor competitividad del planeta.

El presidente ha avanzado además un paquete de medidas de bienestar social y apoyo a los hogares que contempla la mejora de los salarios, ayudas específicas para el acceso a la vivienda y un programa de pagos universales e incentivos sociales con el que pretende hacer frente a la muy baja tasa de natalidad de Taiwán, una de las más reducidas del mundo.

"Estamos tomando un enfoque pragmático en la gobernanza, promoviendo salarios más altos y tasas más bajas, para que cada individuo pueda quedarse a salvo y vivir bien. Y para abordar la cifra de nacimientos que está bajando, (sobre ello) estamos construyendo nuestros acuerdos nacionales. Apoyar a una familia es asegurar el futuro de Taiwán.", ha declarado.

La política de vivienda ha ocupado también un lugar central en su intervención. Lai ha prometido que su Ejecutivo "aliviará" las tensiones en el mercado inmobiliario mediante la construcción de un millón de viviendas en el territorio.

"Las casas que vamos a construir no son sólo necesarias para que podamos triunfar en nuestras carreras, sino también para que las personas jóvenes puedan tomar sus descansos", ha matizado.

Coincidiendo con el trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas en la isla, el mandatario ha llamado a la población a consolidar a Taiwán como un modelo a escala mundial. Durante su discurso, ha defendido que el dinamismo económico debe traducirse en mayor bienestar social, con mejores condiciones laborales, más atención a las personas mayores y nuevas oportunidades para la juventud.