El presidente francés, Emmanuel Macron, se ha dirigido a la nación en la tarde del domingo con un mensaje televisado en el que ha instado a los prefectos regionales a prohibir “ciertas reuniones” cuando lo consideren imprescindible, como respuesta a los graves disturbios registrados el sábado en paralelo a las masivas protestas sociales.
Macorn ha pedido a los prefectos que respondan “por todos los medios”, “incluso prohibiendo ciertas reuniones cuando sea necesario, tomando todas las medidas necesarias y por todos los medios”.
En Francia, la figura del prefecto equivale al delegado del Gobierno en una provincia española, con competencias sobre las fuerzas de seguridad y la autorización de manifestaciones y concentraciones públicas.
“Los prefectos tomarán decisiones conjuntamente con los alcaldes para proteger nuestras ciudades, nuestros edificios públicos y nuestros negocios”, ha explicado.
Macron ha denunciado la “violencia desenfrenada” y ha recalcado que “nada la justifica”. “Esta noche todos sentimos ira y vergüenza”, ha afirmado Macron en un discurso televisado. “Quienes han saqueado deben pagar por sus crímenes (...). Quienes han atacado edificios gubernamentales deben pagar por sus crímenes”, ha añadido antes de prometer “mano firme”.
Al mismo tiempo, y frente a las críticas vertidas sobre el operativo policial, Macron ha reclamado “total transparencia” respecto a la actuación de las fuerzas del orden durante la jornada del sábado. Ha insistido en que “las fuerzas de seguridad se mantuvieron firmes” y que “hicieron todo lo posible” dadas las circunstancias.
El jefe del Estado ha llamado a proseguir los debates “con los partidos y no en la calle, mediante la violencia”, aludiendo a las elecciones presidenciales que se celebrarán dentro de seis meses. “No. Siempre no a la violencia de cualquier tipo”, ha remachado.
Sobre el encarecimiento del coste de la vida, Macron ha admitido la legitimidad de las movilizaciones y ha defendido que “nunca debemos mezclar la protesta pacífica con saqueadores y alborotadores”. “Hay gente que legítimamente considera que el precio de los combustibles están demasiado altos. Es por la guerra de Irán”, ha apuntado.
De acuerdo con los datos de las autoridades francesas, unas 550.000 personas participaron este sábado en las marchas convocadas en todo el país. La Confederación General del Trabajo (CGT), principal sindicato del país, eleva esa cifra a más de 800.000 asistentes.
Al mismo tiempo, se registraron graves incidentes y ataques contra sedes municipales, como la del Ayuntamiento de Limoges, incendiado y arrasado, además de saqueos en numerosos comercios. Según el balance del Gobierno francés, al menos 2.397 personas fueron detenidas y 997 agentes de policía resultaron heridos.