El ministro de Exteriores de Mauritania, Mohamed Salem Merzoug, ha reclamado este viernes ante la Asamblea General de Naciones Unidas una actuación global coordinada, cimentada en la “responsabilidad compartida”, para encarar la gestión de los flujos migratorios en todo el mundo.
En su discurso, el jefe de la diplomacia mauritana ha recalcado que la migración responde en gran medida a la “búsqueda de oportunidades de empleo y desarrollo”, por lo que ha pedido abordar este fenómeno “sin estridencias”, con una mirada pragmática y humanitaria, asumiendo que se sitúa en el “centro de este desafío común”.
“Necesitamos una respuesta a este desafío con colaboración entre los países de origen, tránsito y destino. Es importante que las responsabilidades se compartan y que se traten las causas reales de la migración irregular, al tiempo que se combate la trata de seres humanos”, ha aseverado Merzoug ante el pleno.
El responsable de Exteriores ha insistido en que cualquier política dirigida a frenar la migración irregular ha de colocar en primer plano la salvaguarda de la dignidad y los derechos fundamentales de las personas migrantes, subrayando que una gestión duradera solo será posible mediante la solidaridad internacional y el impulso del desarrollo socioeconómico en las zonas de origen.
En las últimas semanas, las autoridades mauritanas, cuyo país es uno de los principales puntos de partida de la ruta del Atlántico, han informado de la interceptación de varias embarcaciones con cientos de migrantes a bordo, en un contexto de incremento de las salidas en los últimos años, con las Islas Canarias como destino prioritario.
Según los datos publicados por la Organización Mundial para las Migraciones (OIM), alrededor de 6.800 personas han perdido la vida o figuran como desaparecidas desde 2014 en esta ruta atlántica, una cifra solo superada por la registrada en el desierto del Sáhara, donde se han documentado más de 7.150 muertos y desaparecidos.