El ministro de Exteriores de Bahréin, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, ha advertido este viernes ante la ONU de que los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y Jordania atraviesan una crisis de seguridad “de una gravedad no vista en décadas”, desencadenada por ataques con misiles y drones lanzados por los hutíes en el contexto de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado febrero.
Durante su discurso ante la Asamblea General, el jefe de la diplomacia bahreiní ha puesto el foco en la amenaza directa que, a su juicio, suponen Teherán y sus aliados para la estabilidad de la región y para la economía mundial.
“Esta es una violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. Estos son ataques indiscriminados, sin ninguna justificación bajo ninguna ley”, ha declarado, responsabilizando de forma explícita a la milicia hutí por sus recientes ofensivas contra Arabia Saudí.
Al Zayani ha detallado que los Estados de la zona han sido blanco de casi 7.000 agresiones perpetradas por fuerzas y milicias vinculadas a Irán, que habrían incluido el lanzamiento de 1.700 misiles balísticos, 80 misiles de crucero y más de 5.200 drones contra infraestructuras civiles, puertos, aeropuertos y centrales energéticas.
“Estas son violaciones flagrantes del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. Son ataques indiscriminados sin ninguna justificación”, ha reiterado el ministro, recalcando que la ofensiva iraní y de sus milicias y socios regionales ha derivado en la detención de 2.000 buques comerciales, daños en 72 barcos mercantes y la muerte de al menos 22 marineros en las rutas marítimas del Golfo.
ATAQUE A LA LIBERTAD DE NAVEGACIÓN
El responsable de Exteriores ha condenado el cierre del estrecho de Ormuz ordenado por el Gobierno iraní, alertando de que su utilización como “instrumento de presión o coerción económica” marca un precedente altamente peligroso para el comercio internacional.
“Unilateralmente, por ningún estado de conformidad con ellos, el Reino rechaza categóricamente la imposición de cualquier régimen de permisos o de cuotas que se imponga para permitir su tránsito”, ha manifestado.
Ante este escenario, Al Zayani ha avisado de que dichas cuotas “sentarían un precedente extremadamente peligroso porque lo que se acepte” en este asunto “podría exigirse en el futuro en cualquier ruta marítima internacional de la cual depende el comercio global”.
“Una ruta marítima no es una mera cuestión de seguridad que afecta solo a los Estados ribereños; es una arteria por la que fluyen alimentos, medicamentos y energía para todo el planeta. Cuando se perturba, el coste lo paga una familia en un país que ni siquiera tiene costa”, ha añadido.
El ministro ha subrayado que el bloqueo del estrecho tiene un impacto inmediato en la inflación y en el incremento de los costes del transporte marítimo.
En este contexto, Bahréin ha reiterado el derecho de los Estados atacados a recurrir a la “legítima defensa” y a adoptar las medidas necesarias para proteger su soberanía e integridad territorial, aunque ha insistido en que los gobiernos de la región siguen actuando con la “máxima prudencia”.
COMPROMISOS MULTILATERALES Y RESPALDO A LA SOLUCIÓN DE DOS ESTADOS
En otro tramo de su intervención, el representante bahreiní ha reivindicado el papel del reino en la promoción de una resolución destinada a garantizar la libertad de navegación, recordando que el país alberga la sede de las Fuerzas Marítimas Combinadas, una coalición de 47 naciones encargada de supervisar la seguridad en las aguas de Oriente Medio.
Por último, Bahréin ha insistido en la urgencia de avanzar hacia una solución “justa y pacífica” al conflicto en Gaza mediante la creación de un Estado palestino independiente y contiguo a Israel, y ha renovado su petición a la comunidad internacional para que se acuerde un marco normativo global y vinculante que regule el desarrollo seguro de la inteligencia artificial.