El Ministerio de Exteriores de Rusia ha denunciado este viernes que las declaraciones del primer ministro polaco, Donald Tusk, sobre el procedimiento judicial abierto en Alemania por el sabotaje del gasoducto Nord Stream constituyen una “provocación directa” dirigida a Berlín.
“El llamamiento directo de la parte polaca a su aliado alemán --en esencia, para que acepte con gratitud un atentado terrorista contra la infraestructura energética clave de Alemania, infraestructura que garantizaba decenas de miles de millones de euros en beneficios-- constituye, sin lugar a dudas, una provocación directa”, ha declarado la portavoz de Exteriores rusa, Maria Zajarova, en una rueda de prensa.
Para el Kremlin, la actitud “ostentosa” de Varsovia al desoír las solicitudes relacionadas con el caso de los detenidos podría, con el tiempo, “volverse en contra de los propios intereses vitales y la seguridad de Polonia”.
“Una declaración pública del jefe de Gobierno de un importante Estado europeo, en la que se justifica un acto terrorista cometido abiertamente ante los ojos del mundo, emite una señal profundamente desestabilizadora, cuya reacción en cadena podría acabar precipitando el colapso de todas las restricciones que hasta ahora han impedido que las relaciones interestatales en el continente europeo caigan irremediablemente en la ley de la selva”, ha matizado.
En este contexto, Zajarova ha subrayado la brecha abierta entre socios europeos y ha responsabilizado al Ejecutivo de Tusk de obtener “beneficios extradordinarias gracias a la reexportación de gas natural licuado estadounidense a Ucrania”, mientras que, según ha indicado, Berlín “intenta desesperadamente frenar la progresiva desindustrialización de su economía, agravada por la necesidad de importar energía costosa de Estados Unidos, Noruega y otros países”.
“En el contexto de la división entre Polonia y Alemania, el asunto de los gasoductos Nord Stream se está convirtiendo, de forma manifiesta, en nada más que una fuente de pérdidas políticas y económicas para la República Federal de Alemania y en un peligroso vértigo para Varsovia”.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha defendido que la puesta en marcha de los dos gasoductos fue una “contribución real para garantizar la seguridad energética” del continente europeo, y ha expresado su “asombro” por el hecho de que Tusk haya salido a respaldar en repetidas ocasiones estos “actos terroristas de sabotaje”.
En el marco del proceso judicial en Alemania, la Fiscalía acusa a Volodomir Z, un buzo de profesión, de integrar un grupo de seis ciudadanos ucranianos que habría colocado explosivos en el tramo del Nord Stream que conecta Rusia y Alemania a través del mar Báltico. El sospechoso fue arrestado en Polonia a finales de septiembre de 2025, pero las autoridades polacas decidieron ponerle en libertad y desatender las solicitudes de extradición presentadas por Berlín.
La explosión se registró el 26 de septiembre de 2022 en las proximidades de la isla danesa de Bornholm, frente a la costa de Suecia. El ataque se produjo en pleno desarrollo de la guerra en Ucrania y, desde el inicio, Moscú negó cualquier implicación en el sabotaje.