El Ejecutivo ruso ha informado este jueves de la expulsión de “un grupo” de diplomáticos de Hungría, como respuesta a una decisión previa de Budapest que afectó a diez representantes rusos. Moscú ha calificado aquella medida de “infundada” y “abiertamente hostil”.
En una nota oficial, el Ministerio de Exteriores de Rusia ha explicado que la resolución fue comunicada al encargado de negocios húngaro en Moscú. Durante el encuentro se le notificó que “un grupo de empleados de la Embajada húngara en Moscú y de los consulados en San Petersburgo y Kazán deben abandonar el territorio de Rusia en dos semanas”.
Esta reacción se produce tras la confirmación por parte del Gobierno húngaro, el pasado 8 de septiembre, de la expulsión de diez diplomáticos rusos por supuestas “actividades inaceptables”, una decisión que, según Budapest, “protege la seguridad y la soberanía” del país europeo”.
Rusia había mantenido hasta ahora una relación fluida con el Ejecutivo del ex primer ministro húngaro Viktor Orbán, derrotado en las elecciones del pasado abril. En esos comicios llegó al poder Péter Magyar, líder del hasta entonces partido opositor Tisza, que ha adoptado una postura más firme frente a Moscú.