El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a cargar contra el ya dimisionario primer ministro británico, Keir Starmer, al sostener que “se hizo mucho daño” con su enfoque en materia de energía e inmigración, así como con las decisiones adoptadas respecto a la relación con Washington en el contexto de la ofensiva contra Irán.
Trump, que ha señalado que Starmer “es un hombre encantador” al que considera “algo así como un amigo”, ha recalcado no obstante que “cometió errores con la energía”. “Tienen molinos por todas partes. Tienen el petróleo del mar del Norte, pero no dejan que nadie realice prospecciones”, ha criticado, insistiendo en sus reproches a Londres por su estrategia energética.
“Reino Unido compra mucha de su energía. ¿Saben dónde? En Noruega. ¿Saben de dónde sacan ellos su petróleo? Del mar del Norte”, ha afirmado. “Reino Unido tiene una porción mucho mejor del mar del Norte”, ha añadido, antes de remarcar que la capital británica mantiene su actual política energética “por motivos ambientales”.
Al mismo tiempo, ha censurado que Starmer “no fue bueno” con Estados Unidos “en el marco de la OTAN”, aludiendo a su negativa inicial a permitir el uso de bases aéreas británicas en la ofensiva lanzada por sorpresa el 28 de febrero, junto a Israel, contra Irán. “Fue una mala decisión”, ha indicado Trump, subrayando que el dirigente británico rectificó más tarde su postura.
“Eso le hizo mucho daño. Le deseo lo mejor, pero tiene dos problemas. Energía, inmigración y criminalidad, pero sobre todo energía e inmigración”, ha sostenido. “Realmente se hizo mucho, mucho daño”, ha remachado el mandatario estadounidense, en su primera valoración oficial tras el anuncio de renuncia de Starmer como primer ministro, presionado por el malestar interno en el Partido Laborista y el desplome de su popularidad.
El propio Trump ya había adelantado el domingo que Starmer iba a dimitir, un día antes de que se confirmara oficialmente. “Fracasó estrepitosamente en dos temas cruciales: inmigración y energía”, declaró entonces, aludiendo de nuevo a la explotación del crudo en el mar del Norte y a la postura del Gobierno británico durante la ofensiva contra Irán, emprendida en plena negociación entre Washington y Teherán de un nuevo acuerdo nuclear.
