El Ejecutivo de Turquía ha suscrito este viernes un memorando de entendimiento con la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre --entidad reconocida solo por Ankara-- para levantar un gaseoducto submarino de 97 kilómetros de longitud.
Según el plan previsto, las obras de esta infraestructura concluirán a finales de este año y la instalación entrará en funcionamiento en 2028. El conducto enlazará la localidad turca de Alanya, en la costa meridional del país, con la zona norte de la isla de Chipre, con la finalidad de suministrar gas natural y reemplazar los combustibles líquidos empleados en las centrales eléctricas de la región.
El vicepresidente turco, Cevdet Yilmaz, definió la actuación como un “proyecto histórico” durante el acto de la firma celebrado en Nicosia, en el que estuvo acompañado por los ministros de Energía, Alparslan Bayraktar, y de Agricultura, Ibrahim Yumakli.
En la misma línea, Bayraktar subrayó que la infraestructura “reforzará la seguridad energética regional”, “reducirá costes” y favorecerá la “transición hacia una economía con menores emisiones de carbono”.
Actualmente, Turquía desarrolla actividades de exploración y perforación de hidrocarburos en áreas que considera incluidas en su plataforma continental, así como en zonas autorizadas por la administración turcochipriota a la compañía estatal Turkish Petroleum Corporation (TPAO).
El anuncio del nuevo gaseoducto se enmarca en la prolongada disputa entre Turquía y la República de Chipre --Estado miembro de la Unión Europea-- por el control de los recursos energéticos y la delimitación de la soberanía marítima en el Mediterráneo Oriental. Pese a ello, Ankara centra ahora buena parte de sus operaciones de perforación en el mar Negro, después de los roces con la Unión Europea registrados en 2019 y 2020.