La eurodiputada del Partido Popular Maravillas Abadía plantea que el próximo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea para 2028-2034 debe devolver a las regiones un papel mucho más relevante en la planificación y gestión de los fondos comunitarios, además de asegurar una financiación “suficiente” para la Política Agraria Común (PAC), la política de cohesión y la política social europea.
En una entrevista con Europa Press, Abadía remarca que “la primera prioridad debe ser devolver a las regiones el protagonismo que nunca debieron perder”, al considerar que comunidades autónomas y ayuntamientos son quienes mejor conocen las necesidades de sus territorios. A este respecto, sostiene que “el experimento de centralización en el Gobierno de España con los fondos Next Generation ha sido un error” y advierte de que “Europa no puede construir su futuro de espaldas a las regiones”.
La eurodiputada subraya que el nuevo marco presupuestario fijará “el rumbo de la Unión Europea durante los próximos siete años” y que la UE debe afrontar nuevos retos, como la seguridad o la defensa, “sin renunciar a aquello que constituye la base de su prosperidad: una industria europea competitiva, una agricultura fuerte y una Europa que crea oportunidades”.
En esta línea, defiende mantener las políticas comunitarias que, a su juicio, “han demostrado su utilidad”, entre ellas la PAC, la política de cohesión y la política social europea, dotándolas de recursos suficientes y preservando su identidad propia.
SIMPLIFICAR LA PAC Y FAVORECER EL RELEVO GENERACIONAL
Sobre la reforma de la Política Agraria Común, Abadía apuesta por reducir la carga burocrática y facilitar el día a día de los agricultores con trámites más sencillos, mayor seguridad jurídica y apoyo decidido a la innovación y la digitalización en el campo.
“Europa tiene que confiar en los agricultores”, recalca la eurodiputada, que denuncia que durante demasiado tiempo “se han añadido capas de burocracia que han dificultado su trabajo sin aportar mejores resultados”.
Considera que esta simplificación administrativa debe ir acompañada de una PAC con medios “suficientes”, ya que “no tendría sentido simplificar las normas si al mismo tiempo reducimos el presupuesto destinado a quienes garantizan nuestra seguridad alimentaria”.
Entre los grandes retos del sector agrario, Abadía destaca el relevo generacional y defiende que hay que facilitar que los jóvenes vean en el campo una opción de futuro, con explotaciones rentables, acceso a la innovación, formación adecuada y una política agraria que premie a quienes invierten y apuestan por una agricultura moderna.
MÁS INVERSIONES PARA GARANTIZAR LA SEGURIDAD HÍDRICA
En cuanto a la política de agua, la eurodiputada recuerda que, como ponente de la revisión intermedia de la política de cohesión, promovió que el agua se incluyera entre las prioridades susceptibles de recibir financiación europea.
A su entender, la nueva Estrategia Europea de Resiliencia del Agua representa “un nuevo paso” para que la Unión Europea asuma que este recurso es también una “cuestión de seguridad alimentaria, competitividad y desarrollo económico”.
No obstante, avisa de que el siguiente desafío es transformar esas estrategias en proyectos concretos. En este sentido, apunta que para la Región de Murcia son esenciales la modernización de redes, la reutilización de aguas regeneradas, la desalación y las infraestructuras que aseguren el abastecimiento.
Abadía recalca asimismo que la Región “no parte de cero” y la presenta como “un referente europeo en reutilización y eficiencia en el uso del agua”, al recordar que reutiliza el 98% del agua frente a porcentajes muy inferiores en otros Estados miembros.
RECUPERAR EL MAR MENOR DESDE LA COOPERACIÓN Y LA EVIDENCIA CIENTÍFICA
En relación con el Mar Menor, la eurodiputada defiende que su recuperación debe ser una “prioridad compartida” en la que Europa contribuya con financiación, innovación y conocimiento científico para impulsar proyectos de restauración ambiental, modernización de infraestructuras hidráulicas y mejora de la calidad de las aguas.
En cualquier caso, insiste en que este proceso “no puede convertirse en un debate ideológico”, sino que ha de basarse “en la evidencia científica, en la cooperación entre todas las administraciones y en una gestión eficaz de los recursos disponibles”.
También sostiene que la protección del Mar Menor debe convivir con la actividad económica de su entorno y afirma que “la conservación del entorno y el desarrollo económico no son objetivos incompatibles; al contrario, deben avanzar juntos”.
COMPETITIVIDAD, EMPLEO Y ECONOMÍA SOCIAL
En el plano económico, Abadía sitúa la competitividad en el centro de la actual legislatura europea y considera que Europa debe “recuperar” su capacidad “para crecer, innovar, atraer inversión y generar empleo”.
A su juicio, este objetivo exige simplificar la normativa, recortar la burocracia y facilitar el acceso a la financiación, con una política industrial que entienda a empresas, pymes y autónomos como “parte de la solución y no un problema”.
La eurodiputada apuesta igualmente por mantener una política social europea “fuerte”, respaldada por un Fondo Social Europeo con presupuesto propio, para fomentar el empleo de calidad y el desarrollo de capacidades.
Además, reivindica la importancia de la economía social y recuerda que, como presidenta del Intergrupo de Economía Social del Parlamento Europeo, trabaja para que cooperativas, empresas sociales y otras entidades ganen peso en las políticas comunitarias. En este contexto, sostiene que la Región de Murcia es “un referente” al demostrar que se puede combinar innovación, competitividad, arraigo territorial y empleo estable.
EUROPA COMO PROYECTO DE OPORTUNIDADES
De cara al resto de la legislatura, Abadía resume su meta en que “Europa vuelva a ser un proyecto de oportunidades”, tras considerar que las instituciones comunitarias han dedicado demasiado tiempo a reaccionar a las sucesivas crisis.
En este marco, sitúa a los jóvenes como eje principal del futuro de la Unión Europea y sostiene que el “éxito” de políticas como una agricultura sólida, una industria competitiva o un Estado del bienestar sostenible dependerá de que las nuevas generaciones quieran seguir vinculadas al proyecto europeo.
Por ello, explica que impulsa medidas ligadas al empleo de calidad, la formación, las competencias, las primeras oportunidades laborales y una mejor conexión entre el sistema educativo y el mercado de trabajo, sin olvidar otros retos como el acceso a la vivienda o las trabas para emprender.
“Al final, ninguna estrategia europea tendrá éxito si no consigue algo fundamental: recuperar la confianza de las nuevas generaciones. Ese es, probablemente, el mayor reto que tenemos por delante”, concluye.