En la cafetería del Congreso, dos trabajadores conversan en la barra. Uno de ellos acaba de concluir una reunión sobre el dispositivo de seguridad para la visita del papa León XIV. Cree que le tocará estar en el patio de Floridablanca, donde el pontífice será recibido por las autoridades y donde la Banda Sinfónica de Música de la Policía Nacional interpretará los himnos de la Ciudad del Vaticano y de España.
La visita del Papa es probablemente el evento del año en la Carrera de San Jerónimo en un año sin (aparente) convocatoria electoral, aperturas solemnes de legislatura o aniversarios redondos que celebrar. Nadie se resiste a los corrillos sobre su Santidad: policías, funcionarios, asistentes, técnicos, camareros, diputados, periodistas...
No hay pasillo de la Cámara Baja donde el tema de conversación no sea este viaje. Entre otros motivos, porque es la primera vez que un Papa acude a las Cortes. Demócrata ha hablado con todos los grupos parlamentarios para conocer qué esperan de esta visita y con qué ánimo reciben al pontífice.
La alegría va por barrios
León XIV pronunciará un discurso desde la tribuna del hemiciclo en una sesión conjunta y extraordinaria, y salvo Podemos, todos los grupos parlamentarios van a estar representados. Sin embargo, dentro de cada formación, la emoción e importancia que le dan a esta cita es muy diversa.
Mientras que fuentes del Grupo Socialista trasladan a Demócrata que esperan esta visita "con todo el respeto", pues el Papa "es una voz global que genera un mensaje de esperanza para gran parte de la población" y en Vox lo califican como "un acontecimiento histórico que esperamos con ilusión, como millones de españoles, porque somos conscientes de su importancia", desde el PNV señalan que estarán en el Pleno "como hacemos con otras visitas de Estado", sin otorgarle mayor estatus.
También dentro de la normalidad institucional enmarcan EH Bildu y Junts su presencia, aunque preguntados por este medio sobre la expectación que rodea al viaje han declinado hacer mayores comentarios.
No obstante, dentro del bloque de investidura hay quien se muestra mucho más convencido como el portavoz de ERC, Gabriel Rufián: "El Papa está más preocupado por la llegada de Vox al Gobierno que Felipe González. Qué menos que ir".
Por su parte, en el Grupo Popular destacan que "la visita de un pontífice a nuestro país siempre trasciende el ámbito estrictamente religioso para convertirse también en un acontecimiento de relevancia nacional".
Legitimación o una oportunidad
En Podemos no comparten que "la Cámara en la que reside la soberanía popular de un Estado aconfesional como es el nuestro dé cabida al que es el máximo dirigente de la Iglesia católica".
"Su condición de jefe de Estado del Vaticano es excusa para que sea recibido en el Congreso", ha llegado a afirmar en rueda de prensa Ione Belarra. Entre otras razones, sus cuatro diputados se van a ausentar al considerarlo cómplice de los abusos cometidos por la Iglesia católica española en cuestiones como los bebés robados o los episodios ocurridos en el Patronato de Protección a la Mujer.
Aun compartiendo el fondo de la cuestión, en Sumar, en cambio, ven en esta visita una oportunidad para reconocer el daño causado y "para reforzar el compromiso de la Iglesia con la verdad, la reparación y el acompañamiento a las víctimas de abusos y otras vulneraciones de derechos vinculadas a instituciones eclesiásticas".
Tiene la palabra
Por el momento, una de las incógnitas que permanecen es el contenido del discurso que pronunciará en la Cámara Baja. En Sumar esperan que haga referencia a problemas que afectan "de forma directa a la sociedad española" e incluso que mande "un mensaje al rentismo, a la avaricia de los especuladores que niegan el derecho a la vivienda de las mayorías".
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Por su parte, Rufián defiende en Demócrata que "el anterior Papa y este, con todas las contradicciones que ya sabemos, se han erigido en figuras humanistas y, por tanto, antifascistas que conviene seguir y escuchar".
Desde una lectura política, para el Grupo Socialista este hito histórico supone una oportunidad para construir puentes entre lo público y la Iglesia. Y para el PP este discurso "constituye una oportunidad para escuchar una voz con una influencia moral y espiritual que trasciende fronteras, culturas e ideologías".
Por otro lado, fuentes parlamentarias de Vox no ocultan a Demócrata su "temor" de que el Gobierno "como ha hecho con todas las instituciones sin ningún tipo de pudor, intente apropiarse de este viaje para intentar blanquear su política".
La migración en el foco
La cuestión migratoria es uno de los ejes de este viaje. Tras Madrid y Barcelona, León XIV pondrá rumbo al archipiélago canario. "Nos gusta especialmente que huya de los discursos de odio y exclusión, y que ponga mucho interés en la defensa de los derechos de los migrantes", apuntan voces socialistas. "Así lo demuestra su visita inmensamente relevante a Canarias, donde tendrá la oportunidad de conocer de cerca la situación de las personas que arriban a las Islas", añaden en conversación con Demócrata.
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"Son cuestiones que afectan a millones de personas y sobre las que la Iglesia puede desempeñar un papel relevante desde la defensa de la dignidad humana y el bien común”, señala Barbero, portavoz de Sumar.
"Esta visita situará a España en el foco internacional de una manera extraordinaria, por lo que todos tenemos la responsabilidad de contribuir a que sea un encuentro ejemplar", deslizan fuentes del Grupo Popular.