El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha asegurado este sábado que el PP catalán sale de su XVI Congreso como una fuerza política recuperada, viable y necesaria en Cataluña. Ya no, ha dicho, como un partido en “modo resistencia”, sino como una alternativa con implantación, confianza y capacidad para crecer.
Feijóo ha lanzado este mensaje tras la reelección de Alejandro Fernández como presidente de los populares catalanes, ratificado con el 97,51% de los votos. La cifra sirve a la dirección nacional para presentar el congreso como un cierre de etapa: se acabó la provisionalidad, se rebajan las tensiones internas y se consolida el liderazgo de Fernández después de años de desencuentros con Génova.
El líder popular ha reconocido el papel de Fernández en la recuperación del partido. Ha recordado que el PP catalán atravesó momentos “muy complejos” y “muy difíciles”, hasta el punto de estar cerca de quedarse sin representación en el Parlament. “A veces, cuando uno tiene un pésimo resultado, lo que intenta es reconstruir, aceptar los errores”, ha señalado.
De tres a quince diputados
Feijóo ha situado el salto electoral de 2024 como la prueba de esa recuperación. El PP catalán pasó entonces de 3 a 15 diputados en el Parlament, un crecimiento que reforzó la posición interna de Alejandro Fernández y obligó a Génova a asumir que el dirigente catalán había logrado devolver competitividad al partido.
El presidente del PP ha defendido que ese resultado no fue casual, sino consecuencia de una imagen de cohesión y de una estrategia más ordenada. “Solo con una unidad interna sin fisuras se ganan las elecciones”, ha afirmado, antes de subrayar que la sociedad catalana percibió precisamente esa unidad en las últimas autonómicas.
Feijóo ha querido dejar claro, sin embargo, que el objetivo no es conservar lo ya conseguido. “No estamos aquí para defender nuestro último resultado, sino para mejorarlo”, ha dicho. A su juicio, el PP es hoy un partido con más implantación, más confianza y más aplomo en Cataluña que cuando él llegó a la presidencia nacional.
“Pasar página” del procés
Uno de los mensajes políticos más relevantes del discurso ha sido la apelación a dejar atrás el procés. Feijóo ha defendido que, igual que una mayoría de catalanes quiere pasar página de la etapa independentista más dura, también el PP debe mirar hacia una nueva fase política. El objetivo, según ha planteado, no es quedarse atrapado en la resistencia frente al nacionalismo, sino construir una alternativa capaz de volver a hacer decisiva a Cataluña en España.
El líder popular ha intentado así combinar dos ideas: firmeza frente al independentismo y voluntad de abrir una etapa distinta. Ha evitado presentar al PP catalán como una fuerza puramente reactiva y ha tratado de situarlo como un partido útil para una Cataluña que, en su opinión, necesita abandonar años de división, bloqueo y decadencia.
Ese giro tiene además una lectura nacional. Feijóo quiere que Cataluña deje de ser una asignatura pendiente para el PP y pase a convertirse en una pieza clave de su proyecto para llegar a La Moncloa.
“No responderé por chantaje”
Feijóo ha insistido en que su compromiso con Cataluña no responde a cálculos tácticos ni a presiones parlamentarias. “Yo no voy a responder a las necesidades de esta tierra ni por chantaje”, ha afirmado, en una frase dirigida tanto al debate catalán como al tablero nacional. El líder del PP ha defendido que su posición sobre Cataluña parte de la convicción, del compromiso y del conocimiento de los problemas reales de los ciudadanos.
Entre esas necesidades ha situado el control de fronteras, la mejora de las infraestructuras, la crisis de Rodalies y la presión fiscal. Según Feijóo, Cataluña necesita una política migratoria más firme porque la actual crisis está tensionando los servicios públicos, la convivencia y la seguridad.
También ha reclamado mejoras en la red de Rodalies, uno de los grandes puntos de fricción política y social en Cataluña, y ha defendido unos “impuestos razonables” frente a lo que ha calificado como un “infierno fiscal” que limita el crecimiento y las oportunidades del territorio.
Cataluña como palanca del cambio en España
El cierre del congreso ha tenido una fuerte carga nacional. Feijóo ha pedido al PP catalán que no piense solo en su crecimiento autonómico, sino en su papel dentro del cambio político en España. “Os vengo a pedir el cambio desde Cataluña para el conjunto de España”, ha dicho.
El líder popular ha sido todavía más explícito al reclamar a los suyos que se conviertan en “la llave” para sacar a Pedro Sánchez de La Moncloa. En su estrategia, Cataluña no debe ser un territorio periférico para el PP, sino una comunidad decisiva para construir una mayoría suficiente en las próximas elecciones generales.
Feijóo ha asegurado que “el cambio en España está asegurado” si el PP obtiene los diputados necesarios. Por eso ha planteado el congreso catalán como algo más que una cita orgánica: una plataforma para reforzar el proyecto nacional del partido.
Una unidad interna que llega tras años de tensiones
El mensaje de unidad no llega en cualquier momento. El PP catalán celebra este congreso después de ocho años sin un cónclave autonómico de esta naturaleza y tras una etapa marcada por tensiones entre Alejandro Fernández y la dirección nacional. Durante años, Génova dudó sobre su continuidad y el propio Fernández mantuvo diferencias públicas con la estrategia del partido en relación con Cataluña y con posibles entendimientos con fuerzas nacionalistas.
La reelección de este sábado certifica una nueva fotografía interna. Fernández sale reforzado, Feijóo lo respalda y el PP intenta proyectar una imagen de reconciliación. El objetivo compartido es claro: dejar atrás las guerras internas y concentrar todo el discurso en el crecimiento electoral.
La nueva dirección del PP catalán, con Juan Fernández como secretario general y Lorena Roldán como portavoz parlamentaria, refuerza además el intento de combinar perfiles de confianza de Alejandro Fernández con equilibrios territoriales y orgánicos.
Sin miedo, sin victimismo y sin promesas vacías
Feijóo ha presentado la recuperación del PP catalán como una forma distinta de hacer política frente al nacionalismo y la izquierda.
Según ha defendido, el partido ha crecido “sin miedo y sin mentiras”, sin caer en el victimismo que atribuye al nacionalismo de izquierdas, sin lanzar promesas vacías y sin incendiar la calle con discursos de odio.
El presidente popular ha querido dibujar al PP como una fuerza de orden, gestión e ilusión. Una formación que, a su juicio, puede volver a conectar con catalanes cansados del procés, de la inseguridad, de la presión fiscal y de la pérdida de dinamismo económico.
El mensaje busca disputar no solo al PSC y al independentismo, sino también a Vox y a otras fuerzas que compiten en el espacio de la derecha con un discurso más duro en inmigración, seguridad e identidad.
Alejandro Fernández, ratificado y legitimado
La reelección de Alejandro Fernández con el 97,51% de los votos supone una legitimación interna muy amplia.
El líder del PP catalán ha conseguido llegar al congreso sin rival y con el aval de una dirección nacional que durante años mantuvo recelos hacia su figura. Su crecimiento electoral en 2024 cambió el equilibrio de fuerzas y le permitió consolidarse como el dirigente capaz de reconstruir el partido en Cataluña.
Feijóo ha reconocido esa trayectoria y ha situado a Fernández como pieza clave de la nueva etapa. El PP catalán ya no aparece como una organización intervenida o tutelada por Génova, sino como una federación que aspira a tener voz propia dentro del proyecto nacional.
Ese equilibrio será uno de los retos de los próximos meses: acompañar la estrategia de Feijóo para llegar a La Moncloa sin diluir la línea propia que Fernández ha defendido frente al nacionalismo catalán.
Un PP catalán que quiere volver a ser decisivo
El congreso de este sábado pretende abrir una nueva fase para el PP en Cataluña. Feijóo ha resumido el objetivo con una idea: que Cataluña vuelva a liderar y vuelva a ser decisiva en el futuro de España. Para lograrlo, el PP necesita ampliar su base, reforzar su implantación territorial y convertir el crecimiento de 2024 en una tendencia sostenida.
El partido sale del congreso con una dirección renovada, un liderazgo reafirmado y una consigna política clara: dejar atrás la resistencia y pasar a la ofensiva.
La apuesta de Feijóo es que el cambio nacional empiece también por Cataluña. La de Alejandro Fernández, que el PP catalán deje de ser un actor secundario y vuelva a competir por ser una fuerza central en la política catalana.