La Fiesta Nacional entra en campaña: cómo llega cada partido al 12-O y qué España quiere proyectar

El desfile del Día de la Hispanidad coincide con la precampaña de las generales del 29-N y ofrece una primera fotografía de las prioridades, los discursos y las diferencias entre PSOE, PP, Vox y la izquierda

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La Fiesta Nacional llega este año en plena precampaña electoral. A 48 días de las elecciones generales del 29 de noviembre, el desfile militar y los actos institucionales del 12 de octubre dejan de ser únicamente una cita del calendario oficial para convertirse también en un escaparate de las distintas maneras de entender España. La unidad territorial, la inmigración, el papel de las instituciones y la propia relación de los partidos con la celebración dibujan parte del terreno político sobre el que se desarrollará la campaña.

No será todavía un debate entre programas electorales cerrados: las formaciones no han publicado sus documentos completos para el 29-N. Pero sus posiciones conocidas, sus mensajes de los últimos días y sus decisiones sobre los actos permiten observar qué asuntos quieren colocar en primer plano y cómo pretenden presentarse ante el electorado.

Los actos institucionales del 12 de octubre dejan de ser únicamente una cita del calendario oficial para convertirse también en un escaparate de las distintas maneras de entender España

PSOE: reivindicar la acción de Gobierno

Para Pedro Sánchez, la celebración llega después de la convocatoria anticipada de elecciones, anunciada tras el rechazo parlamentario de los decretos-ley de vivienda. El presidente afronta la cita con el reto de defender su gestión y de situar en el centro de la disputa electoral las políticas sociales, los servicios públicos y la respuesta a los problemas cotidianos, con la vivienda como uno de los asuntos que han marcado el final de la legislatura.

El 12-O ofrece al jefe del Ejecutivo la oportunidad de proyectar una imagen institucional y de reivindicar una idea de país vinculada a la cohesión social. Pero la celebración también transcurre en un contexto de fuerte confrontación política, en el que el Gobierno y la oposición mantienen diagnósticos enfrentados sobre la situación económica, institucional y territorial; por lo que su presencia e imagen podrían verse afectadas por los habituales silvidos y gritos.

PP: unidad nacional y alternativa al Gobierno

Alberto Núñez Feijóo afronta la celebración con el objetivo de presentar al PP como alternativa al Ejecutivo. Tras conocerse el adelanto electoral, el líder popular planteó las elecciones como una elección entre «corrupción y cambio» y defendió la necesidad de abrir una nueva etapa política.

La Fiesta Nacional encaja en un discurso en el que el PP reivindica la unidad de España, la igualdad entre ciudadanos y el cumplimiento de la Constitución. La cuestión para los populares será cómo trasladar ese marco a la precampaña sin limitar el debate a la confrontación con Sánchez y conectándolo con los asuntos que el partido sitúa entre sus prioridades, como la seguridad o la situación de los servicios públicos y las instituciones en España. La ausencia de Santiago Abascal tendrá también su impacto.

Vox: la identidad nacional fuera del desfile

La decisión más significativa respecto a los actos oficiales es la de Santiago Abascal. El líder de Vox no acudirá por segundo año consecutivo a la celebración institucional del 12 de octubre y viajará a Ceuta junto a Jordan Bardella, dirigente de Agrupación Nacional en Francia y presidente del grupo europeo Patriotas por Europa, al que pertenece Vox. Abascal ha justificado su ausencia por no querer compartir espacio con Pedro Sánchez.

Vox no acudirá por segundo año consecutivo a la celebración institucional del 12 de octubre

La elección de Ceuta desplaza el foco hacia la frontera sur y permite a Vox situar la inmigración y la seguridad en el centro de su mensaje. La decisión marca una diferencia con los partidos que participan en los actos oficiales: mientras el desfile reúne a las principales autoridades del Estado, Abascal opta por una agenda propia, con un escenario y unos temas que forman parte de las prioridades de su formación.

La ausencia no implica que Vox renuncie a la Fiesta Nacional como símbolo político. Al contrario, su alternativa de agenda permite observar cómo el partido vincula la identidad nacional con su discurso migratorio y con la crítica al Gobierno.

La izquierda, entre la agenda social y la articulación política

A la izquierda del PSOE, la precampaña llega también marcada por las dificultades para articular una alternativa común. La decisión de Yolanda Díaz de no volver a encabezar Sumar y la incertidumbre sobre la configuración de las candidaturas mantienen abierto el debate sobre el liderazgo y la fórmula electoral del espacio progresista.

En ese contexto, la Fiesta Nacional plantea una cuestión de fondo: cómo combinar una idea de España ligada a los derechos sociales, la diversidad territorial y la igualdad con una celebración institucional que la derecha reivindica también como emblema de unidad nacional. La respuesta no será necesariamente la misma para Sumar, Podemos o las formaciones nacionalistas y territoriales, cuyos planteamientos sobre la organización del Estado presentan diferencias relevantes.

Para estos partidos, el 12-O coincide con una precampaña en la que la vivienda, el coste de la vida y la protección de los servicios públicos compiten por el espacio político con los debates sobre identidad, territorio e inmigración. La forma de abordar la fecha —y el peso que cada formación decida darle— permitirá observar qué lugar ocupa la cuestión nacional en sus respectivos discursos.

Una celebración institucional en plena precampaña

El desfile de Madrid, previsto para las 11:00 horas y presidido por los Reyes, reunirá a las principales autoridades del Estado en una jornada que combina homenaje a las Fuerzas Armadas y celebración de la Fiesta Nacional. La cita coincide, sin embargo, con el inicio de una campaña que promete intensificar la disputa sobre qué modelo de país debe salir de las urnas.

El 12-O no anticipará por sí solo el contenido de los programas ni resolverá las diferencias entre partidos. Sí ofrecerá una primera imagen de cómo cada uno se relaciona con los símbolos comunes, qué asuntos elige destacar y qué escenario utiliza para transmitir sus prioridades. A menos de siete semanas de las elecciones, la Fiesta Nacional será también una oportunidad para observar cómo empieza a tomar forma la batalla política del 29-N.

 

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¿En qué estado se encuentra la tramitación de los programas electorales de los principales partidos para las elecciones del 29 de noviembre?

A 12 de octubre de 2026, los principales partidos aún no han presentado programas electorales completos y registrados específicamente para las generales del 29 de noviembre. El proceso está en fase de “cocina” programática y precampaña: equipos, calendarios internos, contactos con organizaciones y primeros ejes de mensaje, pero sin documentos integrales cerrados.

Según la prensa y, en particular, varias informaciones de Demócrata, el adelanto electoral ha comprimido los tiempos y ha obligado a las formaciones a trabajar a la vez en listas, coaliciones y programas, de modo que el estado de tramitación del “programa” es desigual, pero en todos los casos todavía incompleto.

PSOE

El PSOE es quien tiene el esquema más definido de trabajo interno, pero también sigue en elaboración. La Ejecutiva Federal ha aprobado ya su Comité Electoral y el calendario interno, y ha encargado formalmente el programa a Cristina Narbona, presidenta del partido, que coordinará su redacción, mientras Rebeca Torró asume la coordinación general de la campaña y María Jesús Montero la estrategia (Demócrata). Otro artículo específico detalla que Narbona está preparando el nuevo programa para el 29N, combinando compromisos de la próxima legislatura con las “cuentas pendientes” del programa de 2023 en vivienda, financiación autonómica, derechos laborales o legislación antitabaco (Demócrata).

Aún no se ha hecho público ese texto, pero sí está claro el mandato político: convertir la campaña en una elección entre el “modelo de derechos” del PSOE y el bloque PP–Vox, y cerrar el programa en las próximas semanas, en paralelo a la ratificación de candidaturas el 17 de octubre.

PP

En el PP, Alberto Núñez Feijóo ha activado la máquina electoral con un comité de campaña dirigido por Miguel Tellado y una estructura amplia de responsables sectoriales. La elaboración del programa electoral recae en Alma Ezcurra, vicesecretaria de Coordinación Sectorial (Demócrata). Las piezas publicadas indican que el PP ya ha avanzado algunos ejes económicos (impuestos, empresas, gasto público) y un discurso de “decencia frente a corrupción” y “prosperidad frente a decadencia”, pero no consta aún la presentación de un documento programático integral.

El enfoque, por tanto, está en la construcción acelerada del programa bajo ese marco de contraste con el actual Gobierno, mientras se cierran listas y se acuerdan debates.

Vox

Vox llega al 29N con una línea programática muy ideologizada y, según sus propias declaraciones, con un “único programa claro para toda España”, que pretende mantener sin grandes cambios. En esta precampaña, Santiago Abascal ha situado como condiciones centrales para un hipotético Gobierno con el PP tres conceptos: “prioridad nacional”, desregulación y “remigración”, junto a énfasis en vivienda, inmigración, seguridad y pensiones (síntesis recogida en varias crónicas y análisis de RTVE y El País).

Con todo, las fuentes consultadas no recogen, a 12 de octubre, la presentación formal de un programa electoral completo y específico para el 29N, sino la continuidad sobre la base ya conocida y su adaptación a la coyuntura.

Sumar / Frente Amplio

El espacio a la izquierda del PSOE es el que tiene el proceso más abierto. Sumar, IU, Más Madrid y los comunes han acordado concurrir bajo la marca Frente Amplio y han anunciado que presentarán su candidatura y proyecto el 17 de octubre, justo después del plazo legal para registrar coaliciones (Demócrata; Demócrata).

En este caso, el “estado de tramitación” es claramente de diseño y negociación: se están ajustando coaliciones, primarias y reparto de listas, con el compromiso político de articular un programa centrado en vivienda, servicios públicos y derechos sociales, pero sin texto cerrado todavía.

ERC, Junts, PNV y EH Bildu

Entre los partidos de ámbito territorial, el foco actual está más en pactos electorales y cabezas de lista que en la publicación de programas estatales completos:

  • ERC y EH Bildu han acordado concurrir de nuevo en coalición al Senado y negocian además una candidatura ERC–Podem Catalunya para el Congreso, con Gabriel Rufián e Irene Montero como referencias (Demócrata; Demócrata).
  • Junts ha avanzado sus cabezas de lista por las cuatro provincias catalanas (Demócrata), pero sin difusión de un programa estatal nuevo.
  • PNV y Bildu, además de explorar fórmulas de cooperación, continúan operando sobre sus líneas tradicionales (autogobierno, agenda social propia), sin que conste aún un documento programático para estas generales.
Conclusión general

La fotografía de mitad de octubre es la de una precampaña intensa sin programas cerrados. Un análisis de Demócrata describe cómo los partidos “intensifican contactos para cocinar sus programas”: equipos técnicos reuniéndose con empresas, patronales y organizaciones sociales para incorporar propuestas que se plasmarán en los textos finales.

En resumen, todos los grandes partidos están todavía en fase de elaboración y ajuste; algunos (PSOE, PP, Vox) trabajan sobre marcos ya muy definidos, mientras otros (Frente Amplio/Sumar y los socios territoriales) compatibilizan la negociación de coaliciones con el diseño programático. La presentación formal de los programas completos quedará, previsiblemente, para el tramo entre la proclamación de candidaturas (2–3 de noviembre) y el inicio oficial de la campaña, el 13 de noviembre.

¿Cuáles son las competencias y funciones del presidente del Gobierno según la Constitución española?

El presidente del Gobierno es la pieza central del poder ejecutivo en España. Sus competencias y funciones están definidas fundamentalmente en la Constitución española de 1978 (especialmente en los artículos 97 y 98, y en parte en los artículos 99 a 101, 112, 113 y 115). A partir de ellos se configura la figura del presidente como jefe del Gobierno, responsable de la acción gubernamental y eje de la relación entre Gobierno y Cortes Generales.

1. Dirección de la acción del Gobierno

El artículo 97 de la Constitución establece que el Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado, y que ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria. Dentro de ese Gobierno, el presidente:

  • Fija las directrices generales de la política del Gobierno, tanto interior como exterior.
  • Coordina la actuación de los ministros y resuelve los conflictos de competencias que puedan surgir entre los distintos departamentos ministeriales.
  • Asume la máxima responsabilidad política por la acción global del Gobierno ante el Congreso de los Diputados.

En la práctica, esto significa que el presidente marca las grandes prioridades del Ejecutivo (por ejemplo, estrategia económica, política europea o social) y arbitra entre los distintos ministerios cuando hay tensiones o enfoques divergentes.

2. Relaciones con las Cortes Generales

La Constitución articula una relación especialmente intensa entre el presidente del Gobierno y el Congreso de los Diputados, que es la cámara que otorga y puede retirar la confianza:

  • Investidura (art. 99): el candidato a presidente expone ante el Congreso su programa político y solicita la confianza de la Cámara. Si obtiene la mayoría necesaria, el Rey le nombra presidente del Gobierno.
  • Responsabilidad política continuada (arts. 108 y 111): el Gobierno, y en particular el presidente, responden políticamente ante el Congreso. Eso se concreta en preguntas, interpelaciones, comparecencias y debates.
  • Cuestión de confianza (art. 112): el presidente puede plantear al Congreso una cuestión de confianza sobre su programa o sobre una declaración de política general. Si no la supera, debe dimitir.
  • Moción de censura (art. 113): el Congreso puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante una moción de censura, que siempre debe proponer un candidato alternativo a la presidencia (moción de censura constructiva). Si se aprueba, el presidente cesa y el candidato propuesto es nombrado nuevo presidente.

Estas previsiones convierten al presidente en el principal interlocutor del Parlamento dentro del Ejecutivo y hacen que su legitimidad dependa directamente de la confianza del Congreso.

3. Nombramiento, cese y organización del Gobierno

La Constitución también atribuye al presidente un papel central en la composición y el funcionamiento interno del Gobierno:

  • Propuesta de nombramiento y cese de ministros (art. 100): los demás miembros del Gobierno son nombrados y separados por el Rey a propuesta del presidente del Gobierno. Es decir, el presidente decide qué personas ocupan las distintas carteras y cuándo se producen remodelaciones.
  • Configuración de la estructura gubernamental: aunque la Constitución no entra al detalle, de ella se desprende que corresponde al presidente, en el marco de las leyes, proponer la creación, supresión o modificación de ministerios y el reparto de competencias entre ellos.
  • Cese del Gobierno (art. 101): el Gobierno cesa, entre otros supuestos, por dimisión o fallecimiento de su presidente, lo que subraya la centralidad de esta figura. Tras el cese queda en funciones hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno.

4. Disolución de las Cortes y convocatoria de elecciones

Uno de los poderes más relevantes del presidente es su capacidad, con ciertas limitaciones, para proponer al Rey la disolución de las Cortes:

  • Según el artículo 115, el presidente puede proponer la disolución del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales en su conjunto, lo que lleva aparejada la convocatoria de elecciones generales.
  • Esta facultad está sometida a límites temporales y materiales (por ejemplo, no puede ejercerse cuando está planteada una moción de censura).

Aunque formalmente la disolución la decreta el Rey, la iniciativa política es del presidente, lo que le otorga una herramienta clave para la gestión de mayorías parlamentarias y de las crisis políticas.

5. Representación del Gobierno y otras funciones

El presidente asume también otras funciones relevantes derivadas del texto constitucional:

  • Representación del Gobierno dentro y fuera de España, tanto en las relaciones con el Jefe del Estado como en la proyección internacional (Consejos Europeos, cumbres bilaterales, etc.).
  • Firma y refrendo de determinados actos del Rey vinculados a la política gubernamental, en el marco general del sistema de refrendo previsto por la Constitución.
  • Dirección de la política de defensa y coordinación con los ministerios competentes en materia de seguridad y fuerzas armadas, en el marco de la responsabilidad global del Gobierno sobre la defensa del Estado (art. 97).

En síntesis, según la Constitución española, el presidente del Gobierno concentra la dirección política del Ejecutivo, la interlocución principal con el Parlamento, el control sobre la estructura y composición del Gobierno y una capacidad determinante en la relación entre Gobierno, Cortes y Jefatura del Estado, lo que lo convierte en la figura central del poder político ordinario en el sistema constitucional español.

¿Cuáles fueron los resultados de las últimas elecciones generales en España y cuántos diputados obtuvo cada partido?

Las últimas elecciones generales celebradas en España fueron las del 23 de julio de 2023, que dieron lugar a la actual XV Legislatura. Ningún bloque alcanzó por sí solo la mayoría absoluta de 176 escaños, lo que obligó a una aritmética parlamentaria muy ajustada y a acuerdos de investidura complejos. A continuación tienes el reparto de escaños en el Congreso de los Diputados, partido por partido, junto con su porcentaje aproximado de voto.

Reparto de escaños en el Congreso (23J 2023)

El Congreso está compuesto por 350 diputados. Tras el escrutinio definitivo y la proclamación oficial de resultados, la distribución por formaciones políticas quedó así:

Partido / Candidatura Escaños Votos % voto aprox.
Partido Popular (PP) 137 8.160.837 33,06 %
Partido Socialista Obrero Español (PSOE) 121 7.821.718 31,68 %
Vox 33 3.057.000 12,38 %
Sumar 31 3.044.996 12,33 %
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) 7 466.020 1,89 %
Junts per Catalunya (Junts) 7 395.429 1,60 %
Euskal Herria Bildu (EH Bildu) 6 335.129 1,36 %
Partido Nacionalista Vasco (EAJ‑PNV) 5 277.289 1,12 %
Bloque Nacionalista Galego (BNG) 1 153.995 0,62 %
Coalición Canaria (CC) 1 116.363 0,47 %
Unión del Pueblo Navarro (UPN) 1 — —

En conjunto, el Congreso quedó formado por 11 formaciones con representación. La suma de todas ellas alcanza los 350 escaños: 137 del PP, 121 del PSOE, 33 de Vox, 31 de Sumar, 7 de ERC, 7 de Junts, 6 de EH Bildu, 5 del PNV, y un diputado respectivamente para BNG, CC y UPN.

Equilibrios de bloques parlamentarios

Aunque el Partido Popular fue la fuerza más votada y el grupo con mayor número de diputados, no logró articular una mayoría suficiente para gobernar en solitario ni junto con sus aliados preferentes. El bloque formado por PP y Vox sumó:

  • PP (137) + Vox (33) = 170 escaños

Aun incorporando el escaño de UPN, este espacio se situó en 171 diputados, por debajo de los 176 necesarios para la mayoría absoluta.

Por su parte, el espacio que hizo posible la investidura de Pedro Sánchez se apoyó en una constelación de fuerzas. El núcleo gubernamental, compuesto por:

  • PSOE: 121 escaños
  • Sumar: 31 escaños

suma 152 diputados. Para la investidura y la gobernabilidad resultaron decisivos los apoyos de ERC, Junts, EH Bildu, PNV, BNG y CC, que añadieron sus escaños hasta configurar un bloque de 179 diputados en la votación de investidura.

Lectura política de los resultados

Estos resultados dibujaron un escenario muy fragmentado, con dos grandes partidos fuertes (PP y PSOE), dos formaciones de ámbito estatal medianas (Vox y Sumar) y un conjunto de partidos territoriales con un peso clave en la aritmética parlamentaria. A pesar de que PP y Vox mejoraron respecto a ciclos anteriores, no alcanzaron la mayoría suficiente para gobernar.

Del lado contrario, el PSOE no ganó en escaños pero logró mantenerse muy cerca del PP en porcentaje de voto y consolidó su posición como eje de un bloque alternativo. El papel de las formaciones nacionalistas y soberanistas (ERC, Junts, EH Bildu, PNV, BNG) y de Coalición Canaria fue determinante: sus escaños, aunque numéricamente modestos, se convirtieron en decisivos para inclinar la mayoría en un Congreso sin mayorías claras.

En resumen, las elecciones del 23J 2023 produjeron un Congreso plural y sin mayorías absolutas, donde el detalle del reparto de escaños que acabas de ver explica por qué la negociación política posterior fue imprescindible para conformar Gobierno.

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