La Fiscalía alerta del petaqueo como pieza clave del narco por mar en Andalucía y del peligro creciente para los vecinos

La Fiscalía andaluza eleva la alarma por el petaqueo, pieza clave del narco por mar, y alerta del aumento de violencia y riesgo para la población.

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Embarcación con garrafas de gasolina. Archivo. POLICÍA NACIONAL

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La Fiscalía Superior de Andalucía constata en su memoria anual que la comunidad se ha consolidado como un enclave decisivo en el mapa europeo del narcotráfico, un fenómeno que ha experimentado un notable incremento de “sofisticación y violencia”. En este contexto, el Ministerio Público destaca el papel del petaqueo como “clave de bóveda” dentro de la logística marítima de las organizaciones criminales, que almacenan y mueven grandes volúmenes de combustible “sin medidas de seguridad y junto a zonas habitadas”, lo que ha “disparado el riesgo objetivo” para la población.

En el documento correspondiente al ejercicio de 2025, la Fiscalía andaluza detalla que durante el año anterior se incoaron 340.701 diligencias previas, lo que supone un ligero aumento del 0,06 por ciento. No obstante, se advierte de un repunte del 13 por ciento en los delitos de mayor gravedad en el último año analizado.

En el apartado dedicado al narcotráfico, la fiscal superior de Andalucía, Ana Tárrago, subraya que la región no actúa únicamente como puerta de entrada marítima de la droga, sino como un ecosistema criminal completo. En él confluyen la producción interior de cannabis, la logística de suministro de combustible a embarcaciones de alta velocidad, el empleo de rutas fluviales y portuarias para la introducción de cocaína y hachís y, al mismo tiempo, la expansión de redes internacionales que blanquean sus beneficios con gran rapidez.

Según la memoria, el fenómeno ha ganado en densidad, sofisticación y violencia durante el último año, en el que se ha constatado una “cierta militarización” de los grupos, que en ocasiones actúan con armas de guerra y tecnología avanzada, incorporando incluso a “individuos con experiencia en escenarios de guerra recientes”.

Dentro de esa estructura logística, Tárrago enfatiza el protagonismo del petaqueo, nombre con el que se conoce al suministro de combustible a las narcolanchas que trasladan la droga. La fiscal advierte de que esta práctica “ha pasado de ser un fenómeno auxiliar a constituirse en la clave de bóveda de la infraestructura marítima del narcotráfico”. Las pesquisas desarrolladas en 2025 revelan la presencia de organizaciones casi exclusivamente centradas en esta función.

Estas redes disponen de depósitos soterrados con capacidad para decenas de miles de litros, camiones cisterna y contenedores de más de mil litros, articulando cadenas de repostaje capaces de atender varias embarcaciones en una misma jornada. La Fiscalía recalca que “el beneficio por operación --cuando se contabilizan centenares de garrafas por lancha-- resulta tan elevado que la capacidad disuasoria de medidas aisladas se diluye”.

Como consecuencia, el “riesgo objetivo para la seguridad ciudadana se ha disparado: combustible almacenado en garajes de bloques de viviendas, transporte sin medidas de seguridad y movimientos nocturnos junto a zonas habitadas configuran escenarios de deflagración que no podemos normalizar”, alerta la fiscal superior.

Esta actividad se concentra especialmente en Huelva, Cádiz y Almería. En Huelva se intervinieron 344.308 litros de gasolina, más del doble que en 2024, mientras que en Cádiz la cifra superó los 262.000 litros, lo que supone un incremento cercano al 80 por ciento.

Granada, núcleo del negocio de la marihuana

En paralelo, el cultivo de cannabis, tanto en interior como en exterior, se ha consolidado como una economía criminal estructural en Andalucía. Granada continúa siendo el principal foco, con clanes familiares y grupos cerrados que han perfeccionado instalaciones herméticas, camufladas en el entramado urbano y “apoyadas en un fraude eléctrico sistemático que colapsa el suministro, provoca apagones y alimenta incendios”.

En determinados barrios vulnerables, la intermitencia en el suministro eléctrico se ha convertido en un indicador visible de la actividad clandestina, con un fuerte impacto social: “desde comercios que no pueden operar con normalidad hasta familias vulnerables”, apunta la fiscal superior, que reclama actuaciones coordinadas con las compañías distribuidoras y los ayuntamientos.

Hachís: grandes alijos y rutas diversificadas

La entrada de hachís mantiene “su pulso histórico, con Cádiz y Huelva como vértebras del corredor atlántico”, a las que se suman, aunque con menor peso, Málaga y Almería. En 2025 se afianzó el empleo de dobles fondos en camiones de gran tonelaje procedentes de Marruecos, con una enorme capacidad de carga, como reflejan los alijos de 23.000 kilos y 15.000 kilos intervenidos en el Puerto de Algeciras, o los 13.700 kilos localizados en un camión en Almería.

Asimismo, se han detectado métodos novedosos, como la excavación de túneles en el entorno fronterizo de Ceuta, sin que ello haya reducido la descarga recurrente mediante embarcaciones de alta velocidad en la desembocadura del Guadalquivir y el litoral de Barbate. En Huelva se ha observado un aumento de narcolanchas de mayor tamaño y autonomía, lo que complica la detención de las tripulaciones y ha desplazado parte de la infraestructura logística hacia zonas del interior o incluso hacia el país vecino, sin que disminuya el flujo detectable en el mar. La Fiscalía interpreta estos episodios como parte “de una logística diversificada que combina mar, puerto y custodia en tierra”.

Tráfico de cocaína y violencia creciente

En cuanto a la cocaína, la Fiscalía andaluza destaca que ha protagonizado el principal cambio del año. En el Puerto de Algeciras se han decomisado cargamentos de gran envergadura ocultos en contenedores, mientras que la costa de Barbate y el entorno de Sanlúcar de Barrameda han mantenido una actividad sostenida.

En Huelva se ha observado cómo narcolanchas con más potencia y autonomía realizan transferencias en alta mar para eludir los controles portuarios. Sevilla, a través del Guadalquivir, se ha afianzado como un eje para el transporte de grandes cantidades, con dos incautaciones relevantes: 6.500 y 2.883 kilos de cocaína en procedimientos distintos.

En este escenario, las disputas entre grupos han intensificado la violencia para garantizar su impunidad en el río y sus márgenes, lo que ha obligado a reforzar los medios navales y aéreos en los tramos más críticos. Almería ha surgido de forma novedosa como punto de entrada o de almacenamiento, modificando el mapa tradicional de esta sustancia en la región. La Costa del Sol mantiene igualmente su papel, con el Puerto de Málaga como una de las puertas de acceso.

Andalucía se ha consolidado, además, como lugar de convergencia de redes internacionales. En la Costa del Sol operan grupos de distintas nacionalidades capaces de activar equipos de apoyo, adquirir inmuebles y empresas pantalla y mover fondos con rapidez dentro y fuera de España.

La Fiscalía identifica este proceso de internacionalización como otro de los factores que sobrecargan a los fiscales delegados antidroga, ya que se extiende a todas las áreas de actuación, con la irrupción de mafias procedentes de países del este de Europa y de los principales productores de Iberoamérica para controlar la mercancía, así como de organizaciones de otros países europeos, donde se encuentra el destino final de la droga.