‘Perro’ Sánchez ahora es un dóberman: ¿recupera el PSOE su estrategia electoral de 1996 para movilizar al 29N?

El PSOE ha difundido este sábado un vídeo electoral que contrapone su defensa de los derechos sociales con los intereses de las élites y reclama movilización para el 29 de noviembre. La estrategia recuerda a una de las campañas más conocidas de la democracia española: el vídeo del dóberman de 1996, con el que Felipe González intentó reducir la ventaja de José María Aznar mediante el contraste entre dos modelos de país

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Imagen de la famosa campaña del PSOE en 1996. Europa Press.
Imagen de la famosa campaña del PSOE en 1996. Europa Press.

Treinta años después, el dóberman vuelve a proyectar su sombra sobre una campaña electoral del PSOE. El partido de Pedro Sánchez ha difundido este sábado una nueva pieza de precampaña construida alrededor de un contraste muy similar al que marcó las generales de 1996: de un lado, el Gobierno socialista y las políticas que presenta como favorables a la mayoría; del otro, quienes Ferraz identifica con los intereses económicos y sociales de "los de arriba". "Nos insultan porque somos el Gobierno de la gente que pone en su sitio a los de arriba", sostiene el mensaje difundido por el PSOE.

La publicación incorpora imágenes de un hombre interviniendo ante un micrófono mientras pronuncia una frase que aparece subtitulada: "Creo que debería irse de este país". A partir de ahí, los socialistas construyen el contraste con su propio mensaje político y terminan reclamando movilización de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre, convocadas anticipadamente por Sánchez después de la pérdida de apoyos parlamentarios que culminó con el rechazo de dos decretos sobre vivienda.

Pedro Sánchez y la sombra del dóberman

Las comparaciones con el famoso vídeo de 1996 no han tardado en aparecer. El PSOE no ha presentado oficialmente la nueva pieza como una reedición de aquella campaña ni ha recuperado literalmente al animal, pero el mecanismo político resulta reconocible: simplificar la elección entre dos modelos de país, reforzar las diferencias con el adversario y movilizar a un electorado progresista que las encuestas sitúan actualmente por detrás del bloque de PP y Vox.

La fotografía demoscópica explica parte del contexto. Una encuesta de 40dB publicada esta semana sitúa al PP como primera fuerza y otorga a la suma de populares y Vox una mayoría absoluta holgada, mientras el PSOE conservaría alrededor de cinco millones de sus más de siete millones de votantes de 2023. Son estimaciones realizadas semanas antes de las elecciones y no una predicción del resultado, pero muestran el principal desafío que afronta Sánchez: movilizar de nuevo a votantes progresistas e intentar modificar una campaña que comienza con ventaja de la derecha en los sondeos.

Qué fue realmente el dóberman de 1996

Para entender la comparación hay que regresar a febrero de 1996. Felipe González llevaba casi catorce años en La Moncloa, el PP de José María Aznar encabezaba las encuestas y el PSOE decidió introducir un tipo de publicidad negativa mucho más agresiva de la habitual hasta entonces en España. El anuncio dividía visualmente el país en dos escenarios: primero aparecía una España oscura y amenazante, en blanco y negro, con imágenes distorsionadas de Aznar y Francisco Álvarez-Cascos, una explosión, una tormenta y las fauces de un perro que pasó a la historia política como "el dóberman".

Después llegaba el contraste. La pantalla recuperaba el color, cambiaba la música y aparecían infraestructuras, hospitales, ciudadanos sonrientes y la España modernizada que el PSOE atribuía a los gobiernos de González. La intención era sencilla: asociar la continuidad socialista con el progreso y una victoria del PP con la incertidumbre y el retroceso. "La derecha no cree en este país", decía una de las frases del anuncio.

La campaña había sido coordinada por Ciprià Císcar, entonces secretario de Organización del PSOE. Años después explicó que los socialistas habían estudiado las técnicas de publicidad electoral estadounidenses y buscaban deliberadamente un producto más agresivo que desplazara la conversación de la campaña. El objetivo se cumplió al menos en términos mediáticos: durante días, buena parte del debate giró alrededor del vídeo.

El PP decidió no denunciar aquel anuncio

La polémica llegó hasta el Partido Popular, que estudió cómo responder. Finalmente decidió no recurrir la campaña ante la Junta Electoral Central porque consideraba que una denuncia podía multiplicar todavía más su repercusión. Servimedia recogió el 18 de febrero de 1996 que los populares preferían no proporcionar "publicidad gratuita" al PSOE, aunque denunciaron públicamente la estrategia socialista.

El anuncio terminó convirtiéndose en uno de los símbolos de aquellas elecciones y en una referencia recurrente cada vez que una campaña española utiliza el miedo, la confrontación o una representación especialmente negativa del adversario. Tanto es así que el propio PP recuperó años después la imagen de varios dóberman para acusar al PSOE de volver a utilizar ese tipo de comunicación durante las europeas de 2009.

El PSOE perdió en 1996, pero resistió mucho más de lo esperado

El antecedente tiene además una segunda lectura especialmente interesante para Ferraz. El PSOE no ganó aquellas elecciones, pero consiguió acercarse mucho más al PP de lo que habían previsto buena parte de los sondeos. Aznar obtuvo el 38,79% de los votos y 156 diputados, frente al 37,63% y 141 escaños de González. La diferencia fue inferior a 300.000 votos y obligó al PP a buscar apoyos para gobernar.

Las encuestas habían llegado a otorgar ventajas bastante superiores al Partido Popular, por lo que la remontada socialista durante la campaña pasó a formar parte de la memoria interna del PSOE. Eso no permite atribuir el estrechamiento exclusivamente al anuncio del dóberman: en una elección intervienen debates, movilización, acontecimientos políticos y comportamiento de los indecisos. La enorme notoriedad del vídeo está acreditada; su impacto exacto sobre el voto, no.

Qué se parece entre Felipe González y Pedro Sánchez

El paralelismo de 2026 está precisamente ahí. En 1996 gobernaba un PSOE desgastado después de casi catorce años en el poder y el PP aparecía por delante en las encuestas. En 2026, Sánchez llega al 29-N después de más de ocho años en La Moncloa, tras adelantar las elecciones y con los sondeos privados situando al PP por delante y a PP y Vox con opciones de superar ampliamente la mayoría absoluta.

También se parece la estructura política de la campaña. González trató de desplazar el debate desde el desgaste de su Gobierno hacia las consecuencias que, según el PSOE, tendría la llegada de Aznar. Sánchez intenta ahora que la campaña no gire únicamente alrededor de su gestión, la pérdida de apoyos parlamentarios o las controversias de la legislatura, sino alrededor de qué modelo económico y social saldrá de las urnas el 29 de noviembre.

La nueva pieza socialista insiste en esa división. El PSOE se define como "el Gobierno de la gente" y coloca enfrente a quienes identifica con las élites económicas, al tiempo que pide apoyo para "ampliar" y "acelerar" sus políticas sociales. No hay un dóberman gruñendo frente a la cámara, pero sí reaparece la idea de que el voto no decide solamente quién gobierna, sino entre dos Españas políticamente contrapuestas.

De "Perro Sánchez" al dóberman socialista

El paralelismo tiene además una curiosa derivada comunicativa. Durante los últimos años, los adversarios de Pedro Sánchez popularizaron el apodo "Perro Sánchez", originalmente utilizado de forma despectiva y posteriormente reapropiado con ironía por algunos simpatizantes socialistas. Tres décadas antes, otro perro quedó inevitablemente asociado a una campaña del PSOE.

Las dos referencias tienen orígenes completamente diferentes. En 1996, el animal simbolizaba la imagen amenazante que el PSOE quería proyectar sobre la derecha; en el caso de Sánchez, el sobrenombre surgió como una descalificación personal contra el presidente. Pero la coincidencia resulta difícil de evitar ahora que Ferraz vuelve a una estrategia que recuerda al contraste más famoso de su historia electoral.

El dóberman nunca terminó de desaparecer

De hecho, la estrategia reapareció varias veces. En las generales de 2000, el PSOE sustituyó al perro por imágenes de José María Aznar para volver a contraponer directamente su modelo al del PP. En las europeas de 2009, fueron los populares quienes respondieron a una campaña socialista con un vídeo protagonizado por perros amenazantes y una pregunta explícita: "¿Otra vez?".

El dóberman terminó convertido así en algo más que un anuncio: pasó a ser una metáfora de una determinada forma de hacer campaña. Cada vez que un partido utiliza una representación especialmente negativa del rival para movilizar el voto propio, el recuerdo de 1996 reaparece.

El 29-N dirá si el viejo recurso todavía funciona

La nueva estrategia llega apenas unos días después de que Sánchez anunciara las elecciones anticipadas del 29 de noviembre. La vivienda, la protección social y el enfrentamiento con las élites que el presidente asegura que intentan condicionar las decisiones democráticas aparecen ya entre los ejes sobre los que el PSOE pretende construir su campaña.

Treinta años después, el contexto político, los medios de comunicación y la forma de hacer campañas han cambiado radicalmente. Lo que antes necesitaba un espacio electoral en televisión puede circular ahora en cuestión de minutos por X, TikTok o Instagram y convertirse inmediatamente en objeto de memes, respuestas y contracampañas.

Pero el mecanismo de fondo resulta mucho más reconocible. Pedro Sánchez muta electoralmente en dóberman: no porque el PSOE haya recuperado literalmente al perro de 1996, sino porque vuelve a apostar por una estrategia de contraste extremo para transformar unas elecciones difíciles en una elección entre dos modelos de país. Felipe González consiguió entonces reducir una derrota que las encuestas auguraban mucho mayor, pero no conservar La Moncloa. El 29 de noviembre se verá si la versión de 2026 logra algo diferente.

La campaña había sido coordinada por Ciprià Císcar, entonces secretario de Organización del PSOE. Años después explicó que los socialistas habían estudiado las técnicas de publicidad electoral estadounidenses y buscaban deliberadamente un producto más agresivo que desplazara la conversación de la campaña. El objetivo se cumplió al menos en términos mediáticos: durante días, buena parte del debate giró alrededor del vídeo.

Según explicó Julián Santamaría y recogió El País, el PSOE combinaba dos grandes encuestas destinadas a medir con detalle su posición a mitad y al final de la campaña con un seguimiento mucho más frecuente de la opinión pública. Para ello, Ignacio Varela, histórico de los comités electorales y entonces ya vinculado al sector privado como especialista en marketing y comunicación, había diseñado un sistema de sondeos cada 48 horas, con muestras de alrededor de mil entrevistados, que permitía medir casi en tiempo real el impacto de cada mensaje electoral y detectar cambios en determinados comportamientos sociales.

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¿En qué fase parlamentaria se encuentra la organización de las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre?

La organización de las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre de 2026 ya no está en una “fase parlamentaria” propiamente dicha: la fase parlamentaria ha concluido con la disolución del Congreso y del Senado y el proceso se encuentra ya en plena fase electoral, regida por la Constitución, la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) y los acuerdos de la Junta Electoral, con las Cortes disueltas y las Diputaciones Permanentes como único órgano parlamentario operativo.

1. Disolución de las Cortes y convocatoria: fase parlamentaria cerrada
  • El Real Decreto 806/2026, de 5 de octubre, publicado en el BOE el 6 de octubre de 2026, ha disuelto el Congreso de los Diputados y el Senado elegidos el 23 de julio de 2023 y ha convocado elecciones generales para el domingo 29 de noviembre de 2026.
    Fuente oficial: BOE-A-2026-20742, recogido también por notas del Congreso y el Senado.
  • Desde la entrada en vigor del decreto, las Cámaras de la XV Legislatura están disueltas: no hay plenos ni actividad legislativa ordinaria, y por tanto no hay “fase parlamentaria” de tramitación vinculada a estas elecciones.
  • Solo permanece en funcionamiento la Diputación Permanente de cada Cámara, que:
    • Vela por los poderes de la Cámara mientras está disuelta.
    • Puede conocer y votar la convalidación o derogación de reales decretos-leyes y las cuestiones relativas a estados de alarma, excepción y sitio, pero no tramitar leyes ordinarias u orgánicas nuevas.
    Esto se explica de forma expresa en las notas del Congreso y del Senado sobre la disolución y el papel de las Diputaciones Permanentes.
2. Fase actual: proceso electoral en marcha

Con la publicación del Real Decreto 806/2026 ha empezado el cómputo de los 54 días que fija la LOREG entre la convocatoria y la jornada electoral en los casos de disolución anticipada. Desde el punto de vista institucional, estamos en la fase de:

  • Aplicación del calendario electoral por la Junta Electoral Central y las juntas electorales provinciales.
  • Organización administrativa y logística de las elecciones (censo, mesas electorales, voto por correo, voto exterior, etc.).

Según el calendario reconstruido a partir del BOE, del Congreso y de la información de la Junta Electoral e INE:

  • 6 de octubre: publicación del decreto en el BOE y inicio oficial del periodo electoral; disolución de las Cortes; apertura del plazo para solicitar el voto por correo.
  • Del 12 al 19 de octubre: exposición del censo electoral y periodo de reclamaciones en ayuntamientos y consulados, según informa el INE y múltiples ayuntamientos.
  • Hasta el 16 de octubre: plazo para comunicar coaliciones electorales.
  • Del 21 al 26 de octubre: presentación de candidaturas al Congreso y al Senado.
  • Alrededor del 2–3 de noviembre: proclamación y publicación de las candidaturas.
  • 13–27 de noviembre: campaña electoral (15 días), según fijan tanto el decreto como las notas del Congreso y el Senado.
  • 19 de noviembre: último día para solicitar el voto por correo.
  • 25 de noviembre: fecha límite ordinaria para depositar el voto por correo, de acuerdo con las instrucciones difundidas por Correos y recogidas por el INE y Demócrata.
  • 29 de noviembre: jornada de votación para Congreso y Senado.
  • 23 de diciembre: sesión constitutiva de las nuevas Cámaras (XVI Legislatura), a las 10:00 horas, según el propio Real Decreto y las notas oficiales del Congreso y del Senado.
3. Efectos sobre la actividad parlamentaria

En este contexto, la “organización” de las elecciones tiene consecuencias claras sobre el Parlamento:

  • Queda interrumpida la función legislativa ordinaria: proyectos de ley y proposiciones que no hubieran culminado su tramitación decaen con la disolución.
  • Las comisiones dejan de reunirse para tramitar iniciativas, y no hay debates ni votaciones de leyes en el Pleno.
  • La actividad se concentra en:
    • Las Diputaciones Permanentes, solo para decretos‑ley y situaciones excepcionales.
    • El ámbito electoral-administrativo (Junta Electoral Central, juntas provinciales, INE, ayuntamientos, Correos…).
4. Conclusión

En resumen, las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026 se encuentran ya en la fase electoral formalmente abierta tras la publicación del Real Decreto 806/2026. La fase parlamentaria previa se ha cerrado con la disolución de las Cortes: ahora el protagonismo pasa a la administración electoral y a las juntas electorales, mientras el Congreso y el Senado permanecen disueltos y solo operan sus Diputaciones Permanentes hasta la constitución de las nuevas Cámaras el 23 de diciembre.

¿Qué papel concreto tienen ahora las Diputaciones Permanentes del Congreso y del Senado hasta la constitución de las nuevas Cortes? ¿Qué iniciativas legislativas han decaído con la disolución de las Cortes de cara a las elecciones del 29 de noviembre? ¿Podrías desglosar con más detalle las funciones de la Junta Electoral Central durante este proceso electoral?

¿Cuáles son las competencias y funciones del presidente del Gobierno en España según la Constitución?

El presidente del Gobierno en España es la máxima autoridad del Poder Ejecutivo y una figura central del sistema parlamentario diseñado por la Constitución de 1978. Sus competencias y funciones están principalmente recogidas en los artículos 97, 98, 100 y en varios preceptos sobre relaciones con las Cortes Generales (arts. 108, 112–115, entre otros).

1. Dirección de la acción del Gobierno

El artículo 97 de la Constitución establece la función nuclear del presidente: dirigir la acción del Gobierno. Esto implica:

  • Fijar las líneas generales de la política interior y exterior.
  • Coordinar y orientar la actuación de los ministros, garantizando la coherencia del conjunto.
  • Resolver los conflictos de competencias o de criterios que puedan surgir entre departamentos ministeriales.

No es solo un “primus inter pares”, sino el centro político del Ejecutivo: la Constitución le otorga una posición de liderazgo reforzado frente al resto de los miembros del Gobierno.

2. Coordinación y nombramiento de los ministros

Según el artículo 98, el Gobierno está compuesto por el presidente, los vicepresidentes (si los hay), los ministros y otros miembros que se puedan establecer por ley. Dentro de ese marco, al presidente le corresponden funciones clave:

  • Proponer al Rey el nombramiento y cese de los vicepresidentes y de los ministros.
  • Decidir la estructura interna del Gobierno (creación, supresión o modificación de carteras ministeriales, distribución de competencias entre ellas, etc.), dentro de los límites que marque la ley.
  • Ejercer la coordinación general de todos los miembros del Ejecutivo.

En la práctica, esto le permite configurar el equipo político con el que ejecutará su programa y ajustar el organigrama gubernamental a sus prioridades.

3. Responsabilidad política ante el Congreso

El Gobierno, y singularmente su presidente, son políticamente responsables ante el Congreso de los Diputados (art. 108). De esta responsabilidad se derivan competencias muy relevantes:

  • Cuestión de confianza (art. 112): el presidente puede plantearla para comprobar el apoyo de la cámara a su programa o a una declaración de política general. Si no la supera, el Gobierno debe dimitir.
  • Moción de censura (arts. 113 y 114): aunque la iniciativa corresponde al Congreso, el presidente es el sujeto directo de esa responsabilidad, ya que una moción de censura constructiva, si prospera, lo sustituye por el candidato alternativo.
  • Control ordinario: sesiones de control, preguntas, interpelaciones y comparecencias ante el Congreso y el Senado, a través de las cuales el presidente debe explicar y justificar la acción del Gobierno.
4. Disolución de las Cortes y convocatoria de elecciones

El presidente del Gobierno, según el artículo 115, puede proponer al Rey la disolución del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales en su conjunto y la consiguiente convocatoria de elecciones generales. Esta facultad tiene límites:

  • No puede ejercerse durante el tiempo de tramitación de una moción de censura.
  • No puede volver a proponerse otra disolución antes de que transcurra un año desde la anterior, salvo supuestos excepcionales previstos para la investidura fallida (art. 99.5).

Con esta atribución, el presidente dispone de un instrumento político de gran alcance para desbloquear situaciones de conflicto o minoría parlamentaria.

5. Relación con el Rey en el nombramiento y cese

El presidente del Gobierno es formalmente nombrado por el Rey, pero tras un procedimiento de investidura en el Congreso (art. 99). La Constitución prevé:

  • El Rey propone un candidato, previa consulta con los grupos políticos; ese candidato solicita la confianza del Congreso.
  • Si obtiene la mayoría requerida, el Rey lo nombra presidente.
  • Cuando el presidente dimite, fallece o pierde una cuestión de confianza o una moción de censura, el Rey acepta su cese, que suele ir seguido del nombramiento de un nuevo presidente tras la correspondiente investidura.
6. Representación del Gobierno y firma de actos

El presidente ostenta la máxima representación del Gobierno tanto dentro como fuera de España, sin perjuicio de la Jefatura del Estado que corresponde al Rey (art. 56). Además:

  • Comparece en nombre del Ejecutivo ante las Cortes Generales y ante la opinión pública.
  • Propone al Rey la sanción y promulgación de las leyes y la expedición de los reales decretos.
  • Puede refrendar determinados actos del Rey relacionados con el ámbito gubernamental, respondiendo políticamente de ellos.
7. Dirección de la política general y coordinación con otros poderes

La Constitución concibe al presidente como el principal responsable de la política general, lo que implica:

  • Impulsar la elaboración de proyectos de ley y de normas reglamentarias que ejecutan las leyes.
  • Coordinar la acción del Gobierno con las Comunidades Autónomas y con las instituciones de la Unión Europea, a través de los cauces previstos en la propia Constitución y en los tratados.
  • Mantener una relación institucional de colaboración y respeto con el Poder Judicial, sin interferir en su independencia, pero garantizando los medios necesarios para su funcionamiento mediante la política gubernamental.

En suma, según la Constitución, el presidente del Gobierno es el vértice político del Ejecutivo, dirige y coordina su actuación, asume la responsabilidad principal ante el Parlamento y dispone de instrumentos decisivos (cuestión de confianza, propuesta de disolución de las Cortes, dirección del Consejo de Ministros y designación de ministros) para conducir la política del país dentro del marco del Estado social y democrático de Derecho.

¿Cómo se elige y se investe al presidente del Gobierno según la Constitución española? ¿Qué diferencias establece la Constitución entre las funciones del Rey y las del presidente del Gobierno? ¿En qué situaciones el presidente del Gobierno está obligado a dimitir según la Constitución?

¿Qué resultados obtuvo el PSOE en las últimas elecciones generales celebradas antes de 2026?

Las últimas elecciones generales celebradas en España antes de 2026 fueron las del 23 de julio de 2023. En esos comicios, el PSOE obtuvo 7.821.718 votos, lo que supuso el 31,68 % de los sufragios válidos, y alcanzó 121 escaños en el Congreso de los Diputados. La referencia inmediata para comparar son las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019, en las que el PSOE había logrado en torno a 6,79 millones de votos, aproximadamente un 28 % del voto y 120 escaños.

Resultados del PSOE el 23 de julio de 2023

El 23J de 2023 se celebraron elecciones generales tras la disolución anticipada de las Cortes. De acuerdo con los datos oficiales recopilados por el Ministerio del Interior y recogidos por diversos medios de comunicación, el Partido Socialista Obrero Español:

  • Votos: 7.821.718 sufragios.
  • Porcentaje: 31,68 % de los votos.
  • Escaños: 121 diputados en el Congreso.

Estos resultados consolidaron al PSOE como segunda fuerza en votos, por detrás del Partido Popular, pero le permitieron seguir siendo el eje del bloque de la izquierda y articular posteriormente una mayoría parlamentaria suficiente para la investidura de Pedro Sánchez. En términos de representación, los 121 escaños se situaban claramente por encima de los mínimos históricos del partido (los 90 de diciembre de 2015 o los 85 de junio de 2016) y confirmaban una recuperación del espacio socialista respecto a los años de mayor fragmentación del sistema de partidos.

Resultados del PSOE el 10 de noviembre de 2019

La elección general inmediatamente anterior fue la del 10 de noviembre de 2019 (10N), repetición electoral tras el fracaso de la investidura anterior. En ese contexto, el PSOE volvió a ganar las elecciones, pero con un ligero desgaste respecto a la cita de abril de 2019. En el 10N:

  • Votos: en torno a 6,79 millones de papeletas para el PSOE (cifra aproximada ampliamente citada en los resúmenes oficiales y periodísticos).
  • Porcentaje: alrededor del 28 % del voto total.
  • Escaños: 120 diputados en el Congreso.

Aunque el partido se mantuvo como la lista más votada, el reparto de escaños reflejó ya un escenario muy fragmentado y la necesidad de pactar con varias formaciones para poder sacar adelante una investidura y, más tarde, para sostener la actividad legislativa ordinaria.

Comparativa 2019 (10N) – 2023 (23J)

Si se comparan únicamente las dos últimas generales previas a 2026, la evolución del PSOE puede resumirse así:

  • Votos: pasa de unos 6,79 millones (2019) a 7,82 millones (2023), es decir, gana del orden de un millón de votos.
  • Porcentaje: sube de en torno al 28 % a un 31,68 %, un incremento de aproximadamente 3,7 puntos.
  • Escaños: mejora de 120 a 121 diputados, un incremento modesto en escaños pese al aumento notable en votos y porcentaje, debido a la lógica del sistema de reparto por circunscripciones.

La comparación pone de relieve una característica central del sistema electoral español: el aumento de votos no siempre se traduce en grandes saltos en escaños. Entre 2019 y 2023, el PSOE consiguió reforzar su base electoral y ampliar su apoyo en términos porcentuales, pero el efecto en la distribución de escaños fue muy contenido, en parte por la competencia con otras fuerzas y por cómo se reparte el voto en las distintas provincias.

En síntesis, la respuesta a tu pregunta es que, en las últimas elecciones generales celebradas antes de 2026, las del 23 de julio de 2023, el PSOE obtuvo 7.821.718 votos, un 31,68 % y 121 escaños. En la elección general inmediatamente anterior, el 10 de noviembre de 2019, se había quedado en torno a 6,79 millones de votos, 28 % y 120 escaños, de modo que entre ambas citas mejoró con claridad en apoyo popular y ligeramente en representación parlamentaria.

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¿Qué simbolizaba el 'dóberman' en la campaña electoral del PSOE de 1996?

Pregunta 1 de 3

¿Cuál fue el principal motivo por el que Pedro Sánchez adelantó las elecciones al 29 de noviembre de 2026?

Pregunta 2 de 3

Según la encuesta de 40dB mencionada, ¿qué situación reflejan los sondeos previos a las elecciones generales de 2026?

Pregunta 3 de 3