El expresidente socialista de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra sostiene que el PSOE en la actualidad es “un partido sin sustancia, sin peso, enclenque y encogido”, y lo contrapone al PSOE de los años 80, que, a su juicio, era una organización “esponjada, abierta y donde encontraba asiento buena parte de la sociedad”.
Estas reflexiones aparecen en el libro que ha presentado esta semana en Madrid, titulado ‘Sacando Pecho’ (editorial Almuzara), donde recoge sus memorias políticas y repasa su etapa al frente de la Junta de Extremadura durante 24 años, además de abordar la situación presente de España y de su partido, en el que continúa militando pese a sus críticas a la línea del actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Tras las cuatro últimas citas autonómicas, Rodríguez Ibarra reitera la necesidad de “un debate” sobre el porvenir del PSOE. Subraya, no obstante, que su planteamiento para “facilitar un nuevo renacimiento” del partido “no es contra Sánchez, sino contra su política”.
“Hay dos maneras de estar en política: entrenándose para colaborar o entrenarse para el enfrentamiento. Los actuales dirigentes socialistas eligieron la segunda opción”, afirma el exmandatario extremeño.
El PSOE debe asumir errores y ayudar a “recuperar al país”
En este contexto, Ibarra defiende que el PSOE “trate por todos los medios de ayudar a recuperar al país”, aunque, según indica, debe alejarse de la “errónea” máxima de “aunque sea a costa de los intereses del partido”.
“Si el PSOE, aquí y ahora, contribuye real y eficazmente a sacar a España del atolladero en el que está metida, contribuirá, sin ningún género de dudas, a reforzar su papel y a paliar la mala imagen que tiene la democracia representativa en España”, añade.
Considera además que la actual dirección socialista debería “dejar a Sumar y Podemos el papel de la demagogia y el movimiento de las vísceras”. Para ello, entiende que el PSOE “tiene la obligación” de admitir que en etapas recientes “cometió algunos errores”, entre los que cita la Ley de Amnistía, la financiación singular para Cataluña o el apoyo a la ley del “solo sí es sí”, y dejar claro que “no está dispuesto a seguir cometiéndolos”.
Bipartidismo, experiencia profesional y reforma constitucional
En otro pasaje de la obra, Rodríguez Ibarra aclara que no es partidario de fijar límites temporales a los mandatos, pero sí propone que nadie pueda ser elegido para un cargo institucional sin haber demostrado antes una trayectoria laboral fuera de la política.
“Si no se ha cotizado un mínimo de cinco años a la Seguridad Social, nadie debería aspirar a un cargo institucional. Quien aspira a dedicar parte de su vida a la política profesional debe acreditar que ha sabido ganarse la vida al margen de la política”, expone.
Asimismo, defiende que el bipartidismo “ha resultado más beneficioso para los intereses de los españoles y para el control democrático que el multipartidismo imperante en estos momentos”.
Por último, reivindica la plena vigencia de la Constitución de 1978, aunque admite que “todo proceso necesita revisiones para sustituir o cambiar los materiales vencidos por la fátiga”. En este sentido, plantea dos cambios concretos: transformar el Senado en una “auténtica cámara de representación territorial” e incorporar un nuevo capítulo dedicado a la sociedad virtual.