El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto este viernes al CECOPI habilitado en la sede del Servicio de Emergencias 112 de Castilla-La Mancha en Toledo, adonde ha llegado pasadas las 10,00 horas y por segundo día consecutivo, esta vez sin la presencia del ministro de Transportes, Óscar Puente.
Puente tiene previsto ofrecer a las 11,30 horas una rueda de prensa en la sede de su Ministerio en Madrid para informar sobre el accidente ferroviario registrado el pasado miércoles en Urda (Toledo), en el que han perdido la vida 69 personas después de que un tren Iryo fuera arrollado por un tren AVE de Renfe que circulaba por la misma vía, ambos con salida en Madrid y destino Sevilla.
La comparecencia de Puente, que no figuraba inicialmente en la agenda oficial del Gobierno para este viernes, se celebrará después de que la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (Aitat), organismo responsable de esclarecer lo sucedido en Urda (Toledo), haya comunicado que todas las líneas de investigación sobre las causas del siniestro continúan abiertas y ha evitado "aventurar" posibles explicaciones.
En una nota informativa consultada por Europa Press, la Aitat indica que, dado que la investigación se encuentra todavía en una fase inicial, todas las hipótesis relativas a las causas y a los factores que pudieron intervenir en el accidente "están abiertas y no se pueden aventurar explicaciones más allá de los datos constatados". "Las conclusiones de la investigación serán reflejadas, a su debido tiempo, en el informe final", subraya.
La Aitat abrió este jueves el expediente de investigación del accidente ferroviario, al que ha otorgado la categoría de 'grave'.
Según detalla la Autoridad en dicha nota, la colisión por alcance entre los dos trenes se produjo a las 8,53 horas, a la altura del punto kilométrico 118+800 de la vía 2 de la línea de alta velocidad 010 Madrid-Sevilla, en el acceso a la estación de Urda.
El tren de la compañía Iryo, formado por ocho vagones, con 147 pasajeros y cinco tripulantes a bordo, permanecía detenido ante la señal de entrada de la estación cuando fue alcanzado por la parte trasera por el tren AVE, que transportaba 379 viajeros y siete tripulantes repartidos en ocho coches, a una velocidad estimada de entre 160 y 200 kilómetros por hora. La velocidad exacta se determinará una vez se analicen los datos del registrador jurídico embarcado.
El impacto hizo que el coche de cabeza del AVE (vagón 8) quedara incrustado en el último coche del Iryo (vagón 1), quedando ambos "volcados y girados al pie del terraplén de la vía".
El resto del convoy del AVE descarriló por completo: los seis últimos coches permanecieron sobre la plataforma, mientras que el coche número 7 se precipitó por el terraplén. Además, el coche 3 resultó atravesado por un fragmento de carril de vía deformado a consecuencia del choque.
En cuanto al tren Iryo, además de los daños en su coche de cola, descarrilaron todos los vagones salvo los dos primeros (números 7 y 8), que terminaron cayendo igualmente por el terraplén.
Para elaborar este primer balance, los equipos técnicos desplazados por la Aitat han inspeccionado sobre el terreno el punto exacto del siniestro, la infraestructura ferroviaria afectada y los trenes implicados. También han analizado el libro de telefonemas y las grabaciones de las comunicaciones registradas en el momento de la colisión.
La Aitat ha trasladado su agradecimiento por la cooperación prestada por las distintas entidades implicadas, los servicios de emergencia y las fuerzas y cuerpos de seguridad presentes en el lugar del accidente ferroviario, y ha expresado sus condolencias a las víctimas y a sus familiares, a quienes ha reiterado que se pone a su disposición.