Reunión clave este martes en Moncloa a cuenta de la reunión del Consejo de Ministros. El decreto-ley de vivienda, el conocido como decreto Maricarmen, copa buena parte del foco; pero hay otro asunto de vital importancia para el Ejecutivo y para el bolsillo de los ciudadanos: el escudo anticrisis.
Este real decreto-ley pretende contener el impacto del vencimiento de algunas de las ayudas, previsto para el 30 de septiembre, en un contexto marcado además por la escalada del precio de la energía que se prevé para este otoño e invierno debido al enquistamiento de la guerra en Irán.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha confirmado que el Gobierno dará luz verde a este nuevo escudo social, aunque ha evitado concretar medidas.
Los sectores afectados han urgido a prorrogar e intensificar las medidas en vigor; mientras Sumar reclama topes a los precios de a energía. Las demandas no se limitan a la izquierda del tablero, pues el Partido Popular también ha escrito su carta a Cuerpo, exigiendo más rebajas fiscales.
Así las cosas, hay cuatro cuestiones principales que quedan pendientes: qué ocurre con los 20 céntimos del gasóleo y los 5 de la gasolina; si continúa la ayuda a 20 céntimos por litro para el transporte profesional; cómo quedará la industria electrointensiva y qué medidas se disponen en materia de gas y electricidad.
Lo que hay en juego: medidas que caducan el 30 de septiembre
Todo apunta a que las ayudas al sector agrario y agroalimentario perdurarán, especialmente las destinadas a compensar el encarecimiento del combustible. Así se lo habría trasladado el Gobierno al sector. En este sentido, la compensación por los costes del gasóleo agrícola, cuya fecha de caducidad se sitúa en el 30 de septiembre, se emplazaría al 31 de diciembre.
El paquete aprobado en marzo ya contemplaba medidas extraordinarias para agricultores, ganaderos y pescadores, junto con compensaciones por el encarecimiento de los fertilizantes y distintos instrumentos de financiación. En junio, el Gobierno amplió parte de estas ayudas y sumó 165 millones de euros adicionales para fertilizantes, que se añadieron a los 500 millones activados previamente. Con esta continuidad, el Ejecutivo busca contener el impacto de los costes de producción y evitar que su incremento termine repercutiendo en el precio de los alimentos.
Como ya es habitual en las vísperas de los diferentes escudos sociales, uno de los principales interrogantes se concentra en los carburantes. El paquete actualmente en vigor mantuvo durante el verano una retirada progresiva de las rebajas y, en septiembre, la reducción del gasóleo quedó fijada en 20 céntimos por litro, frente a los cinco céntimos aplicados a la gasolina. Este esquema expira el 30 de septiembre y el Gobierno aún no ha concretado públicamente cómo quedará la ayuda a partir de octubre.
También el 30 de septiembre concluyen las medidas extraordinarias dirigidas al transporte profesional por carretera. El decreto aprobado en junio articuló distintos mecanismos de apoyo, tanto para las empresas que pueden beneficiarse de la devolución parcial del Impuesto sobre Hidrocarburos como para autónomos, VTC, taxis, autobuses urbanos y otros profesionales que no están incluidos en ese sistema. Entre julio y septiembre, el apoyo al gasóleo profesional se situó en el equivalente a 20 céntimos por litro, mediante la combinación de la bonificación fiscal y la ayuda directa.
Queda en el aire, por tanto, qué ocurrirá con estas ayudas, si se mantiene la misma cuantía, si se reducen o se modifican.
De igual forma, el gas es otra incógnita. La Tarifa de Último Recurso (TUR) del gas debe actualizarse y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte de que, si no se aplican medidas adicionales, el coste para los hogares podría dispararse. Para una familia media que utiliza gas para calefacción, la organización calcula un posible incremento de alrededor del 54%. En el caso de una vivienda con un consumo anual de 9.000 kWh, la estimación de la OCU sitúa la factura en torno a 910 euros al año, frente a los aproximadamente 600 euros actuales. Es decir, unos 310 euros más.
Para contener tan aciagas previsiones, la OCU pide medidas fiscales. El Gobierno contempló el pasado mes de junio la posibilidad de reducir el IVA del gas y la electricidad, así como el Impuesto Especial sobre la Electricidad. Desde el 1 de junio, ambos impuestos habían recuperado sus tipos habituales. ¿Adoptará alguna medida el Gobierno al respecto?
La gran industria también reclama mantener las ayudas energéticas. Los sectores electrointensivos advierten de posibles recortes de producción si los precios siguen altos. La siderurgia calcula un sobrecoste energético de 658 millones de euros en 2026, mientras algunas plantas ya reducen su actividad en las horas más caras.
Entre las medidas vigentes está la bonificación del 80% de los peajes eléctricos para la industria electrointensiva. Las patronales piden además reforzar las compensaciones por los costes indirectos de CO₂ y mantener las rebajas energéticas, aunque el Gobierno aún no ha concretado qué medidas incluirá.
Sin riesgo (de momento); Bono Social Eléctrico
Las antecitadas medidas caducan el 30 de septiembre y su vigencia depende de que el Ejecutivo las incluya en el nuevo escudo anticrisis, pero hay otras que siguen vigentes por estar ya prorrogadas hasta finales de año (31 de diciembre). Es el caso del bono social eléctrico extraordinario, que mantiene un descuento del 42,5% para los consumidores vulnerables y del 57,5% para los vulnerables severos. También continúa el incremento de la ayuda mínima del bono social térmico hasta 50 euros y la prohibición de cortar los suministros esenciales de energía y agua a hogares vulnerables.
'Excepción ibérica', ¿otra vez?
Desde Sumar y los sindicatos se ha planteado un mecanismo similar a la conocida excepción ibérica, que limitaba el precio del gas para generar electricidad durante la anterior crisis energética. Los magenta se muestran proclives, pero los socialistas de momento no han aclarado su postura a este respecto, por lo que su inclusión o no en el paquete es toda una incógnita.
El Gobierno se juega mucho este martes. Por un lado, el decreto de Vivienda, y por otro, el escudo anticrisis, que tiene a no pocos sectores en vilo y a los hogares pendientes de qué ocurrirá con sus facturas en los próximos meses. Carburantes, gas, electricidad, transporte, agricultura e industria esperan conocer si las ayudas se prorrogarán, se modificarán o desaparecerán a partir de octubre, mientras el Gobierno deberá definir también hasta dónde llega el alcance del paquete y cuánto costará. Y para salpimentar la ecuación, el escudo habrá de ser votado en el Congreso de los Diputados.