El frenillo lingual corto no solo puede generar complicaciones durante la lactancia, sino que también puede condicionar el desarrollo de las estructuras orales y faciales y favorecer la aparición de trastornos respiratorios del sueño en etapas posteriores.
Pese a ello, su evaluación no figura de manera sistemática en las guías actuales para la exploración de la vía aérea superior en pacientes con apnea obstructiva del sueño.
Así lo ponen de manifiesto los especialistas reunidos en el 77.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), que reclaman una mayor atención a esta alteración al estudiar a los pacientes con problemas respiratorios durante el sueño.
La anquiloglosia, denominación médica del frenillo lingual corto o restrictivo, es una malformación congénita que reduce en distinto grado la movilidad de la lengua.
Los expertos subrayan que las consecuencias van más allá de las dificultades para mamar con las que se asocia habitualmente. La lengua participa de forma activa en el modelado de la boca y la cara durante el crecimiento y, si su movimiento está limitado y no se detecta a tiempo, pueden producirse cambios en ese desarrollo que contribuyan más adelante a un trastorno respiratorio del sueño.
Los trastornos respiratorios del sueño abarcan alteraciones de distinta severidad asociadas a problemas para respirar mientras se duerme. Entre ellas figura la apnea obstructiva del sueño, que se caracteriza por episodios repetidos de obstrucción parcial o completa de la vía aérea durante el descanso nocturno.
En este marco, los otorrinolaringólogos insisten en que la presencia de un frenillo lingual corto no implica que el niño vaya a padecer apnea. Lo consideran un posible factor añadido que debe valorarse junto con otras causas y anomalías anatómicas implicadas en estos trastornos.
Una alteración frecuente que suele pasarse por alto
La revisión presentada en el Congreso indica que la prevalencia del frenillo lingual corto podría alcanzar hasta el 12 por ciento de la población y que en el 25 por ciento de los casos existen antecedentes familiares. Aun así, los autores remarcan que la exploración y el análisis del frenillo lingual no se incluyen en ninguna de las guías publicadas para el examen de la vía aérea superior en pacientes con apnea obstructiva del sueño.
Por este motivo, plantean incorporar de forma sistemática la revisión del frenillo en los niños y adultos que consultan por trastornos respiratorios del sueño. Los especialistas acumulan más de una década aplicando esta valoración dentro de sus protocolos de exploración de la vía aérea superior y destacan, además, la necesidad de trabajar conjuntamente con logopedas tanto en el diagnóstico como en el abordaje y el seguimiento.
El propósito, señalan, no es atribuir al frenillo lingual corto una responsabilidad exclusiva en los problemas respiratorios nocturnos, sino evitar que una posible alteración anatómica y funcional pase desapercibida durante el proceso diagnóstico.
Cuando la primera cirugía no soluciona la limitación
Otra comunicación presentada en el Congreso estudia los casos en los que el frenillo lingual corto persiste a pesar de una intervención previa. El trabajo analiza a 12 menores de entre 2 y 11 años que ya habían sido operados sin lograr una corrección adecuada de la limitación lingual.
En estos pacientes, los especialistas llevaron a cabo una nueva cirugía utilizando un injerto de tejido biológico de origen porcino para reconstruir la zona y aumentar la movilidad de la lengua. Tras el procedimiento, todos los niños mostraron una mejoría clara y recuperaron de forma significativa la capacidad para elevar y protruir la lengua, sin que se observaran complicaciones relevantes. Esta evolución facilitó, además, el tratamiento logopédico posterior.
Según los autores, la recuperación de la movilidad lingual podría repercutir de forma positiva en los mecanismos implicados en los trastornos respiratorios del sueño. No obstante, al tratarse de una serie retrospectiva limitada a 12 pacientes, los datos no permiten afirmar que esta técnica prevenga o trate por sí sola la apnea del sueño.
La evaluación del frenillo lingual se plantea, en definitiva, como un elemento más dentro del estudio integral del niño con problemas respiratorios durante el sueño. Los especialistas insisten en la relevancia de identificar de forma precoz las alteraciones que puedan interferir en el desarrollo normal de las estructuras orales y faciales y de adaptar tanto el diagnóstico como las opciones terapéuticas a las características de cada paciente.