La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado seis intervenciones clave en materia de clima y salud que, si se implantan de forma generalizada, tendrían el potencial de salvar 1,6 millones de vidas cada año y de generar alrededor de 3,9 trillones de dólares (unos 3.500 millones de euros) en beneficios vinculados al bienestar.
Estas conclusiones proceden del informe “Beneficios y costes globales de las medidas prioritarias sobre el cambio climático y la salud”, difundido este miércoles por la OMS con motivo de la inminente 31ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 31), que arrancará el próximo lunes en Turquía.
Las acciones evaluadas abarcan sistemas de alerta temprana frente a los riesgos sanitarios asociados a las olas de calor; infraestructuras de agua potable adaptadas al cambio climático; servicios básicos de saneamiento; equipamientos de higiene y lavado de manos; combustibles y tecnologías domésticas más limpias para cocinar y calentar los hogares; y marcos de fijación de precios de los combustibles fósiles más eficientes.
“El cambio climático es claramente una de las amenazas de salud definidas del siglo XX. (...) Para evitar muertes evitables, para evitar enfermedades y para asegurarnos de que no tengamos estas pérdidas económicas, los países deben acelerar la acción climática ahora”, ha aseverado el técnico de Economía de la Salud Climática de la Unidad de Cambio Climático, Calidad del Aire, Energía y Salud de la OMS Frank Pega.
La implementación masiva de estas políticas también permitiría evitar la emisión de 16.700 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo que representa el 31 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, excluyendo el uso del suelo, los cambios de uso del suelo y la silvicultura.
En términos económicos, los beneficios vinculados al bienestar engloban el valor monetario de las vidas salvadas, la reducción del gasto sanitario, el incremento de la productividad y la prevención de pérdidas climáticas y ambientales. A ello se sumarían otros 5,4 trillones de dólares (4.800 millones de euros) anuales en retornos fiscales adicionales.
La OMS subraya que los datos del informe evidencian un triple dividendo derivado de la aplicación de estas medidas: poblaciones más sanas, menores emisiones contaminantes y economías más robustas.
Compromisos en la COP 31
El jefe de la Unidad de Cambio Climático, Calidad del Aire, Energía y Salud de la OMS, Diarmid Campbell-Lendrum, ha reclamado a los Estados que participarán en la COP 31 que negocien “como si la vida de las personas dependiera de ello, porque lo hace”, y que alcancen acuerdos ambiciosos.
“Muchos países han experimentado el año más caluroso de su historia”, ha resaltado, recordando que el récord de temperaturas en Europa ha causado decenas de miles de muertes, que una inundación repentina en Nepal ha tenido graves consecuencias y que el fenómeno El Niño tendrá impactos adicionales.
“No se ha hecho suficiente progreso en las últimos 30 COP. A veces escuchamos que esto es porque hay demasiada incertidumbre alrededor de los impactos o que las acciones que necesitamos tomar costarán demasiado. Hoy, la OMS está lanzando un informe que demuestra que ese no es el caso. No es una excusa para no tomar acción”, ha afirmado.
El documento calcula que, para cinco de las seis medidas estudiadas, cada dólar invertido generaría 24 dólares en beneficios, lo que equivale a destinar 0,80 euros y obtener un retorno de 21,4 euros. Según la OMS, el impacto positivo sería especialmente elevado en los países de renta baja y media, ayudando a disminuir las desigualdades sanitarias y económicas.
Entre las actuaciones más rentables, el informe destaca los sistemas de alerta de salud por calor, con un rendimiento estimado de 835 dólares (alrededor de 746 euros) por cada dólar invertido, lo que pone de manifiesto que se pueden aprovechar infraestructuras ya existentes y prevenir patologías vinculadas al calor con un coste relativamente reducido.
Las políticas eficaces de fijación de precios de los combustibles fósiles, que incluyen la supresión de subsidios ineficientes y una fiscalidad adecuada sobre estos combustibles, serían las que aportarían mayores beneficios. Se calcula que estas medidas evitarían 1,2 millones de muertes y aportarían tres billones de dólares (unos 2.700 millones de euros) en beneficios de bienestar económico y 5,4 billones de dólares (unos 4.800 millones de euros) en ingresos fiscales adicionales cada año.
Llamamiento a los gobiernos
Frank Pega ha apelado a los países a modificar su enfoque y a considerar las intervenciones de salud climática como inversiones estratégicas, y no como simples gastos. En esta línea, ha reclamado a los ministerios de Hacienda que asignen financiación estable para desplegar estas medidas de eficacia demostrada.
Al mismo tiempo, ha solicitado la implicación y supervisión de los ministerios de Sanidad. Finalmente, ha instado a los gobiernos a reinvertir los beneficios económicos y fiscales derivados de estas políticas en el refuerzo de los sistemas sanitarios, en la mejora de la resiliencia frente al clima y en la financiación del desarrollo sostenible.
“Invertir en medidas de salud climática es una solución evidente y constituye una de las formas más eficaces de salvar vidas, reducir los riesgos climáticos, fortalecer las economías y evitar costes futuros”, ha finalizado.