El Consejo General de Dentistas de España señala que la literatura científica disponible apunta a que las personas con trastornos de salud mental suelen presentar también una peor salud bucodental.
“Se trata, además, de una relación bidireccional, ya que una mala salud oral puede afectar negativamente al bienestar psicológico, mientras que los trastornos mentales pueden deteriorar gravemente la salud bucal”, añaden los dentistas con motivo del Día Mundial de la Salud Mental.
En este sentido, el Consejo recuerda que diversos trabajos indican que los adultos con problemas de salud mental no solo registran un 25 por ciento más de caries que la población general, sino también una mayor frecuencia de otras enfermedades orales. Así, cerca del 50 por ciento padece enfermedad periodontal; dos de cada tres han sufrido dolor dental en los últimos doce meses; y más de un tercio presenta caries sin tratar.
Los dentistas insisten en que, en muchos casos, estos pacientes descuidan la higiene bucal diaria, lo que favorece la aparición de patologías de las encías y caries. A ello se suma que un número importante de personas tiene fobia al dentista y, en consecuencia, evita acudir a la consulta con la periodicidad recomendada, algo que repercute de forma muy negativa en su salud oral.
En la misma línea, los expertos explican que quienes padecen trastornos como la bulimia suelen mostrar erosiones en los dientes por la acidez del vómito, además de presentar con frecuencia niveles bajos de calcio que influyen en el estado del esmalte.
También advierten de que un cepillado excesivamente vigoroso, que puede darse en pacientes con trastorno bipolar u otros cuadros similares, llega a provocar abrasión del esmalte dental. A esto se añaden los efectos secundarios orales de determinados fármacos, entre ellos la sequedad de boca (xerostomía), así como el bruxismo asociado al estrés y a la ansiedad.
El Consejo subraya que la influencia también se produce a la inversa: una mala salud bucodental, especialmente cuando dificulta la masticación o conlleva pérdida de piezas dentales, puede generar problemas para socializar y afectar al bienestar emocional, la autoestima y la calidad de vida.
“La boca forma parte de nuestra salud general y también puede influir en nuestro bienestar emocional. Las personas que atraviesan un problema de salud mental no deben sentirse incómodas a la hora de hablar de ello con su dentista. Conocer su situación y la medicación que toman permite ofrecerles una atención más individualizada y adoptar medidas preventivas cuando sean necesarias”, ha resaltado el presidente del Consejo General de Dentistas de España, Óscar Castro.
Cómo mantener una buena salud bucodental
El Consejo General de Dentistas anima a seguir unas pautas básicas incluso en etapas en las que el estado de ánimo dificulte mantener las rutinas diarias.
Entre esas recomendaciones figura cepillarse los dientes, al menos, dos veces al día durante dos minutos con pasta fluorada, prestando atención a la limpieza interdental. También sugiere llevar una dieta equilibrada y reducir la ingesta de azúcares.
Los especialistas recuerdan la importancia de hidratarse con agua de forma regular y acudir al dentista si se nota una sensación continua de boca seca. Del mismo modo, recomiendan evitar el tabaco y el alcohol, y no emplear colutorios ni otros productos sin la indicación adecuada.
En presencia de odontofobia, aconsejan comunicarlo previamente al equipo de la clínica dental para que adapte el abordaje al paciente y contribuya a disminuir el miedo al tratamiento.
“Los facultativos debemos contemplar a la persona en su conjunto. Cuidar la mente y cuidar la boca no son cuestiones independientes. La prevención, la comunicación entre profesionales y pacientes y las revisiones periódicas son fundamentales para evitar que un problema termine agravando al otro”, concluye Castro.