Una vacuna personalizada de ARNm contra el melanoma combinada con inmunoterapia reduce un 42% el riesgo de recaída tras la cirugía

Una vacuna personalizada de ARNm combinada con pembrolizumab reduce recaídas y metástasis en melanoma de alto riesgo tras cirugía, según un ensayo fase 3.

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

3 minutos

Más leídas

Elecciones 29N · Encuestas

La media de las encuestas

Media a 24 de octubre de 2026 · 15 institutos

  • PP31,4 %
  • PSOE26,9 %
  • Vox18,8 %
  • Sumar6,4 %
  • Podemos3,1 %
  • ERC2,2 %
010203040ene 2024jul 2024ene 2025jul 2025ene 2026jul 2026

Media del último estudio de cada instituto en 30 días y su evolución semanal desde el 23J. Partidos con al menos un 2 %.

Todas las encuestas

Elecciones generales del 29 de noviembre · Demócrata

Añadir una vacuna individualizada contra el cáncer basada en ARNm a la inmunoterapia estándar después de la cirugía de un melanoma cutáneo de alto riesgo permitió disminuir en un 42% la probabilidad de recaída o muerte, según los datos del ensayo clínico de fase 3 INTerpath-001 presentados en el Congreso de ESMO de 2026.

Este preparado, denominado intismerán autógeno, se administró junto con pembrolizumab y se comparó frente al uso de pembrolizumab en monoterapia como tratamiento adyuvante.

La inmunoterapia anti-PD-1, como pembrolizumab, se ha consolidado como opción habitual tras la cirugía del melanoma de alto riesgo, aunque una proporción relevante de pacientes continúa presentando recurrencias.

Ensayos de fase 3 previos que añadieron un segundo inhibidor de puntos de control inmunitario no consiguieron mejorar los resultados obtenidos con la monoterapia anti-PD-1.

Intismerán plantea una estrategia distinta: se secuencia el tumor de cada paciente para localizar neoantígenos, es decir, proteínas anómalas propias de su cáncer. El tratamiento incorpora hasta 34 de estos neoantígenos en moléculas de ARNm con el objetivo de entrenar al sistema inmunitario para identificar y destruir las células tumorales residuales.

En el ensayo se asignó al azar a 1.137 adultos operados de un melanoma cutáneo en estadio IIB-IV a recibir pembrolizumab asociado a intismerán (757 personas) o pembrolizumab con placebo (380 personas).

Tras una mediana de seguimiento de 24,6 meses, la incorporación de intismerán redujo el riesgo de recurrencia o fallecimiento. A los dos años, el 82,2% de los pacientes tratados con la combinación seguían vivos y libres de recaída, frente al 70,0% de quienes recibieron únicamente pembrolizumab.

La combinación disminuyó además en un 38% el riesgo de metástasis a distancia o muerte y, a los dos años, el 88,5% de los pacientes permanecían sin metástasis a distancia, frente al 80,2% del grupo control. Estos beneficios fueron comparables tanto en los casos con menor riesgo como en los de mayor riesgo.

En este análisis intermedio, los datos de supervivencia global aún eran inmaduros y no se detectaron diferencias estadísticamente significativas entre los brazos del estudio. Los investigadores señalan que será necesario un seguimiento más prolongado para aclarar si la menor tasa de recurrencias se traduce en una ventaja en supervivencia.

Los acontecimientos adversos de grado 3 o superior se registraron en el 23,6% de los pacientes que recibieron la combinación y en el 20,3% de los tratados con pembrolizumab solo.

Entre los efectos secundarios más habituales con la combinación figuraron la fiebre (52,2% frente al 8,2%), el dolor en el lugar de la inyección (51,0% frente al 9,5%) y la fatiga (38,5% frente al 29,7%). Las reacciones asociadas a las inyecciones de intismerán fueron por lo general leves y de corta duración.

“Este es el primer estudio de fase 3 que demuestra que un tratamiento diseñado a partir de la 'huella dactilar' única del propio tumor de cada paciente puede reducir el riesgo de recurrencia o muerte por cáncer”, ha destacado la autora principal, la doctora Georgina Long, del Melanoma Institute Australia y de la Universidad de Sídney (Australia).

“Esta huella se identifica mediante la secuenciación del tumor y, a partir de ella, se crea un 'cartel de se busca' del cáncer en forma de ARNm, que muestra al sistema inmunitario exactamente qué debe buscar y atacar”, explica.

Long ha recalcado la relevancia clínica de estos hallazgos para las personas con melanoma, aunque insiste en que se precisan datos de seguimiento más amplios en el tiempo.

“Para un paciente, disponer de más tiempo sin melanoma constituye un beneficio importante por sí mismo --subraya--. Se necesita un seguimiento más prolongado para demostrar si existe un impacto en la supervivencia específica por melanoma y en la supervivencia global, así como para determinar si el beneficio inicial que estamos observando en los distintos estadios y subgrupos se mantiene y qué pacientes son los que más se benefician”.

“Los datos del estudio INTerpath-001 representan un avance importante en el tratamiento adyuvante del melanoma en estadios II y III; la reducción del riesgo de recaída es clínicamente significativa y, en cuanto a los efectos adversos, intismerán en combinación con pembrolizumab presenta un perfil de tolerabilidad muy favorable”, ha destacado el docor James Larkin, copresidente científico del Congreso de ESMO 2026, que no participó en el estudio.

De cara a los próximos años, Larkin ha subrayado la conveniencia de impulsar nuevos ensayos para comprobar si esta estrategia puede beneficiar también a pacientes con otros tumores. Ya se están desarrollando estudios en cáncer de pulmón, vejiga y riñón.

Larkin también ha remarcado la diferencia entre tratar un cáncer ya diagnosticado y evitar su aparición: “Esto es muy diferente de vacunar a personas que no tienen cáncer con el objetivo de reducir el riesgo de que desarrollen cáncer posteriormente”.