Mette-Marit cumple 25 años de casada: la boda que hizo oficial ante el mundo el noviazgo de Felipe y Eva Sannum

Los príncipes herederos de Noruega celebran este 25 de agosto sus bodas de plata. Aquel enlace reunió en Oslo a las casas reales europeas y dejó para España otra imagen histórica: la primera aparición pública de Felipe de Borbón junto a la modelo noruega con la que mantenía una relación.

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Mette-Marit y Haakon de Noruega cumplen este 25 de agosto 25 años de matrimonio. Aquella boda cambió la vida de la actual princesa heredera, pero en España dejó otra imagen para la historia: Felipe de Borbón, entonces príncipe de Asturias, apareció públicamente junto a Eva Sannum en el acontecimiento que más cerca estuvo de convertir a la modelo noruega en una posible futura princesa de Asturias. Cuatro meses después, la relación había terminado.

El escenario fue Oslo. El 25 de agosto de 2001, Haakon Magnus de Noruega se casó en la catedral de la capital con Mette-Marit Tjessem Høiby ante representantes de las principales familias reales europeas. La novia llegaba al altar después de meses de polémica por su pasado, por ser madre soltera y por una biografía muy alejada de la que tradicionalmente se esperaba de la esposa de un heredero.

Veinticinco años después, Haakon y Mette-Marit siguen casados y ella está llamada a convertirse en reina consorte cuando termine el reinado de Harald V. La Casa Real noruega ha recordado este martes sus bodas de plata con una nueva fotografía de la pareja y ha explicado que el aniversario se celebrará de manera privada y en familia.

Pero aquella boda tuvo en España una segunda historia.

Toda la atención española estaba sobre Eva Sannum

Felipe de Borbón tenía entonces 33 años y su vida sentimental llevaba tiempo convertida en una cuestión de interés público por su condición de heredero. Desde finales de los años noventa se le relacionaba con Eva Sannum, una modelo noruega seis años menor que él.

La relación era conocida, pero Zarzuela nunca había realizado una presentación oficial de Sannum como pareja del príncipe. Tampoco existía ningún compromiso matrimonial anunciado.

La boda de Haakon y Mette-Marit cambió la dimensión pública del noviazgo.

La presencia de Eva Sannum entre los invitados convirtió Oslo en punto de encuentro de decenas de periodistas españoles. La pregunta ya no era únicamente si existía una relación entre ambos, sino si la asistencia conjunta a una boda real podía anticipar el siguiente paso del heredero español.

La expectación tenía otra explicación. Felipe y Eva habían comenzado precisamente en Noruega una relación que llevaba ya varios años.

Se habían conocido en Oslo

Felipe y Eva Sannum se conocieron en 1997 en Oslo, durante las celebraciones por el 60 cumpleaños del rey Harald. El príncipe tenía 29 años y ella empezaba a desarrollar su carrera profesional como modelo.

La relación continuó después entre Noruega y España. Sannum pasó temporadas en Madrid y estudió castellano, mientras ambos intentaban mantener su vida privada lejos de las cámaras.

No siempre lo consiguieron.

Las fotografías tomadas durante un viaje privado a India terminaron por confirmar visualmente una relación que llevaba tiempo ocupando espacio en la prensa. Sin embargo, eran imágenes obtenidas durante su vida privada. Lo que no había ocurrido todavía era que Felipe y Eva aparecieran juntos voluntariamente en un gran acontecimiento institucional.

Eso es lo que convirtió la boda de 2001 en un momento diferente.

Felipe con la reina Sofía; Eva Sannum por separado

No llegaron juntos a la catedral.

El príncipe de Asturias acudió a la ceremonia acompañado por la reina Sofía, mientras Eva Sannum llegó sola. Felipe vestía uniforme militar de gala; ella eligió un vestido largo azul turquesa que terminaría apareciendo en buena parte de la prensa europea al día siguiente.

Tampoco compartieron mesa durante la cena. La organización distribuyó a los invitados entre diferentes espacios y Sannum no ocupó un lugar junto al heredero español.

La imagen que buscaban los fotógrafos llegó después.

Durante la recepción y el baile posterior a la boda, Felipe y Eva aparecieron juntos ante las cámaras. No hubo anuncio, comunicado de Zarzuela ni declaración sobre un futuro matrimonio. Pero la fotografía tenía un significado difícil de ignorar: por primera vez, el heredero español y la mujer con la que mantenía una relación se mostraban juntos en un acontecimiento público de semejante dimensión.

La prensa española interpretó aquella noche como la confirmación pública del noviazgo.

Mette-Marit y Eva Sannum, dos debates paralelos

La elección del escenario hacía inevitable otra comparación.

Mette-Marit estaba casándose aquel día con el heredero de Noruega después de haber soportado un intenso escrutinio sobre su pasado. No pertenecía a la realeza, era madre de un hijo de una relación anterior y había frecuentado ambientes vinculados al consumo de drogas durante su juventud, circunstancias sobre las que terminó pronunciándose públicamente antes de la boda.

Haakon no renunció a casarse con ella.

El enlace fue interpretado entonces como otra muestra del cambio que estaban experimentando las monarquías europeas: los herederos comenzaban a elegir pareja fuera de los círculos aristocráticos tradicionales.

En España, la presencia de Eva Sannum planteaba una discusión parecida, aunque con circunstancias muy diferentes.

Sannum tampoco pertenecía a la aristocracia. Era modelo y había protagonizado trabajos publicitarios, incluidas campañas de ropa interior que fueron recuperadas una y otra vez por la prensa cuando comenzó a hablarse de ella como posible esposa del príncipe.

El debate no afectaba a los derechos constitucionales de Felipe para contraer matrimonio con ella salvo en los supuestos previstos en la Constitución, pero sí a la aceptación social e institucional de quien podía terminar convirtiéndose en princesa de Asturias y, eventualmente, reina consorte de España.

Mientras Noruega celebraba el matrimonio de Haakon con una mujer cuyo perfil había provocado fuertes resistencias, España observaba a Felipe junto a otra mujer ajena a la realeza preguntándose si podía ocurrir algo semejante.

Una fotografía que parecía conducir a una boda

Después de Oslo aumentaron las especulaciones sobre un posible compromiso.

Felipe tenía 33 años. Eva llevaba varios años en su vida. Su aparición en una boda de la familia real noruega había proporcionado a la relación una visibilidad que hasta entonces ambos habían evitado.

Pero nunca llegó el anuncio.

La presión sobre Sannum aumentó durante los meses siguientes. Su profesión, su pasado como modelo y su capacidad para adaptarse a las exigencias de la Corona fueron analizados constantemente.

Y entonces llegó un desenlace que convirtió la fotografía de Oslo en el punto culminante, y no en el comienzo, de la exposición pública de la pareja.

Cuatro meses después, Felipe anunció la ruptura

El 14 de diciembre de 2001, menos de cuatro meses después de la boda noruega, Felipe confirmó públicamente el final de su relación con Eva Sannum.

Lo hizo ante periodistas después de un acto oficial. Explicó que ambos habían decidido de común acuerdo poner fin a su relación y pidió respeto para ella.

La posible futura princesa de Asturias desaparecía así de la ecuación sucesoria prácticamente en el mismo año en que había aparecido por primera vez públicamente junto al heredero.

Eva regresó a Noruega y acabó dejando el modelaje para desarrollar una carrera profesional vinculada a la publicidad y la comunicación. Felipe continuó soltero oficialmente durante casi dos años más.

El siguiente anuncio fue completamente diferente.

Después llegó Letizia

El 1 de noviembre de 2003, la Casa del Rey anunció el compromiso matrimonial del príncipe Felipe con Letizia Ortiz Rocasolano, periodista de Televisión Española.

La sorpresa fue enorme porque la relación se había mantenido prácticamente en secreto.

Felipe y Letizia se casaron el 22 de mayo de 2004 en la catedral de la Almudena de Madrid. Diez años después, tras la abdicación de Juan Carlos I, se convirtieron en Reyes de España.

La historia de Eva Sannum quedó desde entonces como uno de los grandes "qué habría ocurrido si..." de la biografía sentimental del actual monarca, aunque nunca existió un compromiso matrimonial oficial.

Mette-Marit sí recorrió el camino hasta el final

La comparación adquiere hoy una perspectiva distinta.

Mette-Marit cumple 25 años casada con Haakon. La mujer cuya idoneidad para entrar en la familia real noruega generó una enorme discusión en 2001 se encuentra hoy a un paso institucional de convertirse en reina consorte.

No atraviesa, sin embargo, un momento sencillo. Su enfermedad pulmonar ha reducido drásticamente su actividad y este año ha tenido que someterse a un trasplante. A ello se han sumado las revelaciones sobre su antigua relación con Jeffrey Epstein y el proceso judicial de su hijo mayor, Marius Borg Høiby, que no pertenece a la Casa Real.

La sucesión tampoco parece ya una cuestión remota. Harald V tiene 89 años y vuelve a encontrarse hospitalizado, mientras Haakon ejerce temporalmente como regente.

El matrimonio ha llegado unido a sus bodas de plata. La Casa Real noruega ha difundido este martes una nueva fotografía de ambos y la celebración pública prevista tendrá que esperar debido a la recuperación médica de Mette-Marit.

La foto que dejó otra historia dentro de aquella boda

La imagen de Felipe y Eva Sannum permite reconstruir ahora dos trayectorias que aquella noche parecían avanzar en una dirección parecida.

Mette-Marit entró en la catedral de Oslo rodeada de dudas sobre si encajaba en una familia real y 25 años después continúa junto al heredero y está llamada a convertirse en reina consorte de Noruega.

Eva Sannum apareció aquella misma noche junto al príncipe Felipe en una fotografía que disparó las expectativas de boda. Antes de que terminara 2001, la relación había acabado.

Felipe tardaría todavía dos años en presentar a la mujer con la que finalmente se casaría.

Por eso, el aniversario de Haakon y Mette-Marit conserva también una pequeña página de la historia reciente de la Corona española. El mismo 25 de agosto de 2001 en el que Noruega contempló cómo una mujer ajena a la realeza se casaba con su futuro rey, España vio por primera vez al suyo junto a la mujer que entonces parecía poder ocupar ese mismo lugar.

 

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