La Audiencia Provincial de Badajoz concluye en su sentencia que el hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez Pérez Castejón, concurrió a la plaza de coordinador de actividades de los conservatorios de Badajoz conociendo que “se había creado para él”.
Con este “conocimiento previo”, el tribunal sostiene que se presentó al proceso selectivo convocado por la Diputación de Badajoz y “hizo la entrevista para simular la legalidad formal del procedimiento”, del que resultó “el principal beneficiario”, al lograr que “se adaptaran las condiciones de su puesto a sus referencias personales, como el no tener que acudir diariamente a un despacho y el dedicarse a la ópera”.
Así se expone en la resolución hecha pública este martes por la Audiencia Provincial de Badajoz, que condena al hermano del presidente del Gobierno a nueve años de inhabilitación como autor, en concepto de cooperación necesaria, de un delito de prevaricación administrativa vinculado a la modificación de su puesto de trabajo al de jefe de la Oficina de Artes Escénicas, al considerar prescrito el delito de aceptación de nombramiento ilegal relativo a dicho cargo.
Según la sentencia, recogida por Europa Press, David Sánchez consiguió, pese a su “actuación de abandono de aquellas funciones para las que había sido originalmente contratado” como coordinador de actividades de los conservatorios, y a que desarrollaba otras tareas “radicalmente diferentes ajustadas a sus inquietudes personales y no al interés público”, que se alterara la denominación de su puesto.
Ese cambio al cargo de Jefatura de la Oficina de Artes Escénicas “realmente enmascaraba la creación de una plaza distinta”, diseñada “adaptada a sus apetencias por la ópera, aun cuando haya sido invocado por las defensas como propósito de la transmutación”.
En esta línea, el fallo subraya que el hermano de Pedro Sánchez “cooperó realizando actos nucleares” para que se produjera dicha modificación, presentando la solicitud en el concurso de méritos para la adjudicación de la plaza creada para él, participando en el “proceso selectivo maquillado” mediante la aportación de documentación y desviando, “incumpliendo el contenido obligacional del contrato de coordinador de actividades de los conservatorios”, su actividad hacia proyectos operísticos que “no guardaban relación alguna con el puesto primigenio para el que había sido nombrado”.
De este modo, consintió que “al socaire del denominado cambio de nomenclatura de la plaza”, en realidad se instaurara otra plaza “absolutamente diferente de la que seguía siendo titular y beneficiario”.
En consecuencia, el tribunal declara que David Sánchez es responsable como autor, por cooperación necesaria, del delito de prevaricación administrativa ligado a la transformación de su plaza inicial en la de jefe de la Oficina de Artes Escénicas.