La acampada levantada por un grupo de ciudadanos en la plaza Arriaga de Bilbao, iniciada este pasado lunes por la noche, ha sido finalmente desmontada tras varios días de protesta en los que se ha denunciado la situación de la vivienda y se han reclamado soluciones urgentes.
Con esta acción, Bilbao se ha unido a las movilizaciones surgidas después de que la semana pasada Maricarmen, una mujer de 87 años, fuera desahuciada de su casa, un caso que ha generado una fuerte respuesta social, incluida una acampada en la Puerta del Sol de Madrid.
En la capital vizcaína, a primera hora de la mañana de este martes llegaron a contabilizarse ocho tiendas de campaña frente al teatro Arriaga. La iniciativa, impulsada principalmente a través de redes sociales, se organizó para exigir medidas concretas ante el problema del acceso a la vivienda.
La acampada echó a andar el lunes por la noche con pancartas en las que se podía leer “Stop fondos buitres” “All caseros are bastards” (todos los caseros son bastardos), “Maricarmen somos todos” o “Por la huelga revolucionaria derecho vivienda digna ya”, entre otros mensajes colocados en la plaza.
Los participantes, en torno a una decena de personas, explicaron que la acción se había puesto en marcha de forma independiente y autogestionada, y que se estaban realizando llamamientos por redes sociales, a través de un grupo de Whatsapp y por el “boca a boca” para que más gente se sumara a la protesta. “Esperamos llenar la plaza Arriaga y estaremos hasta que podamos”, señalaron en los primeros compases de la acampada.
Uno de los asistentes relató que, incluso antes del desahucio de Maricarmen, la situación ya era “insoportable” y que, tras ese episodio, “se ha llegado a un punto” en el que el problema de la vivienda resulta “insostenible” y “parece que ser rentista es un derecho antes que ser una persona humana con derecho a tener una casa”.
Gente sin casa y un “ultimátum” por el decreto Maricarmen
Este participante detalló asimismo que quienes se han sumado a la acampada son, en muchos casos, personas sin vivienda en condiciones dignas y que, en su caso particular, reside en un local sin cédula de habitabilidad “porque no hay una casa para vivir” con los ingresos que percibe. A su juicio, la protesta constituye ya “un ultimátum” para que se apruebe el denominado decreto Maricarmen, con medidas específicas que permitan facilitar el acceso a una vivienda.
En su intervención, insistió en que no se viene al mundo “para ser esclavos” y criticó que, según dijo, se pretende tener a la población “medicada, hacinada en casas pequeñas, carísimas y en trabajos con sueldos precarios”.
“La vida no es eso. La vida no es tener un jefe capitalista que te oprime y un casero especulador. La vida es mucho más extensa y mucho más poderosa. Y la gente tiene que despertar ya de una vez”, añadió, subrayando el trasfondo social de la protesta.
Otro de los concentrados denunció que “lo que arrastra” el problema de la vivienda son unos salarios que “no dan para nada, que te limitan la vida”. Explicó que ha vivido en 12 países y que nunca había visto un lugar “más reventado que este” en lo que respecta a los precios de la vivienda, que calificó de “imposibles”.