Dolly Parton, el icono que unió a Estados Unidos: lejos de los partidos y volcada en la filantropía

La estrella del country evitó durante décadas identificarse con republicanos o demócratas, pero defendió causas sociales y convirtió parte de su fortuna en programas de alfabetización, investigación médica y ayudas directas ante catástrofes

6 minutos

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

Última actualización

6 minutos

Más leídas

Dolly Parton
Dolly Parton

Esa combinación explica parte de la excepcional transversalidad de su figura. Parton nunca ocupó un cargo público ni construyó una segunda carrera alrededor de la política. Tampoco permitió fácilmente que los partidos se apropiaran de su popularidad.

Durante décadas evitó respaldar públicamente a candidatos y se resistió a explicar su voto. Su estrategia consistía en pronunciarse sobre determinadas cuestiones sociales sin transformar esas posiciones en una identidad partidista.

La fórmula le permitió conservar algo cada vez más difícil en Estados Unidos: seguidores situados en lados muy distintos de la fractura política del país. Tras su muerte, esa capacidad para atravesar fronteras ideológicas aparece como una parte fundamental de su legado público.

Una estrella del Tennessee conservador que se negó a elegir partido

Parton procedía de un mundo estrechamente asociado con algunos de los grandes símbolos culturales de la América conservadora. Nació en 1946 en una familia pobre de los Apalaches, creció dentro de la tradición cristiana y construyó su carrera desde Nashville hasta convertirse en uno de los mayores nombres de la historia del country.

Pero nunca convirtió esas raíces en una adhesión política.

Cuando las entrevistas entraban en el terreno electoral, Parton acostumbraba a poner límites. No quería decir a sus seguidores qué candidato debían apoyar ni convertirse en una portavoz de republicanos o demócratas.

Esa cautela llegó incluso a las condecoraciones presidenciales. Parton explicó que había rechazado en distintas ocasiones la Medalla Presidencial de la Libertad, la mayor distinción civil de Estados Unidos. Primero concurrieron circunstancias personales y posteriormente temió que aceptar el reconocimiento pudiera interpretarse como una decisión política.

Su posición no equivalía, sin embargo, a mantenerse al margen de las grandes cuestiones sociales.

Feminismo, trabajadores y derechos civiles sin carné político

Una de las mayores paradojas de Parton es que evitó en numerosas ocasiones las etiquetas mientras su propia carrera rompía muchas de las convenciones que esas etiquetas pretendían combatir.

La película y la canción 9 to 5 la vincularon para siempre con las dificultades de las mujeres trabajadoras. La historia abordaba cuestiones como la discriminación, el acoso y las desigualdades dentro del lugar de trabajo, mientras Parton desarrollaba en la vida real una carrera empresarial en una industria dominada históricamente por hombres.

También mantuvo durante décadas una relación estrecha con sus seguidores LGBT y defendió públicamente su derecho a vivir como quisieran. Esa posición convivió con una fe cristiana de la que nunca renegó.

En 2020 se pronunció igualmente sobre las protestas contra el racismo y expresó públicamente su apoyo al principio defendido por Black Lives Matter.

El resultado fue una identidad pública difícil de colocar en las categorías habituales de la política estadounidense: una mujer blanca del Tennessee rural, profundamente religiosa y convertida en símbolo del country que podía ser admirada simultáneamente por sectores conservadores y progresistas.

Su gran obra social empezó porque su padre no sabía leer

Si existe un proyecto que resume la dimensión social de Dolly Parton es la Imagination Library.

La cantante creó el programa en 1995 en el condado de Sevier, Tennessee, donde había crecido. La inspiración estaba dentro de su propia casa: su padre no había aprendido a leer ni a escribir.

El funcionamiento partía de una idea sencilla. Los niños inscritos reciben gratuitamente libros adecuados para su edad desde su nacimiento hasta que cumplen cinco años. La renta de la familia no determina el acceso.

Lo que comenzó como una iniciativa local terminó creciendo durante tres décadas hasta convertirse en un enorme programa internacional de alfabetización infantil.

La Imagination Library ha distribuido ya más de 330 millones de libros, según el balance recogido por Associated Press tras la muerte de la artista. La iniciativa se convirtió en una parte tan importante de su legado que la propia familia de Parton ha pedido que quienes quieran recordarla realicen donaciones al programa.

La Biblioteca del Congreso estadounidense llegó a describirla como una figura fundamental de la alfabetización infantil por la dimensión alcanzada por el proyecto.

Un millón de dólares que ayudó a la investigación de la vacuna de Moderna

La pandemia dejó otra de las historias más llamativas de su filantropía.

En abril de 2020, cuando los científicos buscaban a contrarreloj tratamientos y vacunas contra la Covid-19, Parton donó un millón de dólares al fondo de investigación del Vanderbilt University Medical Center.

La cantante tenía desde hacía años una relación con la institución y con el cirujano Naji Abumrad. Su intención inicial era ayudar a acelerar la investigación frente al coronavirus.

Parte de aquel dinero terminó respaldando investigaciones iniciales realizadas junto a Moderna.

La propia Universidad de Vanderbilt explicó posteriormente que la aportación de Parton ayudó a financiar trabajos de investigación en las primeras etapas de la vacuna. Mark Denison, uno de sus investigadores, señaló que el dinero contribuyó al desarrollo de la prueba utilizada inicialmente para comprobar que la vacuna de Moderna provocaba una respuesta inmunitaria que podía resultar protectora.

Conviene precisar el alcance de aquella aportación: Parton no "pagó la vacuna de Moderna", como llegó a simplificarse entonces. Su millón de dólares contribuyó a una parte de la investigación desarrollada en Vanderbilt dentro de un esfuerzo científico y financiero muchísimo mayor.

Hospitales infantiles y una sobrina que superó una leucemia

Su relación con Vanderbilt había comenzado mucho antes de la pandemia.

En 2017, Parton realizó otra donación de un millón de dólares al Monroe Carell Jr. Children's Hospital de Vanderbilt. En este caso existía una razón familiar muy concreta.

Su sobrina Hannah Dennison había recibido tratamiento allí durante cuatro años después de ser diagnosticada de leucemia cuando era una niña. Parton escribió posteriormente la canción "Chemo Hero" inspirándose en ella.

La cantante mantuvo durante años su apoyo a la atención pediátrica y a diferentes programas sanitarios. Esa actividad se integraba en una forma de filantropía que tendía a concentrarse en problemas muy concretos antes que en grandes declaraciones políticas.

Doce millones directamente para las familias que perdieron sus casas

Ese método quedó especialmente claro después de los devastadores incendios que afectaron al este de Tennessee en 2016.

Parton puso en marcha entonces el My People Fund para ayudar a las familias del condado de Sevier que habían perdido sus viviendas.

La iniciativa terminó distribuyendo alrededor de 12 millones de dólares en ayudas directas y sin condiciones a las familias damnificadas. En lugar de determinar desde una organización en qué debían emplear el dinero, el fondo dejó esa decisión en manos de los propios afectados.

Años después volvió a movilizar recursos cuando el huracán Helene golpeó los Apalaches en 2024. Parton aportó personalmente un millón de dólares para las labores de recuperación, manteniendo así su especial vinculación con las comunidades de la región donde había nacido.

Su actividad benéfica llegó también a ámbitos mucho menos conocidos. Con el paso de los años se supo que había contribuido a pagar uniformes de bandas escolares de institutos de Tennessee, financiado becas educativas y realizado inversiones destinadas a apoyar comunidades desfavorecidas de Nashville.

La política de Dolly Parton

Parton nunca fue una política. Y probablemente ahí reside una de las claves de su enorme influencia social.

Mientras buena parte de la cultura estadounidense se fue ordenando alrededor de identidades partidistas cada vez más enfrentadas, ella intentó mantener sus causas separadas de los partidos. Podía hablar de igualdad, apoyar a la comunidad LGBT o financiar investigación científica sin pedir después el voto para un candidato.

Su fama le daba una plataforma política que rara vez utilizó electoralmente. Prefirió convertirla en otra clase de poder: financiar proyectos y utilizar su nombre para atraer recursos hacia ellos.

La reacción de Estados Unidos tras su muerte refleja hasta qué punto funcionó aquella estrategia. Los homenajes han atravesado el mundo de la música, Hollywood y la política, mientras Donald Trump ha ordenado que las banderas estadounidenses ondeen a media asta durante una semana en recuerdo de la cantante.

Parton consiguió así algo particularmente difícil en la sociedad estadounidense contemporánea: convertirse en un icono nacional sin convertirse en patrimonio de uno de los dos grandes partidos.

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?